El defensor del Pueblo de Ucrania, Dmytro Lubinets, confirmó el domingo que la tregua humanitaria en la ciudad sureña de Oleshky, bajo control ruso, llegó a su fin. En sus declaraciones, Lubinets calificó el cese de hostilidades como un «importante paso en nuestros esfuerzos humanitarios conjuntos» y precisó que «ha concluido».
El acuerdo, vigente desde las 3:00 (hora de Kiev) del 27 de octubre, debía mantenerse hasta las 22:59 del 1 de noviembre. Lubinets destacó que durante las primeras 75 horas ninguna de las partes violó el alto el fuego, algo que, según dijo en una rueda de prensa conjunta con su homóloga rusa Yana Lantratova, no ocurría desde 2022 en un tramo tan extenso del frente.
Contexto de la ciudad devastada
Oleshky se ubica en la orilla izquierda del río Dniéper, frente a Jersón, y está ocupada por fuerzas rusas desde febrero de 2022. Antes de la invasión, la localidad albergaba unos 24.000 habitantes. Las autoridades ucranianas estimaban que al inicio de la tregua quedaban entre 1.700 y 2.000 personas, en su mayoría ancianos, con acceso limitado a electricidad, caminos minados y ataques militares constantes, según describió la Casa Blanca.
El largo camino hacia la evacuación
Ucrania venía gestionando la salida de estos civiles desde finales de febrero. El 15 de mayo, Kiev y Moscú negociaron la evacuación de unos 6.000 habitantes de Oleshky y localidades aledañas, entre ellos hasta 200 niños. El proceso cobró impulso real en septiembre, gracias a la mediación de Melania Trump, según Lubinets.
El 23 de octubre, la Casa Blanca anunció que la primera dama había logrado un acuerdo bidireccional. Antes, la Comisión Europea y el papa León XIV habían solicitado a Rusia permitir la entrada de ayuda humanitaria y la salida de los residentes. Melania Trump luego amplió la tregua a la región de Jersón para garantizar el tránsito seguro de los convoyes. Lubinets y Lantratova confirmaron que ambas partes finalizaron el desminado de las rutas.

El plan, detallado por Lubinets, contemplaba tres fases: el alto el fuego, la entrega de alimentos, agua y medicinas, y la evacuación voluntaria. Esta última comenzó el viernes 30 de octubre. Lubinets viajó a Oleshky para acompañar a los evacuados. Se prepararon 25 autobuses con 750 plazas en total, además de ambulancias para personas con movilidad reducida.
Según el Ministerio de Defensa ruso, los civiles viajaron en autobús hasta Anapa, en el sur de Rusia. Desde allí volaron a Homel, en Bielorrusia, y continuaron por carretera hasta la frontera ucraniana, que cruzaron el sábado 31 de octubre por la región de Chernígov. Voluntarios de Cruz Roja, Médicos Sin Fronteras y World Central Kitchen los esperaban con comida y asistencia, y varios evacuados se reencontraron allí con sus familias.
Los residentes podían optar por trasladarse a Ucrania, a Rusia o permanecer en Oleshky. Lantratova informó que otros autobuses transportaron a quienes preferían vivir en territorio ruso. Las autoridades ucranianas no divulgaron cifras exactas de evacuados y limitaron los detalles de la ruta para proteger a los que se quedaron y a futuras misiones. El presidente Volodímir Zelensky había señalado antes que desconocía qué elegirían los vecinos y que les resultaría más fácil desplazarse hacia el interior de la zona ocupada.
En Jersón, al otro lado del Dniéper, miles de residentes que habían abandonado la ciudad regresaron durante la tregua para revisar sus hogares y recoger pertenencias, según el diario Kyiv Independent.
Lubinets tiene prevista una rueda de prensa para el lunes 2 de noviembre, en la que ofrecerá más detalles de la operación humanitaria.
Fuente: Infobae