El ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Jean-Noel Barrot, informó que su nación presentará una denuncia formal ante organismos internacionales contra Francesca Albanese. El funcionario rechazó tajantemente la imparcialidad y la experticia de la relatora especial para los Territorios Palestinos Ocupados. Esta acción legal será introducida durante una sesión futura del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, como respuesta a una serie de posicionamientos y comentarios recientes de Albanese que han provocado un fuerte rechazo en la esfera diplomática mundial.
En sintonía con esta postura, Alemania también ha solicitado que Albanese abandone su cargo dentro de la estructura de la ONU. El representante de la diplomacia alemana, Johann Wadephul, emitió un comunicado donde, si bien manifestó su respaldo a la figura de los relatores independientes, calificó como inviable que la funcionaria permanezca en su puesto. Wadephul calificó de inaceptables los constantes comentarios de la relatora y reprobó sus últimas afirmaciones vinculadas al Estado de Israel. El diplomático formalizó esta petición vía redes sociales, subrayando la gravedad de lo expresado por la funcionaria durante una conferencia en Doha, Qatar.
Controversia por discurso en Doha
La escalada en las exigencias de dimisión tiene su origen en una intervención de Albanese en una actividad de la cadena Al Yazira. En dicho espacio, la relatora afirmó que,
«como humanidad, tenemos un enemigo común y libertades comunes»
. Ante el revuelo causado, la funcionaria explicó posteriormente que sus palabras se referían al marco internacional que, según su visión,
«ha permitido el genocidio en Palestina»
, descartando que se tratara de un ataque directo a Israel como Estado. No obstante, Albanese criticó duramente el papel de otros países al aseverar que:
«en lugar de detener a Israel, la mayor parte del mundo lo ha armado, le ha dado excusas políticas, refugio político y apoyo económico y financiero»
.
Estos hechos se suman a un historial de polémicas que rodean la gestión de la relatora. Entre los antecedentes citados figuran la presunta justificación de las agresiones del 7 de octubre de 2023, el empleo de términos como «lobby judío» y la realización de comparativas entre Israel y el Tercer Reich. Sobre esto, el canciller Barrot describió a la funcionaria como
«una activista política que incita a sectores del odio que desmerecen la causa del pueblo palestino»
, poniendo en tela de juicio su objetividad para ejercer como observadora internacional.
La presión ejercida por Francia y Alemania refuerza una tendencia en la Unión Europea que busca replantear los mecanismos de designación y vigilancia de los expertos independientes de las Naciones Unidas. Mientras Wadephul reiteró su repudio a los recientes discursos en Qatar, las autoridades francesas mantienen su hoja de ruta para llevar estas preocupaciones ante las instancias internacionales correspondientes, con el fin de que se tomen medidas institucionales.
Finalmente, este escenario ha encendido un debate sobre los límites de la independencia y la conducta de los especialistas de la ONU asignados al conflicto entre Israel y Palestina. Las decisiones diplomáticas tomadas por las potencias europeas reflejan el complejo clima político y la polarización generada por las declaraciones de Francesca Albanese, cuya continuidad en el cargo se encuentra actualmente bajo escrutinio internacional.
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