Una cifra que supera los 250.000 evacuados se registra en el suroeste de Francia a causa de los devastadores incendios forestales. La situación es especialmente crítica en el departamento de Gironda, cuya capital, Burdeos, aún no ha recibido orden de evacuación, pero las autoridades ya han comenzado a reubicar efectivos para proteger el sector occidental, un área clave para las industrias de Ciencia y Defensa nacionales.
El Ministerio de las Fuerzas Armadas informó que se han desplegado “expertos y recursos” para garantizar la seguridad de las instalaciones industriales, entre las que se incluyen fábricas de pólvora y misiles, dispersas en la parte occidental de la región. Esta zona ahora está expuesta al incendio masivo de Gironda, que ha arrasado los alrededores de la cuenca de Arcachon. Las autoridades se preparan para el repunte de temperaturas previsto para el próximo martes.
En el incendio de Gironda, unas 220.000 personas han sido evacuadas y aproximadamente 42.000 hectáreas han quedado calcinadas. En la vecina región de Las Landas, al sur, otras 30.000 personas han tenido que huir de las llamas, donde el fuego ha consumido 3.000 hectáreas. En lo que va del año, los incendios han quemado cerca de 100.000 hectáreas en todo el territorio francés, lo que constituye un récord histórico.
El alcalde de Burdeos, Thomas Cazenave, descartó por completo la evacuación de la ciudad durante su declaración matutina. “El fuego está a las afueras pero no está avanzando por el flanco occidental de la ciudad”, explicó ante los medios. En ese momento, las llamas se encontraban a 25 kilómetros de la urbe y a 15 kilómetros de la comunidad periférica más amenazada, Martignas-sur-Jalle.
La prefecta de Gironda, Sophie Broca, calificó la situación como “increíblemente grave” y anunció que no permitirá “el regreso de los evacuados a las comunidades ni el desarrollo de la actividad laboral” como mínimo durante el lunes, “hasta que el incendio esté controlado”, porque “circunstancias excepcionales exigen medidas excepcionales”.
Broca advirtió que “a partir del martes, lamentablemente, las temperaturas volverán a subir y regresaremos a mínimos muy altos, de 38 y 40 grados”. “Este es un factor que podría, y uso el condicional, agravar el fenómeno”, señaló. Según la Prefectura, 240 viviendas quedaron destruidas en Gironda. Hasta el momento no se reportan víctimas civiles, pero 75 bomberos resultaron heridos, de los cuales diez tuvieron que ser evacuados.
Fuente: Infobae