La inspección detallada del petrolero ‘Deyna’ expuso severas inconsistencias sobre la legalidad de la bandera que portaba, situación que motivó a las autoridades francesas a ordenar investigaciones profundas y remitir el caso ante el fiscal de Marsella. Reportes oficiales indican que la Armada de Francia custodió la embarcación hacia una zona de fondeo en el Mediterráneo, luego de que el personal de inspección detectara anomalías críticas en la documentación que justificaba el origen del pabellón del navío.
Intervención bajo el Derecho Internacional
La operación contra el ‘Deyna’ —buque registrado con bandera de Mozambique y que inició su travesía en Murmansk, Rusia— se fundamentó en lo establecido por el artículo 110 de la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. La finalidad primordial de este despliegue naval internacional fue verificar la verdadera nacionalidad del barco, el cual era sospechoso de portar credenciales apócrifas.
Esta acción táctica, liderada desde París, contó con la cooperación estratégica de aliados internacionales, entre los que destaca el Reino Unido. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, confirmó que este operativo es parte de una ofensiva sistemática para neutralizar las actividades de la denominada “flota fantasma” de Rusia. Al respecto, el mandatario galo afirmó:
“Mantenemos el rumbo. La Armada francesa capturó en el Mediterráneo otro buque de la ‘flota fantasma’, el ‘Deyna’”.
Asimismo, Macron reafirmó el compromiso inquebrantable de su nación con Ucrania en el contexto de la invasión rusa, señalando que:
“La guerra en Irán no impedirá que Francia siga apoyando a Ucrania, donde continúa la guerra de agresión de Rusia”.
Evasión de sanciones y financiamiento bélico
Según la postura del Ejecutivo francés, este tipo de naves tienen como objetivo principal esquivar las sanciones internacionales y quebrantar las normas del derecho marítimo, actuando como elementos de especulación en tiempos de conflicto. El presidente subrayó que la meta de estos navíos es “acumular ganancias y financiar el esfuerzo bélico ruso”, asegurando que las autoridades francesas mantendrán su firmeza para impedir que tales conductas prosperen.
La Armada de Francia puntualizó que la captura del ‘Deyna’ se inserta en una estrategia de seguridad para asfixiar el financiamiento del conflicto sostenido por Moscú, mediante el uso de embarcaciones que emplean banderas de conveniencia para burlar los mecanismos de supervisión global. Actualmente, el buque se encuentra bajo custodia mientras la fiscalía de Marsella analiza la validez de sus registros y el propósito real de su navegación.
Vigilancia extrema en las rutas marítimas
El Ejército francés detalló que el proceso de inspección incluyó un peritaje minucioso de toda la documentación a bordo, buscando clarificar si existía una suplantación de identidad marítima, acto que violaría los tratados internacionales vigentes. La confirmación de las irregularidades documentales fue el factor determinante para decidir la retención total de la nave.
Las acciones de Francia se enmarcan en una política rigurosa contra la “flota fantasma”, término utilizado para identificar barcos que, tras la imposición de bloqueos económicos por la guerra en Ucrania, facilitan de forma directa o indirecta el flujo de recursos para las operaciones de Rusia en el exterior.
- Uso de documentación falsa para ocultar el origen de la carga.
- Evasión sistemática del régimen de sanciones de la Unión Europea.
- Financiamiento de la logística militar mediante el comercio irregular de energía.
Finalmente, diversos gobiernos occidentales han expresado su respaldo a esta interdicción coordinada. En el escenario actual de tensiones geopolíticas, las administraciones europeas han incrementado la vigilancia sobre las rutas marítimas estratégicas, con el fin de detectar cualquier embarcación sospechosa de integrar los circuitos logísticos gestionados por el Kremlin para evadir las restricciones comerciales impuestas tras la invasión de territorio ucraniano.
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