El delantero noruego Erling Haaland volvió a ser determinante en el Mundial 2026. Con un gol en los instantes decisivos frente a Costa de Marfil, aseguró la clasificación de su selección a octavos de final. Cada anotación suya renueva las preguntas sobre qué hay detrás de su fuerza y efectividad. ¿Qué prácticas sigue este atacante escandinavo, con un físico que rompe los esquemas clásicos del fútbol?
Con 25 años, Haaland es un misterio para adversarios y expertos. Su condición física, combinada con una agilidad inusual para alguien de su altura, genera discusiones tanto en vestidores como en centros de investigación. Ni el riguroso programa de Manchester City ni la herencia genética logran descifrar completamente a un jugador que continuamente supera las barreras establecidas, con una alimentación y técnicas de preparación que se debaten a nivel mundial.
Dieta de 6.000 calorías: vísceras, leche sin pasteurizar y carbohidratos sincronizados
El atacante nórdico ingiere unas 6.000 calorías cada día, el doble del promedio para un futbolista profesional. Su plan nutricional se enfoca en comidas sin procesar, órganos animales y productos lácteos no pasteurizados, todo bajo la vigilancia de su progenitor, el exjugador Alfie Haaland, y del equipo médico del Manchester City.

En el documental “Haaland: The Big Decision”, el propio futbolista señaló que opta por “comer como lo hacían nuestros antepasados”.
Su alimentación diaria incluye hígado y corazón de res, descritos por sus allegados como “el multivitamínico de la naturaleza”, ricos en vitamina A, hierro y coenzima Q10. “Son alimentos que me ayudan a rendir al máximo”, declaró el noruego. Esta nutrición de tipo ancestral significa dar prioridad a las vísceras por su alto valor nutritivo, en lugar de la carne magra típica de las dietas deportivas habituales.
Un elemento destacado es la “lasaña de Alfie”, el plato que le cocina su padre antes de cada juego. La preparación lleva pasta, carne y queso, y según el delantero, le proporciona “energía para todo el partido”. Aquí se aplica el principio de sincronización de carbohidratos, ajustando el consumo de energía según la exigencia física de la competencia. En los días sin partido, la dieta se basa en pan de masa madre y arroz jazmín, evitando el gluten industrializado para mejorar la digestión.
Para hidratarse, Haaland prefiere leche sin pasteurizar y agua ultra-filtrada. “El agua común contiene microplásticos y químicos que no deseo en mi organismo”, afirmó en el documental. La leche cruda se defiende por sus enzimas y bacterias provechosas, aunque los especialistas médicos alertan sobre posibles infecciones. Además, el futbolista reemplaza los azúcares procesados por miel natural o jarabe de arce en su café de la mañana.

Rutina de fuerza y movilidad: el enfoque Steenslid
La transformación física de Haaland comenzó en el Molde FK, dirigido por el preparador físico Erling Steenslid. Steenslid contó que el delantero incrementó su masa muscular magra en más de 12 kilogramos durante 15 meses, y luego modificó su rutina para prevenir la rigidez y enfocarse en la flexibilidad.
Hoy en día, el programa de Haaland en el Manchester City se basa en movimientos compuestos como sentadillas profundas y peso muerto, junto con calistenia avanzada (dominadas, fondos, flexiones) para desarrollar la parte superior del cuerpo. El trabajo del core, con poleas y planchas, permite transmitir la potencia de las piernas a los disparos y movimientos explosivos. “No se trata de levantar el peso máximo, sino de ser más fuerte en relación al peso corporal”, señaló Steenslid.
En el terreno de juego, la prioridad es la movilidad de cadera y la fuerza elástica. La estrella del City dedica hasta 45 minutos diarios exclusivamente a ejercicios de apertura articular y estiramientos. El objetivo es prevenir lesiones en la zona inguinal y el pubis, comunes en futbolistas altos y rápidos. El trabajo pliométrico (saltos y aterrizajes controlados) prepara los tendones para almacenar y liberar energía instantánea. Según la revista Men’s Fitness, “la parte más instructiva de su rutina es la menos llamativa: la movilidad”.
Recuperación: sueño monitoreado, frío extremo y tecnología avanzada

La preparación de Haaland no acaba al salir del estadio. La recuperación es tan rigurosa como el entrenamiento. El noruego controla sus ciclos de sueño con dispositivos especiales y usa gafas que bloquean la luz azul para cuidar su descanso. Tres horas antes de acostarse, se pone lentes color ámbar, y al ir a la cama se coloca una cinta médica sobre la boca para respirar únicamente por la nariz. Este método, denominado “mouth-taping”, pretende mejorar la oxigenación y la recuperación durante la noche.
Las terapias de temperatura son otro fundamento. Haaland combina cámaras de crioterapia a -110 °C con baños de hielo tras los partidos para disminuir la inflamación y el dolor muscular. También usa sauna de infrarrojos, que según los expertos del club contribuye a reparar tejidos y acelerar la regeneración celular.

Este enfoque ha provocado discusiones entre especialistas y seguidores durante el Mundial y antes de él. Mientras unos consideran su disciplina como un nuevo límite en el rendimiento atlético, otros alertan sobre los peligros de dietas extremas y métodos no tradicionales.
Pese a las polémicas, los números hablan por sí solos. El atacante escandinavo está batiendo marcas de velocidad y anotaciones en el campeonato, mientras su cuerpo médico recalca que la disciplina y el control absoluto sobre su alimentación y recuperación son los factores diferenciales. Como el mismo Haaland expresó en el documental, los logros “vienen de acciones diarias realizadas con constancia, no de una fórmula mágica”.
Fuente: Infobae