En un diálogo directo con su homólogo turco, Yasar Güler, el ministro de Defensa en funciones de Irán, Majid Ibn al Reza, reveló que su nación se encontraba en pleno proceso de negociación con Washington cuando ocurrió la incursión armada sorpresiva de Estados Unidos e Israel. Estas declaraciones surgen en un momento donde Ankara intenta promover nuevas etapas de conversaciones indirectas entre ambos países tras los incidentes bélicos ocurridos en febrero.
De acuerdo con la información suministrada, Ibn al Reza destacó que la República Islámica de Irán aceptó participar en diálogos con EE.UU. a pesar de la atmósfera de desconfianza y la evidente hostilidad. Esta disposición buscaba reducir el riesgo de un enfrentamiento a gran escala en la región y demostrar la voluntad diplomática de Teherán hacia sus vecinos territoriales.
La doctrina del castigo severo y la disuasión
Durante el encuentro, el titular de Defensa fue categórico respecto a las futuras acciones de su país. El ministro sostuvo que
“las Fuerzas Armadas iraníes continuarán utilizando todas sus fuerzas para castigar severamente a los agresores”
, aclarando que esta estrategia de represalias tiene como fin principal establecer una “disuasión efectiva”. Según el funcionario, esto es esencial para evitar que se repitan actos de agresión y escenarios de guerra en suelo iraní.
La posición oficial de Irán responde directamente a los ataques ejecutados por Washington y Tel Aviv el pasado 28 de febrero. Según lo expresado por Ibn al Reza, dicha ofensiva militar limitó el margen de maniobra de su gobierno, obligándolo a ejecutar una respuesta basada en el derecho a la legítima defensa.
Por otro lado, diversos reportes indican que Pakistán se encuentra gestionando los preparativos para servir de puente diplomático entre las delegaciones de Estados Unidos e Irán. El objetivo es retomar las mesas de negociación que fueron interrumpidas tras los bombardeos. Esta mediación cuenta con el respaldo estratégico de las autoridades de Turquía, quienes buscan desactivar la tensión y reabrir canales de comunicación para evitar una escalada mayor.
Es importante recordar que Majid Ibn al Reza asumió el mando del Ministerio de Defensa tras el fallecimiento de Aziz Nasirzadé, quien murió durante los ataques aéreos iniciales perpetrados por fuerzas estadounidenses e israelíes. En su conversación con el ministro turco, Ibn al Reza subrayó que la pérdida de Nasirzadé representó un cambio determinante en la mentalidad iraní, intensificando la voluntad de utilizar todos los recursos bélicos disponibles para garantizar una respuesta firme ante nuevas provocaciones.
Finalmente, el ministro iraní hizo hincapié en que la política de “castigo severo” no solo busca defender la soberanía de su nación, sino también preservar la estabilidad regional frente al ciclo de hostilidades iniciado el 28 de febrero. Aunque se mantienen los esfuerzos diplomáticos liderados por Turquía, la cúpula de defensa de Teherán insiste en que el uso del poder militar seguirá siendo un componente central de su estrategia mientras persistan las amenazas externas.
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