Impacto global por el cierre del Estrecho de Ormuz: Petróleo y Hambre

El incremento de las hostilidades en Medio Oriente se ha convertido en un desafío crítico para las naciones de todo el globo. La interrupción del tránsito en el estrecho de Ormuz —uno de los choke points o puntos de estrangulamiento logístico más determinantes para el mercado mundial— ha generado un alza repentina en los precios del petróleo y del gas. Esta situación también repercute directamente en la industria de los fertilizantes y reaviva el temor a una crisis de inseguridad alimentaria que afectaría a los sectores más desprotegidos de la sociedad.

Durante el primer mes de las confrontaciones, el valor del crudo Brent escaló desde los 70 dólares hasta rozar los 110 dólares por barril. Paralelamente, la amenaza de un desabastecimiento de gas presiona a las economías de Asia, específicamente a Taiwán, Japón y Corea del Sur, naciones que reciben más del 80 % de los cargamentos de gas natural licuado (GNL) provenientes del golfo Pérsico. Por otro lado, India, posicionada como el segundo mayor importador de gas licuado de petróleo (GLP), ha tenido que recurrir a la Argentina para gestionar la emergencia ante la falta de este recurso esencial para sus habitantes.

“El aumento del costo de la energía, los fertilizantes y el transporte –incluidos los fletes, el valor del combustible para buques y las primas de los seguros– puede incrementar los precios de los alimentos e intensificar las presiones sobre el costo de vida, en particular de la población más vulnerable”

Esta advertencia fue emitida por la Oficina de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), organismo que resaltó que este shock ocurre mientras las economías en vías de desarrollo lidian con limitaciones fiscales, problemas para pagar sus deudas externas y escaso margen para soportar nuevas fluctuaciones de precios.

Una amenaza sin precedentes para la energía mundial

Para dimensionar la gravedad, Fatih Birol, director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), calificó la interrupción en el estrecho de Ormuz como “la mayor amenaza de la historia” para la seguridad energética del planeta. De hecho, la caída en el suministro de crudo ya sobrepasa los niveles registrados durante las crisis petroleras ocurridas en 1973 y 1979.

Mientras el precio del crudo Brent trepó de los 70 a los 100 dólares en el primer mes del conflicto, el riesgo de un desabastecimiento de gas se asoma a las economías asiáticas, que absorben más del 80 % de los embarques de gas natural licuado (GNL) que parten desde el golfo Pérsico

Con el objetivo de estabilizar los precios y suplir la demanda, los 32 países miembros de la AIE han resuelto inyectar al mercado 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas, marcando el mayor movimiento de este tipo desde la creación de la entidad en 1974. De esa cifra, 172 millones de barriles corresponden a lo autorizado por Donald Trump, representando el 40 % de las reservas de Estados Unidos. Se calcula que este volumen equivale a 26 días de flujo normal por el estrecho; no obstante, la consultora Rystad Energy advierte que, tras restablecerse el tráfico, se requerirían entre tres y cinco meses para que el suministro de crudo retorne a la normalidad.

En el sector del GNL, los ataques a la infraestructura del campo gasífero South Pars/North Field (el más grande del mundo) provocarán que Qatar, tercer productor global, pierda el 17 % de su capacidad productiva durante los próximos tres años. En el corto plazo, se prevé que el precio del gas en el mercado spot de Asia alcance los 30 dólares por millón de BTU, triplicando el costo de enero pasado. Bajo este panorama, Argentina experimentará las consecuencias durante el invierno, época en la que tradicionalmente requiere importar GNL.

El factor fertilizantes y el riesgo de hambre aguda

La guerra también golpea el suministro de fertilizantes, dado que una tercera parte del comercio global de estos insumos transita por el estrecho de Ormuz. En particular, la región del Golfo provee el 46 % de la urea mundial, un nutriente fundamental para el agro. Desde que inició el conflicto, el valor de la urea ha subido un 40 %, superando los 650 dólares por tonelada.

¿Cuál es la magnitud de la crisis? El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, ha sido contundente al afirmar que la presente interrupción del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz constituye “la mayor amenaza de la historia”

India es uno de los países en situación de mayor riesgo, ya que depende del Golfo para más del 40 % de sus fertilizantes nitrogenados. Para mitigar esta carencia, Nueva Deli busca nuevos lazos comerciales con Bielorrusia, Rusia y Marruecos, además de intentar que China flexibilice sus cuotas de exportación, actualmente restringidas para priorizar su consumo interno.

El Programa Mundial de Alimentos (WFP) de la ONU subrayó en un informe reciente que “los precios del petróleo afectan los precios de los alimentos porque el petróleo es un insumo para la agricultura”, citando su uso en maquinaria, transporte y en la elaboración de biocombustibles.

Según las estimaciones del WFP, si el cierre del estrecho persiste, el encarecimiento de la comida podría empujar a 45 millones de personas adicionales a la inseguridad alimentaria, sumándose a los 318 millones que ya sufren hambre severa. El impacto más profundo se sentiría en el África subsahariana, con aproximadamente 28 millones de personas en peligro inminente.

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