Hungría y Eslovaquia frenan el nuevo paquete de sanciones a Rusia

Durante la jornada del lunes, los ministros de Exteriores de la Unión Europea no lograron alcanzar la unanimidad requerida para ratificar el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia. Este estancamiento, provocado por el veto de Hungría y Eslovaquia, frustra la intención del bloque de oficializar nuevas restricciones justo cuando se cumplen cuatro años de la invasión a gran escala de Ucrania.

Kaja Kallas, la alta representante para Asuntos Exteriores y Seguridad, describió el resultado de la reunión como

“un revés y un mensaje que no queríamos enviar hoy”

, aunque enfatizó que las gestiones diplomáticas para desbloquear la situación continúan activas.

El foco del conflicto se encuentra en la reactivación del flujo de petróleo ruso mediante el oleoducto Druzhba, el cual ha sufrido daños que Kiev atribuye a ataques de Moscú. Hungría y Eslovaquia han condicionado su respaldo a las sanciones a que se garantice el restablecimiento de este suministro. Por su parte, el gobierno húngaro sostiene que Ucrania bloquea el paso del crudo por razones políticas, acusación que las autoridades ucranianas rechazan, señalando que trabajan en la infraestructura bajo condiciones de frío extremo. Kallas defendió la prioridad de Ucrania de recuperar su capacidad energética, recordando que el 80 % de su red ha sido dañada.

Impacto financiero y medidas propuestas

La propuesta presentada por la Comisión Europea el pasado 6 de febrero incluía el veto total a servicios marítimos para petroleros de origen ruso y la ampliación de sanciones a nuevas entidades bancarias y energéticas para cortar el acceso de Rusia a bienes sensibles. No obstante, el doble veto afecta también el fondo de asistencia para Ucrania, valorado en 90.000 millones de euros.

Este paquete de ayuda económica requiere la aprobación unánime del Consejo Europeo y se distribuye de la siguiente manera:

  • 60.000 millones de euros destinados específicamente al apoyo militar.
  • 30.000 millones de euros para el respaldo macroeconómico durante los próximos dos años.

Ante esta postura, António Costa, presidente del Consejo Europeo, envió una comunicación formal al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, demandando que se respeten los acuerdos alcanzados en la cumbre de diciembre. Costa señaló que faltar a estos compromisos es

“una violación del principio de cooperación sincera”

y fue enfático al declarar que

“no se puede permitir a ningún Estado miembro socavar la credibilidad de las decisiones tomadas colectivamente por el Consejo Europeo”

.

Por su parte, el Ejecutivo de Ucrania ha denunciado lo que considera un “chantaje” y un “ultimátum” por parte de sus vecinos, asegurando que se han propuesto alternativas para el suministro de petróleo de otras fuentes. La situación se vuelve más compleja debido al panorama electoral en Hungría, donde Orbán enfrenta un reto político considerable con la oposición liderando los sondeos, lo que ha llevado al mandatario a endurecer su discurso contra la Unión Europea y Ucrania.

El primer ministro húngaro, Viktor Orban, y el primer ministro eslovaco, Robert Fico. REUTERS/Bernadett Szabo

En el plano internacional, diversos líderes han reafirmado su respaldo a Kiev. Desde Berlín y París, el canciller alemán Friedrich Merz y el presidente francés Emmanuel Macron insistieron en la necesidad de mantener la presión sobre el Kremlin. Merz subrayó la urgencia de limitar los recursos económicos de Rusia, afirmando que

“debemos secar la financiación de guerra de Moscú”

. Asimismo, el presidente de Finlandia, Alexander Stubb, definió el conflicto como un fracaso para Vladimir Putin, aunque advirtió que el líder ruso no muestra señales de buscar una salida negociada.

Desde que comenzó la guerra, la Unión Europea ha transferido a Ucrania un total de 194.900 millones de euros en diversas formas de ayuda. A pesar de que la mayoría de las naciones europeas han cesado sus importaciones energéticas de Rusia, tanto Hungría como Eslovaquia han optado por mantener su dependencia energética mediante las exenciones temporales que otorgó Bruselas.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. REUTERS/Stephanie Lecocq

La resolución de este conflicto diplomático depende ahora de las conversaciones directas que se mantengan con Budapest y Bratislava. Finalmente, Kaja Kallas presentó un documento con los requisitos que la Unión Europea considera fundamentales para finalizar la guerra, destacando la retirada de las fuerzas rusas de las zonas ocupadas. Se prevé que este tema sea abordado directamente con Orbán por parte de Costa y Ursula von der Leyen en su próxima visita a Kiev con motivo del aniversario del conflicto.

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