En Los Ríos se recuperan del temporal invernal y se toman acciones para enfrentar el posible evento del Niño

Babahoyo, LOS RÍOS

Tras vivir uno de los momentos más críticos de la temporada invernal por el desbordamiento de tres ríos, el cantón Babahoyo intenta recuperarse de un golpe que dejó a más de 25.000 familias damnificadas.
La magnitud de la emergencia inundó prácticamente todo a su paso, afectando a más del 80 % del cantón y dejando bajo el agua tanto a las comunidades rurales como al centro de la ciudad.

Las calles se convirtieron en ríos transitables solo en canoas o con el agua a la cintura. Puntos emblemáticos donde late el día a día de la ciudadanía, como la terminal terrestre, el Paseo Shopping, centros de salud, comisariatos y hasta los hospitales, se vieron sitiados por las inundaciones.
Ante este panorama desgarrador, se encendieron las alarmas con la declaración de la alerta roja, una medida extrema para agilizar la disposición de recursos, rescatistas y apoyo nacional, con un solo fin: salvar vidas y evacuar a quienes lo habían perdido todo, así como proveerles de ayuda.

Más allá de los decretos y las reuniones de emergencia, la verdadera esencia de esta crisis se sigue viviendo en los sectores más vulnerables, donde la solidaridad ha empezado a dar un respiro a los afectados.

En el sector Eugenio Espejo, perteneciente a la parroquia Caracol, la realidad empieza a cambiar gracias a brigadas médicas que llegaron con atención gratuita y medicinas. Jessica Pinto, vecina del sector, acudió junto con sus familias y amigos para recibir este apoyo. Con una mezcla de alivio y gratitud, Jessica resume el sentir de su comunidad.
“Me han ayudado con medicamentos, y eso es muy importante para mi familia en este tiempo tan difícil con el invierno”, señaló.

Al igual que ella, más de 1.500 personas de catorce sectores urbanos y rurales han recibido atención médica, vacunas y chequeos, priorizando a los niños, ancianos y personas con discapacidad, quienes son los que más sufren el embate de la humedad y las enfermedades invernales, según información municipal.
Además de la salud, los problemas de servicios básicos han sido otro enemigo por vencer.
Para combatirlo, el Municipio activó una planta potabilizadora capaz de entregar 30.000 litros de agua segura al día, un recurso vital para evitar epidemias en las zonas donde las tuberías colapsaron. El mensaje que se busca dejar en el ambiente es claro y directo para la comunidad: “No están solos en este invierno”, dijo un vocero de la institución municipal.
Aunque en Babahoyo el agua ha descendido, el peligro no ha desaparecido.

Expertos del clima y científicos del mar advierten que las temperaturas del océano siguen elevadas, por lo el comité Erfen evalúa la posible ocurrencia del fenómeno del Niño en el país. Por ello, Babahoyo y otros cantones vecinos han pasado ahora a una alerta amarilla preventiva.

Actualmente, dentro de la fase de preparación se ejecutan trabajos de limpieza de esteros, canales y desagües para que el agua fluya; se revisan las rutas hacia los refugios temporales y se preparan kits de limpieza e higiene para repartir a las familias.
El temor a los embates del clima no es exclusivo de la capital fluminense. Un poco más al norte, el cantón Valencia también se declaró en alerta amarilla. Las autoridades locales han visto cómo las lluvias ya empiezan a golpear tanto el campo como la ciudad, por lo que han decidido anticiparse.
En Valencia la consigna es la misma, armar un plan de acción inmediato y coordinar esfuerzos para que, si el clima vuelve a golpear con dureza, el cantón esté listo para proteger lo más valioso que tiene, la vida y el bienestar de sus habitantes, afirman sus autoridades.
En Vinces, Montalvo y Baba la situación es similar. Las mesas cantonales del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) permanecen en sesiones constantes. Sus delegados aseguran estar atentos y alertas a cualquier emergencia. (I)

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