Seyed Ali Mousavi, quien se desempeña como representante permanente de Irán ante la Organización Marítima Internacional (OMI), ha ratificado la voluntad de su nación para cooperar con este organismo de las Naciones Unidas y otros países con el fin de robustecer la seguridad en las aguas del golfo Pérsico. Durante su intervención, el funcionario aclaró que el estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio global, se mantiene abierto para la navegación internacional, aunque bajo estrictas normativas para las embarcaciones que provengan de Estados que la nación persa identifica como adversarios. Se especificó que el tránsito por esta zona solo estará permitido para buques sin nexos con países hostiles y que, en caso de requerir el cruce, deberán gestionar una coordinación previa de seguridad con las autoridades iraníes.
Prioridad en la diplomacia y confianza regional
Según la postura oficial presentada, Mousavi destacó que para el gobierno de Teherán la diplomacia es el camino preferencial, no obstante, recalcó que detener las agresiones y reconstruir la confianza mutua son factores determinantes para garantizar la paz en la zona. El diplomático iraní señaló directamente que el origen de la inestabilidad actual en el estrecho proviene de las maniobras impulsadas por Estados Unidos e Israel. En una declaración formal, el representante afirmó:
“La diplomacia sigue siendo la prioridad de Irán. Sin embargo, el cese total de la agresión, así como la confianza mutua, son aún más importantes”
.
La postura iraní atribuye el incremento de la violencia en el área del Golfo a lo que describen como actos de agresión por parte de las administraciones de Washington y Tel Aviv. Para Irán, cualquier avance hacia una estabilidad duradera en la región pasa por el cese de dichas acciones y el fomento de un ambiente de confianza entre todos los involucrados. El delegado Mousavi también enfatizó la relevancia de respetar la integridad territorial y la soberanía nacional, recordando que es un deber internacional cumplir con los compromisos establecidos en el ámbito marítimo.
Restricciones a países considerados hostiles
Se ha informado oficialmente a la OMI que la ruta marítima está habilitada para la mayoría de la flota internacional; sin embargo, aquellos navíos vinculados a los denominados “países enemigos” enfrentarán limitaciones de acceso. La circulación de estos barcos específicos solo será considerada viable si existe una coordinación de seguridad debidamente supervisada por las instituciones iraníes competentes, encargadas de velar por el orden en sus aguas jurisdiccionales.
Es importante subrayar que el estrecho de Ormuz constituye una arteria vital para el suministro energético del planeta, ya que por este canal circula aproximadamente una cuarta parte de todo el petróleo que se comercializa por vía marítima a nivel mundial. Estas declaraciones de las autoridades de Irán se producen en un contexto de alta tensión, luego de incidentes registrados contra embarcaciones en la zona, los cuales ocurrieron tras la ofensiva militar conjunta realizada por Estados Unidos e Israel contra territorio de Irán el pasado 28 de febrero.
Para las autoridades en Teherán, la seguridad y la fluidez del tránsito en el estrecho dependen de un entorno que esté libre de hostilidades y donde se protejan las normativas internacionales vigentes. Irán ha reiterado en múltiples foros su disposición de trabajar junto a la OMI y otros aliados regionales en planes de protección de la navegación, siempre que se establezcan marcos de respeto mutuo a la soberanía de cada nación.
La Organización Marítima Internacional ha tomado nota de esta comunicación oficial sobre las políticas de tránsito. Con este movimiento, Irán busca evidenciar su apertura al diálogo colectivo en materia de seguridad, pero manteniendo una posición firme sobre el control de naves relacionadas con los Estados que considera responsables de la reciente escalada militar. Finalmente, el representante Seyed Ali Mousavi insistió en que, aunque existe voluntad de cooperación, la coyuntura actual exige compromisos tangibles para evitar nuevas agresiones y recuperar la confianza perdida entre los actores estratégicos de la región.
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