El ecuatoriano Joel Ordóñez, defensor del Club Brujas, se pronunció este martes para contar los momentos complicados que ha atravesado debido a una lesión en el pie que sufrió en la recta final de la temporada anterior, la dificultad que representó jugar el Mundial 2026 con esa molestia y reconoció que necesita varios meses para regresar a la competencia.
«Han sido días difíciles para mí. Después de tantas cosas que se han dicho sobre mi lesión, sentí que lo mejor era contar yo mismo lo que pasó», inició en una publicación de Instagram.
«Todo empezó el 17 de mayo, en el partido contra Union Saint-Gilloise. Recibí un pisotón fuerte en el pie y desde ese momento empecé a sentir una pequeña molestia. No era un dolor que me impidiera jugar y estábamos peleando por ser campeones con el Brugge, así que seguí entrenando y jugando normalmente», agregó. «Terminada la temporada me fui directamente con la selección para preparar el Mundial. La molestia seguía ahí, pero nunca imaginé que pudiera tratarse de algo serio».
«Jugar un Mundial con Ecuador siempre fue uno de los sueños más grandes de mi vida. Con el paso de los entrenamientos y los partidos, el dolor empezó a aumentar. Yo intentaba aguantar y seguir, con el temor de que esa molestia pudiera poner en riesgo mi participación en el Mundial», añadió.
El zaguero recalcó que convivió con el dolor y que ya con el arranque de la Copa del Mundo la situación fue empeorando hasta que terminó afectado por completo en el duelo ante México en los dieciseisavos de final.
«Después del primer partido contra Costa de Marfil la situación empezó a empeorar. Antes del partido contra Alemania ya tuve que pedir algo para controlar el dolor y poder jugar. Después terminé con muchísimo dolor, incluso con dificultad para caminar», explicó. «Pero teníamos el partido contra México por delante y yo solo pensaba en poder estar en la cancha, ayudar a Ecuador e intentar clasificarnos».
«Antes de ese partido necesité nuevamente medicación para soportar el dolor. Pero llegó un momento en el que mi pie ya no respondió más y en el entretiempo prácticamente no podía apoyarlo en el piso», detalló.
Con todo lo sucedido, Ordóñez explicó que a raíz del golpe y la exigencia sufrió «una fisura en el hueso navicular de mi pie y, después de varias semanas entrenando y jugando con esa molestia, los estudios posteriores confirmaron que la lesión se había agravado y que tenía una fractura».
«Pasé prácticamente todas mis vacaciones con una bota y muletas, pensando en recuperarme rápido. Pero mi cuerpo necesitaba más tiempo y ahora voy a necesitar algunos meses más para volver completamente», apuntó.
El defensor del conjunto belga admitió que analizando todo pudo haber manejado la situación, pero que su enfoque siempre estuvo en cumplir el sueño máximo de disputar la Copa del Mundo.
«Ahora me toca recuperarme bien, tener paciencia y hacer todo lo necesario para volver al 100%. Gracias a mi familia y a mi pareja, también a todos los que me han acompañado durante estos días. Voy a trabajar muchísimo para volver más fuerte y volver a disfrutar dentro de una cancha», finalizó.
Cabe indicar que esta lesión le impidió ser transferido en este mercado al Crystal Palace de la Premier League.