Irán ante EE.UU.: “Estamos listos para la guerra, pero no somos belicistas”

La administración de Teherán ratificó este domingo su rechazo frontal a las imposiciones externas y a la influencia de las potencias globales. Esta postura surge tras la reanudación de las conversaciones nucleares indirectas llevadas a cabo en Mascate, Omán, donde el gobierno iraní enfatizó que no aceptará la exigencia de enriquecimiento cero de uranio impulsada por Estados Unidos.

El titular de la cartera de Exteriores de la nación persa, Abbas Araqchi, ofreció estas declaraciones en el marco del Congreso Nacional de Política Exterior y su Historia. Durante su intervención, el diplomático aseguró:

“No buscamos una bomba nuclear, nuestra bomba es el poder de decir no a las grandes potencias”

.

La soberanía energética como eje central

Araqchi defendió que el desarrollo del programa atómico es una necesidad nacional imperativa. Según el funcionario, esta capacidad es fundamental para sectores estratégicos como la agricultura, la salud y la cobertura de la futura demanda de combustible nuclear, por lo cual la República Islámica considera inviable renunciar a este avance tecnológico.

Asimismo, el canciller destacó que el país ha asumido costos elevados para preservar el carácter pacífico de su proyecto y ejercer lo que definió como un derecho “indiscutible” al procesamiento de uranio. “No renunciaremos a nuestro derecho a enriquecer uranio, aunque el coste sea alto. Nadie puede dictarnos lo que debemos tener”, aseveró el ministro en relación a la mesa de diálogo retomada con la delegación de Washington.

Pese a la firmeza de su discurso, el jefe de la diplomacia manifestó que Irán mantiene la voluntad de resolver las dudas de la comunidad internacional de forma “transparente y generando confianza” a través de canales diplomáticos. No obstante, lanzó una advertencia clara sobre cualquier posible ofensiva militar en su contra.

Respecto al despliegue de fuerzas norteamericanas en la zona, el funcionario fue enfático:

“El aumento de la presencia militar estadounidense no nos intimida. Estamos listos para la guerra, pero no somos belicistas. Si eligen la diplomacia, seguiremos ese camino”

. Estas palabras se dan poco después de que el enviado especial de EE.UU., Steve Witkoff, visitara el portaaviones USS Abraham Lincoln que patrulla la región.

El enviado Especial de EEUU para Misiones de Paz, Steve Witkoff, hace un anuncio a bordo del portaaviones USS Abraham Lincoln, el 7 de febrero de 2026 (REUTERS)

El canciller también detalló la estrategia de defensa en caso de una agresión directa por parte de Washington. Aunque reconoció la imposibilidad de alcanzar territorio continental estadounidense, advirtió que las bases militares de EE.UU. en la región serían objetivos de ataque inmediatos.

Límites en la mesa de negociación

Para el gobierno iraní, el conflicto nuclear solo tiene salida mediante el diálogo directo con la administración estadounidense. Sin embargo, Abbas Araqchi aclaró que los recientes acercamientos han sido de carácter indirecto y limitados exclusivamente a la materia nuclear, dejando fuera otros temas de la agenda geopolítica.

En este sentido, el ministro fue tajante al señalar que el enriquecimiento al 0% es una opción totalmente descartada en las conversaciones. “El nivel de enriquecimiento depende de nuestras necesidades, y el uranio enriquecido no saldrá de Irán”, sostuvo el sábado. De igual forma, cerró la puerta a cualquier debate presente o futuro sobre el programa de misiles, exigiendo que el proceso se desarrolle sin coacciones ni amenazas.

Aunque todavía no existe un cronograma para una segunda etapa de negociaciones, el representante persa confirmó que, a pesar de la naturaleza indirecta de la cita, hubo espacio para un breve saludo protocolario con los delegados de Estados Unidos.

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, calificó como

La posición oficial sigue siendo que el enriquecimiento es un derecho soberano que “debe continuar”, si bien Teherán se muestra abierto a construir un “acuerdo tranquilizador” que brinde garantías sobre sus actividades nucleares.

Por su parte, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, valoró positivamente los encuentros del pasado viernes, calificándolos como “un paso adelante”. El mandatario insistió en que su país, como firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), no cederá en su potestad de procesar uranio para fines no militares.

A través de un mensaje en la plataforma X, Pezeshkian reafirmó la postura de su administración:

“Estos diálogos fueron un paso adelante. El diálogo ha sido siempre nuestra estrategia para resolver los asuntos de manera pacífica”

.

La perspectiva de Donald Trump

Desde la contraparte, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, describió las conversaciones del viernes como “muy buenas”. El líder republicano sugirió que un pacto enfocado únicamente en el eje nuclear sería una solución válida para su gestión.

“Mantuve muy buenas conversaciones sobre Irán, parece que Irán quiere llegar a un acuerdo con muchas ganas”, declaró Trump a la prensa durante su traslado en el Air Force One hacia Florida. Además, adelantó que los equipos negociadores podrían retomar el contacto “a principios de la próxima semana”.

No obstante, el mandatario estadounidense no ocultó la presión sobre Teherán, advirtiendo que las repercusiones de no alcanzar un tratado serían “muy duras”. Como respaldo a esta postura, se mantiene activo el grupo de combate encabezado por el USS Abraham Lincoln en las inmediaciones del golfo Pérsico.

Trump y Netanyahu se volverán a reunir el próximo miércoles en la Casa Blanca para abordar las recientes conversaciones nucleares entre EEUU e Irán (Amos Ben Gershom/Israel Gpo / Zuma Press)

Crisis interna y presiones regionales

Este escenario diplomático se desarrolla mientras la República Islámica atraviesa una de las crisis internas más severas desde 1979. El país enfrenta un panorama económico crítico, escasez de servicios básicos como electricidad y gas, y una fuerte devaluación del rial. Desde diciembre pasado, las protestas sociales han escalado en exigencias de cambio político.

En cuanto al impacto humano de la represión, existen discrepancias en las cifras: mientras el balance oficial registra 3.117 fallecidos, la organización HRANA reporta que el número de víctimas fatales asciende a 6.955, con más de 11.600 muertes aún por verificar y cerca de 51.000 detenciones.

Finalmente, se espera que este miércoles el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, se reúna con Trump en Washington. El objetivo del encuentro será presionar para que cualquier acuerdo nuclear incluya también restricciones severas al desarrollo de misiles balísticos y el cese del financiamiento iraní a grupos armados en la región, conocidos como el “eje iraní”.

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