Garantizar la sostenibilidad del sistema de salud en Ecuador se ha convertido en un desafío cada vez más relevante. La creciente demanda de servicios, sumada a factores como el aumento de enfermedades crónicas y las brechas en acceso, evidencian la necesidad de fortalecer la articulación entre los distintos actores del sistema.
En el país, una parte importante del gasto en salud aún recae directamente en las personas. De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, en América Latina más del 30% del gasto en salud proviene del bolsillo de los usuarios, una realidad que también refleja los desafíos de acceso y cobertura en Ecuador.
A esto se suma un contexto global en el que, según la Organización Mundial de la Salud, al menos la mitad de la población no cuenta con acceso a servicios de salud esenciales, lo que refuerza la importancia de avanzar hacia sistemas más integrados y eficientes.
Frente a este escenario, expertos coinciden en que la sostenibilidad del sistema de salud en Ecuador no depende de un solo sector, sino de la capacidad de articulación entre lo público y lo privado. Más que operar de forma independiente, ambos cumplen un rol complementario que permite optimizar recursos, ampliar la cobertura y mejorar la calidad de atención.
“En Ecuador, hablar de sostenibilidad en salud implica entender que es un esfuerzo conjunto. La articulación entre el sector público y privado es clave para garantizar acceso, eficiencia y calidad en el tiempo”, señaló Julio Tarré, Gerente General de Plan Vital. En este contexto, avanzar hacia un sistema más equilibrado requiere fortalecer la coordinación entre actores, impulsar modelos centrados en la prevención y promover una gestión más eficiente de los recursos disponibles.
Desde Plan Vital se promueve una visión en la que la colaboración entre sectores permite responder de manera más efectiva a las necesidades de la población, contribuyendo a la construcción de un sistema de salud más sostenible y accesible para todos.