El Ejecutivo de Francia ha expresado su firme rechazo este domingo ante la ejecución de Chan Thao Phoumy en el territorio de China. El ciudadano, de nacionalidad francesa y 62 años de edad (nacido en Laos), había sido sentenciado por delitos de narcotráfico en un proceso judicial que, de acuerdo con el Ministerio de Exteriores galo, presentó diversas irregularidades.
A través de un comunicado oficial, la diplomacia francesa detalló que se agotaron las vías diplomáticas para intentar salvar la vida del procesado.
«A pesar de los esfuerzos de las autoridades francesas, incluyendo sus gestiones para obtener un indulto humanitario para nuestro compatriota, las autoridades chinas decidieron ejecutar la sentencia tras más de veinte años de prisión»
, señaló el organismo oficial de Exteriores.
La confirmación del cumplimiento de la pena capital llegó por parte de la Embajada de China en Francia, que utilizó la plataforma WeChat para informar que el acto se llevó a cabo en la provincia de Cantón.
Irregularidades en el debido proceso
Uno de los puntos de mayor fricción para las autoridades francesas fue la exclusión de los defensores legales del reo en las etapas determinantes del juicio. La Cancillería francesa manifestó que lamentan «especialmente que al equipo de defensa del señor Chan se le negara el acceso a la audiencia final, lo cual constituye una violación de sus derechos».
La postura de Francia ante la pena de muerte sigue siendo de rechazo absoluto, tal como se enfatizó en el cierre de la comunicación oficial:
«Extendemos nuestras más sentidas condolencias a su familia, cuyo dolor compartimos. Francia reitera su oposición, en todo lugar y bajo cualquier circunstancia, a la pena de muerte y aboga por su abolición universal»
.
Antecedentes del caso
La historia jurídica de Chan Thao Phoumy inició con su detención en el año 2005. Aunque originalmente se le dictó una sentencia de cadena perpetua, el caso dio un giro drástico cuando un tribunal de Cantón ordenó un nuevo juicio basándose en la supuesta aparición de «nuevas pruebas». Finalmente, fue condenado a muerte por cargos de fabricación, transporte, contrabando y tráfico de metanfetamina.
Las acusaciones contra el ciudadano francés indicaban que presuntamente formaba parte de una red criminal que produjo toneladas de droga sintética en suelo chino durante el periodo comprendido entre 1999 y 2003.
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