Las Fuerzas Armadas de Irán han manifestado este martes su convicción de que un conflicto bélico resulta inevitable, argumentando que Estados Unidos exige una capitulación total de la nación persa. En este contexto, han subrayado que se encuentran listas para cualquier escenario y que no sienten inquietud ante una eventual reanudación de las hostilidades, incluso si la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se involucra en el enfrentamiento.
Mohamad Yafar Asadi, subcomandante del Mando de Jatam al Anbiya —la instancia de combate unificado de las fuerzas castrenses iraníes—, declaró: «Estados Unidos exige nuestra rendición total, pero la nación iraní nunca se rendirá». Añadió: «Dado que la rendición no es una opción, la guerra es inevitable. Estamos preparados para ello y no tenemos problema con la guerra. Incluso si la OTAN se suma al conflicto, no estamos preocupados».
En sus afirmaciones, recogidas por la cadena estatal Press TV, Asadi sostuvo que «hemos dicho en repetidas ocasiones que no hemos revelado todas nuestras capacidades. Tenemos muchas opciones que usaremos, en caso de ser necesario». Estas declaraciones se producen en medio de un ambiente de creciente tensión y sin que se observen avances concretos en las conversaciones con Washington para alcanzar un acuerdo de paz.
Desde Teherán se acusa a Estados Unidos de haber transgredido el cese al fuego pactado en abril, mediante varios ataques contra territorio iraní. Como respuesta, las fuerzas iraníes atacaron supuestas «bases» estadounidenses en Kuwait. Por su parte, la Casa Blanca justifica sus acciones como medidas defensivas y, a su vez, inculpa a Irán por violar la tregua, aunque el alto el fuego se mantiene formalmente vigente.
En las últimas horas, se han multiplicado las advertencias provenientes de Irán a raíz del incremento de los bombardeos israelíes contra Líbano. Las autoridades iraníes han amenazado con suspender el proceso de negociación, alegando que el acuerdo de alto el fuego abarca «todos los frentes», incluido el libanés, interpretación que ha sido rechazada de plano por el gobierno israelí.
Esta escalada de tensiones llevó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a anunciar el lunes que, finalmente, Israel no atacará la capital libanesa, Beirut. La decisión llegó después de que Trump mantuviera una conversación que calificó como «muy productiva» con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien la semana pasada había ordenado «intensificar» la ofensiva, aumentando los bombardeos y profundizando la invasión terrestre.
Las hostilidades a gran escala más recientes estallaron el 2 de marzo, cuando el grupo chiita Hezbolá lanzó proyectiles contra territorio israelí como represalia por el asesinato del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, en una ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos iniciada el 28 de febrero.
Cabe recordar que las partes habían acordado un cese al fuego en noviembre de 2024, tras trece meses de intensos combates que se desencadenaron a partir de los ataques del 7 de octubre de 2023. No obstante, desde entonces Israel ha continuado lanzando bombardeos frecuentes contra el país y manteniendo presencia militar en diversos puntos, argumentando que actuaba contra Hezbolá, una postura que ha sido cuestionada tanto por Beirut como por la propia milicia.
Fuente: Infobae