El rugido del bombo de Carlos Pascual, conocido mundialmente como “Tula”, volvió a escucharse en las tribunas del Mundial. Este instrumento, que acompañó a la Selección Argentina desde 1974 en Alemania Occidental, continúa su travesía pese a que su dueño falleció en febrero de 2024 a los 83 años. Ahora, en el torneo que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá, el bombo es parte esencial del aliento.
Su sonido ya retumbó en la victoria 3 a 0 frente a Argelia y en el triunfo 2 a 0 sobre Austria. En estos encuentros, Lionel Messi ha marcado cinco goles, y el bombo de Tula celebró cada uno. “Para nosotros que el bombo esté allá es algo muy emocionante e importante. El bombo y mi abuelo eran prácticamente uno solo”, expresó Victoria Borré, una de sus nietas. Ella destaca que las tres veces que Argentina fue campeona del mundo, el bombo estuvo presente en las gradas.
Un origen ligado al peronismo
La historia del bombo se remonta a 1971, cuando Juan Domingo Perón se lo regaló a Tula durante una visita en Puerta de Hierro, Madrid. El hincha de Rosario Central ya militaba en el peronismo, quizás desde que Evita le obsequió su primera bicicleta a través de la fundación que llevaba su nombre.

“Yo fui el primer bombo del mundo”, solía repetir Tula al recordar su primer Mundial en 1974. Su instrumento no solo animó en canchas de fútbol, sino también en actos políticos de Eduardo Duhalde, Carlos Menem y Néstor Kirchner. El peronismo, desde la bicicleta de Evita hasta su último Mundial en Qatar, marcó la vida de este hincha legendario.
Un tesoro bajo supervisión
Tras la muerte de Tula, el bombo permanece en la casa de sus abuelos, en Lomas de Zamora. “No es que lo tuviéramos prohibido, pero siempre había que hacerlo con su supervisión”, explica Victoria, de 27 años y pastelera de profesión. El instrumento, siempre cuidado como su gran tesoro, ahora viajó al Mundial desde el quincho donde Tula lo guardaba, rodeado de fotos de sus viajes por América, Europa y África alentando a la albiceleste.
De Lomas de Zamora a Kansas City
“Mi abuela se emocionó cuando supo que el bombo de mi abuelo iba a viajar, se puso a llorar cuando le contamos”, relata Victoria. El viaje incluyó seguros y permisos especiales. El bombo, de 55 años, sonó primero en Kansas y luego en Dallas, ejecutado por un amigo de la familia que vive en Estados Unidos. Al terminar la participación de Argentina, el instrumento regresará a su lugar en Lomas de Zamora.

“Mi abuelo era protagonista de todos los cumpleaños, de todas las Navidades, de cada reunión familiar. Era carismático y auténtico: nos trataba de la misma manera que podría tratar al Papa o a la Reina de Inglaterra”, recuerda su nieta. Según ella, Tula era el principal fan de Tula: “Le encantaba hacerse ver, que lo pararan por la calle para sacarse una foto, ser el centro de atención”.
En febrero de 2023, un año antes de su muerte, Tula recibió un homenaje en los premios The Best. Durante la ceremonia, donde Emiliano “Dibu” Martínez fue galardonado como mejor arquero, Lionel Messi como mejor jugador y Lionel Scaloni como mejor director técnico, también se premió a la hinchada argentina como la mejor del Mundial de Qatar. El encargado de recoger el galardón fue Carlos “Tula” Pascual, con su bombo a cuestas.
Ese reconocimiento fue la cúspide de su historia, pero no el final. El bombo sigue sonando desde la tribuna. Ya son catorce Mundiales en la ruta, y cada estruendo mantiene vivo al hincha que lo llevó por el mundo.
Fuente: Infobae