La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) denunció que Irán se niega a colaborar con las verificaciones nucleares, en medio de un clima de creciente tensión por el avance de su programa atómico y la imposibilidad de los inspectores para acceder a instalaciones consideradas estratégicas.
El director general del OIEA, Rafael Grossi, señaló en una entrevista con Bloomberg que el organismo no recibe cooperación de parte de Teherán y advirtió que la suspensión de las revisiones está debilitando la capacidad de monitoreo internacional sobre las actividades atómicas iraníes. Esto llevó a la Junta de Gobernadores a elevar el caso al Consejo de Seguridad de la ONU, una acción de fuerte peso político que no se tomaba desde hace dos décadas.
Grossi enfatizó que el problema central no es únicamente lo que el organismo observa, sino sobre todo lo que ya no puede observar dentro del programa nuclear de Irán. “No estamos recibiendo ninguna cooperación de Irán”, afirmó, describiendo una situación en la que la OIEA perdió la continuidad del conocimiento sobre lo que ocurre en las instalaciones del país.

El diplomático argentino explicó que, con el paso de los meses sin inspecciones, el organismo pierde “memoria institucional y continuidad del conocimiento” sobre el material nuclear iraní. También subrayó que en Irán persiste la presencia de uranio altamente enriquecido, un dato que mantiene la alerta internacional por el posible alcance del programa atómico.
La Junta de Gobernadores remitió el caso al Consejo de Seguridad
Grossi indicó que la decisión de trasladar el expediente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas fue adoptada por los Estados miembros de la Junta de Gobernadores del OIEA, ante la falta de respuesta de Teherán a los pedidos previos para retomar la cooperación.
Antes de esta resolución, el organismo había emitido varios llamados para que Irán permitiera nuevamente el ingreso a sus instalaciones y cumpliera con sus obligaciones de salvaguardias. Sin embargo, esos reclamos no tuvieron efecto, y la nueva remisión expresa la frustración de los países miembros ante la ausencia de avances.

Consultado sobre si esta decisión podría reabrir las puertas a los inspectores, Grossi respondió que no lo ve probable en el corto plazo. Señaló que las autoridades iraníes han dejado claro que, mientras persista el actual contexto de conflicto, no concederán acceso a las instalaciones nucleares. “No lo veo ocurriendo pronto”, sostuvo el director del OIEA.
Grossi pidió inspeccionar un sitio bajo sospecha mencionado por Trump
En otro segmento de la entrevista, Grossi se refirió a una zona conocida como Pickax Mountain, mencionada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como un posible punto de actividad vinculada al programa nuclear iraní.
Explicó que se trata de una red de túneles cuya construcción comenzó hace aproximadamente tres años, luego de un episodio de sabotaje contra una instalación relacionada con investigación sobre centrifugadoras. Irán decidió avanzar allí con infraestructura subterránea para resguardar parte de sus actividades ante posibles ataques.
Grossi aclaró que el OIEA nunca inspeccionó ese lugar porque hasta ahora era considerado un sitio en construcción. No obstante, reconoció que existen indicios de movimiento en torno a esa instalación, aunque precisó que el organismo no cuenta por el momento con información concreta que permita confirmar qué tipo de tareas se estarían realizando allí.
En ese marco, subrayó que será necesario volver a inspeccionar ese punto y también otras instalaciones clave, como Fordow e Isfahán, una vez que el organismo recupere acceso sobre el terreno.

Hacia el final de la entrevista, Rafael Grossi alertó sobre el impacto más amplio que puede tener la actual crisis sobre el régimen internacional de no proliferación. En particular, expresó preocupación por la posibilidad de que otros países concluyan que disponer de armas nucleares ofrece una forma de disuasión frente a ataques externos.
El titular del OIEA consideró que un escenario de ese tipo sería extremadamente grave. “Sería algo terrible que ocurra”, afirmó, al advertir que un mundo con un número mucho mayor de Estados con armamento nuclear incrementaría de manera drástica el riesgo de uso efectivo de esas armas.
Grossi sostuvo que, en un contexto internacional marcado por más guerras, mayores tensiones y dudas sobre las garantías de seguridad, crece el peligro de que algunos países reconsideren su renuncia al desarrollo nuclear militar. Frente a ese escenario, insistió en que la comunidad internacional debe evitar “a toda costa” una expansión del club nuclear.
Fuente: Infobae