Jessica Bowie tenía apenas unos años cuando ocurrieron los ataques que transformaron la seguridad en Estados Unidos y el mundo. Semanas antes de su detención, el mes pasado, publicó en plataformas digitales: “Alabado sea Alá por el 11 de septiembre”.
El Buró Federal de Investigaciones (FBI) la arrestó en Albany, Nueva York, bajo la acusación de planificar un atentado con explosivos contra el Capitolio estatal.
Para las autoridades federales, este caso es un reflejo de una preocupación que ha crecido en los últimos años: individuos sin vínculos formales con estructuras armadas extranjeras que, desde la reclusión, abrazan ideas extremistas y ejecutan acciones sin generar señales previas de alerta.

El 11 de septiembre sigue siendo un pilar en la propaganda de Al-Qaeda e ISIS
El subdirector adjunto del FBI, Chris Raia, señaló en una entrevista con ABC News que organizaciones como Al-Qaeda e ISIS han relegado los grandes operativos coordinados y ahora priorizan captar lo que él denominó lone offenders —agresores solitarios— en territorio estadounidense.
En los últimos 18 meses, la agencia ha arrestado al menos a 16 personas por presuntamente planificar o apoyar ataques en nombre de esos grupos.

Raia explicó a ABC News que el FBI advierte un incremento de personas que se radicalizan dentro de su propio hogar, impulsadas por redes sociales y la internet. Reconoció que ese perfil es el que genera mayor inquietud en la agencia, ya que resulta mucho más complejo de detectar con antelación.
Al describir el simbolismo que alimenta a esas facciones, el funcionario afirmó que esa fecha conserva un lugar inmutable en su discurso. “Ese es su Super Bowl”, dijo y agregó: “Cada vez que uno revisa sus materiales, siempre aparecen referencias al 11-S”.

La acusación en Albany ilustra el patrón que más preocupa al FBI
Bowie tiene 35 años. Según los documentos de la acusación formal, se trata de alguien que nunca viajó a campamentos de adiestramiento ni mantuvo contacto operativo con una célula estructurada.
Craig Tremaroli, jefe de la oficina del FBI en Albany, subrayó durante una conferencia de prensa el giro en la trayectoria personal de la imputada: pasó de ser una niña que ondeaba la bandera estadounidense tras el 11-S a exhibir calcomanías de las Torres Gemelas. Bowie aún no ha presentado declaración formal ante la justicia.

Un informe de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos, divulgado en marzo, aportó cifras que permiten dimensionar el fenómeno: ISIS cuenta con hasta 18.000 miembros a nivel global, mientras que Al-Qaeda tendría hasta 28.000 integrantes, y ambas organizaciones dependen en gran medida de plataformas digitales para alcanzar a posibles simpatizantes.

El FBI sostiene que un ataque de gran escala es más prevenible que hace 25 años
Raia aclaró que el FBI se encuentra mejor preparado para detener una operación masiva coordinada como la que golpeó a Nueva York y Washington aquel septiembre.
Atribuyó esa capacidad a reformas legislativas y a mejoras internas dentro del buró y de la comunidad de inteligencia estadounidense.
Uno de los retos más urgentes hacia adelante, añadió, es el empleo de drones como instrumento de ataque. “Sería ingenuo pensar que eso no va a llegar a Estados Unidos en algún momento, y estamos tratando de anticiparnos”, afirmó Raia.

El subdirector rechazó además las críticas que señalan una supuesta desviación de recursos hacia labores de control migratorio. Aseguró que la participación de la agencia en ese ámbito es marginal.
En el ámbito de la prevención, Raia insistió en que un elemento básico sigue siendo crucial: la cooperación ciudadana. “Si ven algo, díganlo”, recalcó.
Fuente: Infobae