El Cuerpo de Bomberos de Guayaquil ha reforzado la preparación de su personal ante la posibilidad de que un eventual fenómeno de El Niño genere inundaciones en distintos sectores de la ciudad.
La estrategia contempla capacitaciones diferenciadas, ejercicios prácticos y la planificación de equipos y vehículos según el tipo de emergencia que se presente.
El mayor Jorge Montanero, jefe de la Unidad Especializada de Rescate del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, explicó que la institución trabaja con dos niveles de formación.
El primero corresponde a un curso básico que se imparte a todos los bomberos y contempla conocimientos relacionados con el manejo de embarcaciones y las acciones que pueden ejecutarse durante una inundación.
El segundo nivel tiene un carácter más técnico y está dirigido al personal especializado. En este caso, la preparación contempla distintos escenarios que podrían presentarse durante una emergencia, desde el ingreso a viviendas hasta la evacuación y el rescate de personas en lugares de difícil acceso.
Los ejercicios incluyen situaciones en las que una persona debe ser evacuada desde una vivienda de dos pisos, una ladera o un canal. También se trabaja con botes y cuerdas, dependiendo de las condiciones del lugar y del tipo de rescate que se deba realizar.
“Nosotros hemos hecho un tipo de respuesta, hemos programado nuestros equipos y nuestros camiones dependiendo del tipo de respuesta y el tipo de incidente que vayamos a tener”, señaló Montanero.
El objetivo, explicó, es preparar al personal para tener una mejor capacidad de reacción cuando ocurra una emergencia. Según expertos, el fenómeno de El Niño de este año se perfila como el más intenso registrado hasta ahora, con potencial de provocar eventos meteorológicos extremos en distintas regiones del planeta y de convertir a 2027 en el año más caluroso registrado hasta ahora.
Prácticas en escenarios reales de Guayaquil
Dentro de este proceso también participan cerca de 200 integrantes de los equipos USAR, especializados en rescate en estructuras colapsadas. Según el mayor, este personal también está siendo capacitado para afrontar los escenarios que podrían generarse durante inundaciones.
La preparación no se limita a las aulas. Los bomberos realizan ejercicios acuáticos en diferentes espacios para acercarse a situaciones que podrían encontrar durante una emergencia.
Los entrenamientos de los bomberos de Guayaquil para afrontar inundaciones. Foto: cortesía del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil.
Entre los lugares utilizados están el estero Salado, el río Guayas y canales, incluido el denominado “canal de la muerte”, en el noroeste de la ciudad, además del parque Lago de Chongón.
Durante estas prácticas, los rescatistas trabajan tanto desde las embarcaciones como fuera de ellas. Una de las maniobras consiste en simular el rescate de una persona, sujetarla, remolcarla y llevarla hasta el bote. También se practican situaciones en las que deben lanzar cuerdas para asistir a alguien.
Los ejercicios contemplan incluso escenarios en los que la embarcación pierde estabilidad. “Hasta simulamos cuando el bote se vira y nos toca volverlo a poner en su operación normal”, explicó Montanero.
Equipamiento y uso de embarcaciones
La institución cuenta actualmente con cinco botes de goma y dos embarcaciones de aluminio en tierra. La utilización de cada tipo depende, entre otros factores, de la profundidad del agua.
Los botes de aluminio se emplean cuando el nivel del agua se encuentra por la mitad de la pierna. Cuando la profundidad supera ese nivel, los rescatistas recurren a las embarcaciones de goma, que cuentan con motor y permiten desplazarse en zonas con mayor cantidad de agua.
El Cuerpo de Bomberos dispone de botes con capacidad para ocho personas y de otra embarcación más pequeña que puede transportar hasta cuatro. Además de estas unidades disponibles en tierra, la institución cuenta con botes en la ría que pueden ser utilizados para movilización y rescate cuando las condiciones lo requieran.
Zonas vulnerables y la respuesta de la comunidad
La experiencia acumulada durante emergencias anteriores también forma parte de la preparación. Montanero explicó que cada evento deja enseñanzas que posteriormente son incorporadas a los procedimientos de respuesta.
El Cuerpo de Bomberos ha intervenido anteriormente en emergencias relacionadas con inundaciones y otros incidentes. Entre los casos mencionados por el mayor están el trabajo realizado cuando se cayó el puente de Santa Lucía y las intervenciones desarrolladas durante inundaciones en sectores de Monte Sinaí.
Precisamente, Monte Sinaí y sus alrededores son identificados como zonas vulnerables por la experiencia acumulada durante anteriores eventos. Por ello, la institución mantiene estos sectores dentro de su planificación de respuesta.
Sin embargo, Montanero también señaló que la atención de una emergencia no depende únicamente de los recursos disponibles. Uno de los problemas que pueden enfrentar los equipos de rescate es la negativa de algunas personas a abandonar sus viviendas por temor a perder sus pertenencias.
Según el mayor, esta situación puede retrasar el trabajo de los equipos de respuesta. Por ello, considera necesario que la población también esté preparada para una eventual evacuación, especialmente ante un escenario en el que las condiciones obliguen a abandonar una vivienda.
Adquisición de nuevos equipos y capacitación externa
La institución, además, contempla ampliar sus recursos. Montanero confirmó que se encuentra en proceso de sumar equipamiento y señaló que los botes están entre las prioridades, debido a que permiten movilizar y evacuar a varias personas durante una inundación.
La adquisición de nuevos equipos depende de los procesos de compra pública, pero la intención es fortalecer la capacidad de atención. Para el Cuerpo de Bomberos, contar con más embarcaciones permitiría ampliar las posibilidades de desplazamiento y de respuesta en sectores afectados por el agua.
La preparación también busca llegar a la ciudadanía. Montanero explicó que el Cuerpo de Bomberos capacita a los Centros de Atención Municipal Integral (CAMI) en respuestas frente a incendios, inundaciones y terremotos como parte de un intento por ampliar los conocimientos de prevención y reacción ante emergencias.
En cuanto a la formación interna, el mayor explicó que las capacitaciones se desarrollan semanalmente. El primer nivel contempla cerca de 35 dentro de su programa, mientras que el proceso técnico requiere más tiempo debido a que tiene un pénsum más extenso y avanzado.
El personal que integra estos equipos también ha participado recientemente en ejercicios realizados en Venezuela y Colombia, por lo que parte de los especialistas que forman parte de esta preparación acaba de regresar de esas actividades.
Para Montanero, la preparación del Cuerpo de Bomberos debe mantenerse vinculada a las condiciones que podrían presentarse en la ciudad. La planificación contempla los recursos disponibles, la capacitación de los equipos y las experiencias acumuladas en emergencias anteriores, con la intención de responder ante inundaciones y evacuar a quienes se encuentren en zonas de riesgo. (I)
fuente el universo