Durante su reciente visita oficial a Beirut, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, advirtió de manera tajante que el conflicto armado entre Israel y Hezbolá no podrá resolverse por la vía de las armas. Según el funcionario, el único camino posible para devolver la estabilidad a Líbano es una salida diplomática negociada.
La vigencia de la diplomacia
Tras mantener encuentros de alto nivel con las autoridades libanesas, encabezadas por el presidente Joseph Aoun, Guterres subrayó que los mecanismos internacionales siguen siendo la mejor herramienta para la paz.
«No existe una solución militar; solo la diplomacia, el diálogo y la plena aplicación de la Carta de Naciones Unidas y las resoluciones del Consejo de Seguridad»
, manifestó el máximo representante del organismo internacional.
Guterres enfatizó que los canales de comunicación continúan abiertos y operativos, mencionando específicamente la labor de Jeanine Hennis-Plasschaert, quien funge como su Coordinadora Especial para Líbano, además del apoyo de diversos Estados Miembros clave en la región. Este pronunciamiento ocurre en un contexto de escalada bélica tras el colapso del cese de hostilidades establecido originalmente en noviembre de 2024.
Violaciones bilaterales al alto el fuego
El panorama actual es crítico. El Gobierno de Líbano ha denunciado que las fuerzas militares de Israel han quebrantado el acuerdo de paz en cientos de ocasiones. Por su parte, la administración israelí justifica sus incursiones alegando que las milicias de Hezbolá nunca abandonaron sus actividades en el sector sur del territorio libanés, a pesar de lo pactado. Esta situación se ve agravada por la influencia de Irán, principal aliado estratégico del grupo chií.
Sobre este punto, António Guterres lamentó que la tregua no lograra consolidarse y responsabilizó a ambos actores por el deterioro de la seguridad.
«No resolvió todos los problemas pendientes ni se respetó plenamente y, si bien las partes reiteraron su compromiso, persistieron las violaciones del mismo por parte de los dos»
, indicó el secretario general, quien considera que el pacto de noviembre de 2024 fue una ventana de oportunidad desperdiciada.
Demandas para una paz duradera
Para el secretario general, el respiro que ofreció el acuerdo previo fue fundamental, pero insuficiente debido a la falta de voluntad política:
«El acuerdo de noviembre de 2024 brindó un alivio significativo y ofreció una nueva oportunidad para avanzar en el diálogo político. Lamentablemente, esa oportunidad no se aprovechó por completo»
, añadió con preocupación.
Finalmente, Guterres planteó exigencias concretas para detener la crisis: instó a Hezbolá a proceder con la entrega de su armamento al Estado libanés y demandó a Israel el respeto absoluto a la soberanía nacional de su vecino, solicitando el retiro de sus tropas de las posiciones que ocupan en el sur de Líbano. Concluyó su intervención con un llamado urgente a las potencias globales: «Intensificad vuestro compromiso», sentenció.
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