Mientras miles de aficionados sueñan con ver a Ecuador avanzar en el Mundial 2026, el cuencano Fabián Flores persigue otro objetivo. Radicado en Nueva Jersey desde hace casi 40 años, espera conseguir los balones utilizados por la selección nacional para incorporarlos a una de las colecciones más reconocidas entre aficionados y especialistas de todo el mundo.
La ilusión es doble para Flores. Como hincha, espera acompañar a la Tri en los partidos que disputará cerca de su hogar. Como coleccionista, sabe que cada encuentro puede dejar una pieza histórica para su vitrina.
“Estamos muy contentos de que la selección venga a jugar especialmente para nosotros que vivimos en esta área. Vamos a poder disfrutar de partidos muy cerca de casa y estamos muy esperanzados”, comenta.
Una pasión que nació en Alemania 2006
Su historia como coleccionista comenzó durante el Mundial de Alemania 2006. En una visita a una tienda de Adidas encontró una exhibición de balones mundialistas que despertó una afición que terminaría acompañándolo durante las siguientes dos décadas.
“Cuando regresé empecé a buscar. Con las redes sociales e internet era mucho más fácil encontrar piezas. Desde ese día no hemos parado”, recuerda

Hoy posee balones de todas las copas del Mundo, desde Uruguay 1930 hasta Estados Unidos, México y Canadá 2026. A ello suma colecciones completas de Eurocopas y finales de Champions League.
Más que dinero, tiempo y búsqueda
Flores exhibe alrededor de 200 balones, aunque asegura que el verdadero valor de la colección no puede medirse únicamente en cifras.
“El costo más grande es el tiempo, el sacrificio y la búsqueda. Comprar un balón es relativamente sencillo, pero conseguir uno que haya sido utilizado en un partido es mucho más difícil”, explica.

Según cuenta, muchas de las piezas más valiosas son aquellas que cuentan con certificaciones que acreditan su uso en encuentros oficiales, una característica que lo ha llevado a ser considerado entre los coleccionistas más destacados de este ámbito.

Los recuerdos de Ecuador ocupan un lugar especial
Aunque posee ejemplares de distintas épocas y competiciones, sus favoritos tienen relación directa con la selección ecuatoriana.
“Tengo los balones de los partidos de Ecuador contra Polonia y Alemania en el Mundial 2006. Estuve presente en esos encuentros y eso les da un valor sentimental enorme”, señala.
El único que aún le falta de aquella participación mundialista es el utilizado en el compromiso ante Costa Rica.

La misión después del Mundial
Una vez que concluya el torneo, comenzará una nueva búsqueda.
“Claro que sí, vamos a intentar conseguirlos. Después de que termine el Mundial empezaremos la búsqueda de los balones utilizados en los partidos”, afirma.
Su objetivo es incorporar a la colección alguno de los balones utilizados por Ecuador en esta Copa del Mundo, piezas que podrían convertirse en los recuerdos más valiosos de una generación que sueña con ver a la Tri firmar la mejor actuación de su historia.
Un sueño compartido por miles de ecuatorianos
Desde Nueva Jersey, donde espera ver estadios teñidos de amarillo, Flores confía en que Ecuador pueda superar sus mejores actuaciones mundialistas.
“Tenemos buenos jugadores y muchísima comunidad ecuatoriana aquí. Vamos a jugar prácticamente como locales. Ojalá podamos llegar muy lejos”, dice.

Y mientras la selección busca escribir nuevas páginas en el Mundial 2026, este cuencano prepara espacio en su colección para guardar parte de esa historia.
Fuente: El Universo