El máximo representante de la diplomacia en Hungría, Péter Szijjártó, ha admitido públicamente que mantiene una línea de comunicación directa con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov. Estos contactos se producen de forma estratégica antes y después de las sesiones del Consejo Europeo, una revelación que ha encendido las alarmas en el bloque por el riesgo de posibles filtraciones de información confidencial. No obstante, el funcionario húngaro minimizó la relevancia de estos intercambios, definiéndolos como parte esencial de sus responsabilidades diplomáticas.
“Coordino antes y después de las reuniones de los ministros de Exteriores sobre las decisiones tomadas o que se están por tomar con las personas que son importantes para los intereses húngaros”
Durante un evento de carácter electoral, según reportó el portal Telex, Szijjártó confirmó que Lavrov es uno de esos interlocutores clave. El ministro fundamentó este vínculo al asegurar que “Rusia es para Hungría un importante socio, por ejemplo para el abastecimiento energético”.
Diplomacia bajo sospecha en el bloque
Frente a los cuestionamientos por su cercanía con el Kremlin, el jefe de la diplomacia húngara defendió su postura de manera tajante: “No sé qué raro hay en esto. Esta es la esencia de la diplomacia”. Estas declaraciones refuerzan la posición del Gobierno del primer ministro Viktor Orbán, cuya administración se ha distinguido por preservar vínculos estrechos con Moscú, diferenciándose del resto de los países de la Unión Europea.
Recientemente, una investigación del diario estadounidense The Washington Post detalló que los intercambios entre Szijjártó y Lavrov son frecuentes, incluso durante los recesos de las reuniones del Consejo Europeo. En dichas citas, los representantes de exteriores de la UE debaten temas críticos como las medidas contra Rusia debido a la invasión en territorio ucraniano, produciéndose estos contactos en momentos clave de deliberación.

Además, el titular de Exteriores subrayó que su red de contactos no se limita exclusivamente a Moscú. “También suelo hablar con los estadounidenses, turcos, israelíes, serbios y otros, si en las reuniones de la UE se trata un tema que afecta las relaciones, como por ejemplo las húngaro-estadounidenses”, puntualizó Szijjártó para explicar su dinámica de trabajo habitual en el entorno comunitario.
Reacción de la Comisión Europea
La respuesta desde Bruselas no se hizo esperar. La Comisión Europea ha calificado las informaciones sobre posibles filtraciones a autoridades rusas como “muy preocupantes”. Debido a la gravedad de las acusaciones sobre debates a puerta cerrada, el organismo ha solicitado de manera formal que el Ejecutivo de Budapest brinde aclaraciones sobre la naturaleza de estas comunicaciones.
“Esperamos que el Gobierno húngaro aporte aclaraciones”
Una portavoz de la institución remarcó que “la relación de confianza entre los Estados miembros, así como entre éstos y las instituciones, es fundamental para el funcionamiento de la UE”. Este pronunciamiento resalta el impacto institucional que generan las denuncias sobre la conducta del canciller, quien inicialmente había desestimado el reporte del medio estadounidense calificándolo como “noticias falsas”.

Este episodio se desarrolla en un escenario de alta sensibilidad política en Hungría, con la mirada puesta en la campaña para los comicios del próximo 12 de abril. En este contexto, el líder opositor conservador Péter Magyar busca disputar el liderazgo de Viktor Orbán, quien ha gobernado la nación con una amplia mayoría parlamentaria desde el año 2010.
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