Irán: cómo EE.UU. e Israel decapitaron a su cúpula en tres meses

El 28 de febrero de 2026 marcó el inicio de una ofensiva sin precedentes de Estados Unidos e Israel contra Irán. Ese día, ataques coordinados fulminaron a seis de las figuras más influyentes del régimen. En las semanas siguientes, la campaña continuó eliminando ministros, comandantes y asesores clave. El resultado fue la eliminación sistemática de la élite política y militar iraní, un hecho sin parangón en la historia reciente de Oriente Medio.

El presidente Donald Trump llegó a proclamar que se había logrado un “cambio de régimen” en Irán. Sin embargo, la realidad contradijo esa lectura: Teherán demostró una capacidad inesperada para reemplazar a sus caídos y mantener la estructura del Estado en funcionamiento, incluso bajo el fuego de las potencias más avanzadas militarmente del mundo.

La muerte del líder supremo y la sucesión dinástica

FOTO DE ARCHIVO: El Líder Supremo de Irán, Ayatolá Ali Khamenei, habla durante una ceremonia de duelo por la muerte de comandantes militares y científicos iraníes, que murieron en la guerra de 12 días de Irán con Israel, en Teherán, Irán, 29 de julio de 2025
Oficina del Líder Supremo iraní/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental)

El ayatolá Alí Khamenei, quien gobernó Irán durante casi cuatro décadas como Líder Supremo, enfrentando a Estados Unidos e Israel mientras reprimía la disidencia interna y avanzaba en un controvertido programa nuclear, murió tras los ataques combinados del 28 de febrero. En el mismo golpe perecieron su esposa, Mansuré Jojasté Bagherzadé, y varios familiares, entre ellos su hija y una de sus nietas. Su hijo Mojtaba resultó herido, según informó Washington, pero sobrevivió.

La muerte de Khamenei fue el epicentro del conflicto. Bajo su conducción, Irán había expandido su influencia regional, construido un programa nuclear que desafió décadas de presión occidental y resistido sanciones que asfixiaron la economía del país. Su muerte abrió la primera crisis de sucesión desde la fundación de la República Islámica en 1979.

La Asamblea de Expertos, el cuerpo de 88 clérigos encargado de designar al Líder Supremo, convocó una sesión de emergencia y nombró a Mojtaba Khamenei como nuevo Líder Supremo del régimen. Trump calificó su candidatura como “inaceptable” y el ejército israelí advirtió que mantendría sus ataques contra cualquier sucesor designado. De quien se cree que sostiene posturas aún más duras que las de su difunto padre, Mojtaba asumió el mando de las fuerzas armadas y cualquier decisión relacionada con el programa nuclear de Teherán. Hasta la fecha, el nuevo Líder Supremo no ha aparecido en público. El sepelio de su padre quedó programado para el 9 de julio en Mashhad, ciudad del noreste donde era oriundo.

El segundo hombre del régimen

FOTO DE ARCHIVO. Alí Larijani se registra como candidato a las elecciones presidenciales en el Ministerio del Interior, en Teherán, Irán. 31 de mayo de 2024. Majid Asgaripour/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS. ATENCIÓN EDITORES - ESTA FOTO FUE PROPORCIONADA POR TERCEROS

La muerte de Alí Larijani, el 17 de marzo, fue considerada por analistas la mayor pérdida iraní después de la del propio Khamenei. Larijani era jefe del Consejo de Seguridad Nacional y había funcionado en la práctica como coordinador político del régimen durante los días en que el Líder Supremo permanecía oculto para evadir los ataques. Murió en un ataque israelí en la región de Teherán que también costó la vida a varios de sus familiares. Días antes había participado en una concentración progubernamental en la capital.

La cúpula militar, golpeada desde el primer día

General de división Mohammad Pakpour

La ofensiva del 28 de febrero eliminó simultáneamente a varias de las figuras centrales del aparato de seguridad. Mohammad Pakpour, comandante en jefe de los Guardianes de la Revolución, murió en ese mismo ataque inicial. Pakpour había reemplazado recientemente a su predecesor, quien fue liquidado durante los enfrentamientos de junio de 2025. Fue sustituido por Ahmad Vahidi, ex ministro de Interior y de Defensa.

En ese primer día murieron también Alí Shamjani, asesor del guía supremo y pilar de las fuerzas armadas desde la década de 1980; Aziz Nasirzadeh, ministro de Defensa y veterano de la guerra entre Irán e Irak; Mohammad Shirazi, jefe de la oficina militar del guía supremo, responsable de coordinar las ramas de seguridad; y Abdolrahim Mousavi, jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas, quien asimismo había asumido su cargo en junio de 2025 tras la muerte de su antecesor.

Los mandos intermedios, también en la lista

Esmail Ahmadi (Créditos: Irán International)

La campaña no se limitó a la cúpula. El 16 de marzo, Esmail Ahmadi, director de inteligencia de los Basij —la milicia de voluntarios del régimen—, fue eliminado en un ataque nocturno. Al día siguiente murió Gholamreza Soleimani, comandante de esa misma fuerza. El 18 de marzo, un ataque israelí en Teherán mató a Esmail Jatib, ministro de Inteligencia desde 2021, a quien organizaciones de derechos humanos señalaban como pieza clave en la represión de las protestas populares. En fecha no precisada por las fuentes, cayó también Alí Mohammad Naini, portavoz de los Guardianes de la Revolución; apenas momentos antes de que su muerte se confirmara, la agencia Fars había publicado declaraciones suyas en las que afirmaba que la producción iraní de misiles continuaba a pesar de la guerra.

La lógica de la resistencia

Un hombre sostiene una imagen del líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, durante una manifestación en su apoyo en Teherán, Irán. 4 de junio de 2026. Majid Asgaripour/WANA (Agencia de Noticias de Asia Occidental) vía REUTERS

Lo que emergió de tres meses de bajas en la cúpula iraní no fue el colapso que Trump anticipó, sino una estructura de reemplazo que funcionó con una velocidad desconcertante. Cada posición vacante fue cubierta. El nuevo Líder Supremo emitió su primer mensaje estratégico el 12 de marzo, prometiendo que la venganza no había concluido y exigiendo que los países vecinos expulsaran a los que él llamó invasores.

Solo ha habido una transferencia de poder previa en el cargo de Líder Supremo desde la Revolución Islámica, hace casi medio siglo. La República Islámica demostró que su doctrina de resistencia no depende de ninguna figura en particular. Si la guerra ha inaugurado una etapa de agotamiento mutuo o si el régimen tiene límites reales para seguir reponiendo a sus caídos es la pregunta que ningún analista, por ahora, puede responder con certeza.

Fuente: Infobae

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