Durante la tarde del 25 de febrero de 2026, los habitantes de San Juan de Urabá, en Colombia, presenciaron un evento geológico de magnitud: la erupción de un volcán de lodo en las inmediaciones de la planta de tratamiento del acueducto municipal. El suceso fue documentado ampliamente por los residentes locales, quienes compartieron las impactantes imágenes a través de diversas plataformas digitales y redes sociales.
Los registros audiovisuales, capturados desde múltiples puntos estratégicos, muestran la intensidad de la actividad natural. Desde una plazoleta situada en el sector comercial de la localidad, el fenómeno pudo apreciarse en toda su extensión, mientras que en las áreas rurales y residenciales los ciudadanos reportaron un intenso resplandor proveniente del volcán. Por otro lado, quienes se encontraban a una distancia considerable reportaron que solo era posible divisar las columnas de humo generadas por la emanación de material.
En medio del desconcierto y la urgencia del momento, las voces de los testigos reflejaron la angustia vivida. Uno de los presentes exclamó mientras grababa los hechos:
“¡Ay, mira! Hijo de madre. ¡Uy, María! Corre, corre. Que ahí hay… Debe ser un arte. Ese es el volcán”
La confusión inicial fue disipándose a medida que los vecinos confirmaban la naturaleza del evento. En los diálogos captados en los videos, otra persona reafirmó la situación diciendo: “¿El volcán? Hay un volcán, sí”. Otros testimonios recogidos en el sitio insistieron en la identificación clara del fenómeno geológico junto al acueducto de San Juan de Urabá, con frases como: “Sí, es un volcán. Lisa”.
Respuesta de emergencia y evaluación de daños
La activación del volcán generó una respuesta inmediata de los organismos de socorro. Debido al temor de que se produjeran nuevas explosiones de lodo, se procedió con la evacuación preventiva de los residentes de las zonas aledañas. A pesar de que varias estructuras de vivienda se encuentran en el perímetro cercano a la zona del desastre, el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres emitió un reporte oficial a las autoridades del departamento de Antioquia confirmando que, afortunadamente, no se registran personas lesionadas hasta el momento.
El impacto de la erupción también afectó la infraestructura vial, específicamente la carretera que establece la conexión con el corregimiento de Siete Vueltas. Las autoridades establecieron un riguroso cerco de seguridad para restringir el paso, priorizando el desalojo de las familias en los puntos de mayor exposición ante la inestabilidad del terreno.
Acciones de recuperación y monitoreo constante
El Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Antioquia ratificó que mantendrá una vigilancia técnica permanente sobre el volcán de lodo, trabajando de forma articulada con los cuerpos municipales. Desde el organismo departamental se emitió la siguiente declaración oficial:
“Seguimos en comunicación con el coordinador de gestión del riesgo de desastres del municipio para apoyar la atención y la evaluación del punto”
Además de la supervisión técnica, el gobierno regional dispuso el envío de personal especializado y maquinaria amarilla hacia el lugar de los hechos. El objetivo primordial de estas labores es restablecer la transitabilidad en la vía afectada y garantizar condiciones de seguridad para la comunidad de San Juan de Urabá, que permanece en alerta ante posibles cambios en la actividad del volcán.
Fuente: Fuente