Hazem Qasem, vocero oficial de la organización Hamás, ha denunciado el alarmante agravamiento de la situación en los asentamientos de desplazados dentro de la Franja de Gaza. Debido a las actuales condiciones climáticas de tormentas, frío y lluvia, las precarias tiendas de campaña no ofrecen el resguardo necesario. Qasem enfatizó que el gobierno de Israel mantiene un bloqueo casi absoluto sobre el ingreso de gas y combustible, permitiendo únicamente el paso de “cantidades mínimas”.
De acuerdo con el portavoz, estas limitaciones representan una “violación del acuerdo de alto el fuego” que se estableció bajo el marco de la propuesta de Estados Unidos tras la entrega de los rehenes. A pesar de que el pacto ha avanzado hacia su segunda etapa, el grupo sostiene que no se han percibido mejoras significativas en el flujo de asistencia humanitaria para los civiles afectados.
En un comunicado oficial, Hamás acusa a las autoridades israelíes de recortar “prácticamente a la mitad” el volumen de camiones cargados con suministros en comparación con las estadísticas que Israel difunde de manera oficial. Esta discrepancia en los datos tiene un efecto devastador en la entrega de medicinas, víveres y combustible para una población que sobrevive en condiciones de extrema precariedad tras meses de intensas operaciones militares.
Denuncias de abusos en el paso de Rafá
Asimismo, la organización ha reportado casos de “malos tratos, abusos y extorsión deliberada” en los puntos de control fronterizos. Estas acciones habrían ocurrido este lunes durante el retorno de ciudadanos palestinos al enclave a través del cruce de Rafá, que fue reabierto de forma parcial. Según el grupo, las medidas disciplinarias se enfocaron especialmente en mujeres y niños.
“Se reportaron casos donde separaron a las personas de sus familias, les vendaron los ojos y las sometieron a interrogatorios prolongados, incluyendo amenazas e intentos de chantaje para forzar su colaboración”
Hamás ha calificado estos actos como un “comportamiento fascista y terrorismo organizado”, enmarcándolos dentro de una estrategia de “castigo colectivo”. Según la organización, el objetivo de estas tácticas es atemorizar sistemáticamente a los desplazados para evitar que regresen a sus viviendas. Los testimonios señalan que los interrogatorios incluyeron preguntas que no tenían relación con el tránsito fronterizo.
Ante estos hechos, el grupo hizo un llamado urgente a las entidades internacionales de derechos humanos para que realicen una documentación exhaustiva de estos “graves crímenes y violaciones”. La intención es que estos sucesos sean presentados ante tribunales de justicia nacionales e internacionales para que los responsables “rindan cuentas”. Además, solicitaron la intervención de los países mediadores para asegurar el funcionamiento regular y sin trabas del paso de Rafá durante la segunda fase del acuerdo.
Contexto político y seguridad en la Franja
Es importante señalar que la reapertura limitada del cruce de Rafá —única salida terrestre de Gaza que no posee control israelí directo— no contempla por ahora el ingreso de ayuda humanitaria, solo el tránsito controlado de personas. Este proceso se reactivó tras un plan piloto el pasado domingo con la presencia de la Autoridad Palestina y la supervisión de la Misión de Asistencia Fronteriza de la Unión Europea (EUBAM).
Esta reactivación es parte de la hoja de ruta estadounidense acordada en octubre para la transición en el enclave tras el inicio del conflicto el 7 de octubre de 2023. Como parte del cumplimiento del pacto, Hamás ha entregado a todos los rehenes israelíes, ya sea con vida o fallecidos. A cambio, se ha procedido a una liberación limitada de detenidos palestinos, mientras se negocia que un grupo de tecnócratas asuma el control administrativo.
Este cuerpo administrativo, denominado Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG), deberá trabajar en conjunto con la Junta de Paz, la cual estará liderada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El diseño internacional prevé una retirada progresiva tanto de las milicias de Hamás como de las fuerzas de Israel, permitiendo que una fuerza internacional supervise la seguridad y la reconstrucción estructural del territorio.
La actual emergencia humanitaria en Gaza se ve potenciada por el inicio del invierno y las restricciones de acceso impuestas tras la ofensiva militar. Mientras las fases del alto el fuego siguen su curso, Hamás mantiene su exigencia de una acción internacional inmediata para frenar las supuestas violaciones sistemáticas contra los derechos de la población palestina.
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