La indignación crece en Guyana mientras decenas de familias exigen explicaciones tras el hundimiento de un ferry durante el fin de semana. La tragedia, considerada la peor en la historia marítima de esta nación sudamericana, ha dejado un saldo estimado de cien víctimas mortales.
En las comunidades ribereñas, el ambiente pasó de la preocupación inicial a una furia contenida. Familiares de los fallecidos y sobrevivientes han arremetido contra las autoridades por la escasa información y los retrasos en las labores de rescate.
La embarcación siniestrada fue el MV Barima, un ferry estatal con 87 años de servicio. Había zarpado desde Georgetown con destino a Port Kaituma, pero volcó a solo once kilómetros de la costa atlántica. Las cifras oficiales han sido confusas: el manifiesto inicial indicaba 116 pasajeros y 17 tripulantes, pero revisiones posteriores revelaron que a bordo viajaban 179 personas.
De ese total, 76 lograron sobrevivir y al menos 53 cuerpos fueron recuperados en los días siguientes, cifra que siguió en aumento con el avance de las búsquedas. Más de 50 personas permanecen desaparecidas, lo que ha intensificado la desesperación en la localidad norteña de Charity, donde se han concentrado los familiares.

Los relatos de quienes escaparon con vida reflejan la magnitud de la catástrofe. Leon Murray, uno de los sobrevivientes, contó a la prensa local que, cuatro horas después de zarpar, el ferry se inclinó bruscamente tras el golpe de una ola y comenzó a hundirse. Gritos de auxilio se escucharon mientras el agua entraba velozmente; muchos saltaron al mar sin tiempo para ponerse los chalecos salvavidas.
Murray logró aferrarse a una caja junto a su hijo y otros pasajeros, pero su esposa, su hija y cuatro nietos no corrieron la misma suerte. “Seis de mi familia se perdieron”, lamentó con amargura.
La confusión en el recuento de pasajeros entorpeció las tareas de rescate, ya que varias personas rescatadas no aparecían en el listado oficial, lo que generó dudas sobre el número real de desaparecidos.
El gobierno de Guyana activó un operativo con buzos y sumó embarcaciones de empresas petroleras equipadas con escáneres para rastrear un área que se expandió a 1.040 kilómetros cuadrados. El primer ministro Mark Phillips aseguró que las autoridades hicieron “todo lo humanamente posible” para localizar a los desaparecidos.
Las investigaciones se centran en las causas del siniestro, en medio de acusaciones de sobrecarga y falta de controles. Varios sobrevivientes afirmaron que el ferry transportaba motores industriales, vehículos, grandes contenedores de combustible, cuatriciclos y carga comercial, muy por encima de lo habitual. “Llenaron el barco en todos los niveles”, declaró Murray.
El MV Barima reportó un peso de carga de 268 toneladas, cercano al límite permitido de 284 toneladas, y contaba con 250 chalecos salvavidas y ocho balsas, según datos del gobierno.

El capitán y al menos un tripulante fueron arrestados luego de que dieran positivo en pruebas de marihuana, lo que provocó indignación tanto en el Ejecutivo como en la población. El ministro de Obras Públicas, Juan Edghill, subrayó que existe “tolerancia cero” ante el consumo de sustancias por parte de la tripulación y admitió que la demora en la respuesta inicial se debió a la oscuridad y a la falta de embarcaciones con tecnología adecuada. “La búsqueda se dificultó porque los rescatistas dependieron de la vista y del oído durante la noche”, explicó Edghill.
Fuente: Infobae