Las zonas de cultivo bananero en Ecuador enfrentan un escenario complejo ante las precipitaciones del fenómeno de El Niño y el riesgo de dispersión de enfermedades del suelo. Así lo expuso, este miércoles, Paúl Vera, director del Observatorio Estadístico de Banano de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), como uno de los ejes centrales de debate técnico en el marco de la vigésima tercera edición de la convención Banana Time Guayaquil 2026.
Según los datos detallados por Vera, de las 220.000 hectáreas sembradas de banano en el país, aproximadamente 70.000 hectáreas —correspondientes al 35 % de la superficie total— se encuentran en una categoría de susceptibilidad alta o muy alta a precipitaciones e inundaciones. El especialista aclaró que este porcentaje refleja una condición de susceptibilidad y no una inundación inevitable, ya que el impacto final depende de factores como la elevación de los predios, el desbordamiento de ríos y las obras de contención o bombeo instaladas. No obstante, advirtió que la provincia de El Oro registra una altísima concentración de fincas vulnerables en cantones como Machala, El Guabo, Santa Rosa y Pasaje.
Durante la ceremonia de apertura del evento, la noche del martes, las autoridades gremiales y locales resaltaron la importancia de estas herramientas de monitoreo para orientar la toma de decisiones. Nover Henríquez, presidente del Directorio de AEBE, destacó la urgencia de redefinir la conversación global sobre la fruta para que el esfuerzo de producir responsablemente tenga un reconocimiento real en los mercados internacionales.
Mientras, en relación con el impacto productivo, Vera proyectó que, tras un año récord que cerrará sobre las 400 millones de cajas exportadas, los efectos más severos del invierno se sentirán entre junio y diciembre de 2027 o en periodos posteriores a las lluvias intensas. Estimó que entre 8.000 y 10.000 hectáreas desprovistas de infraestructura de drenaje o bombeo podrían sufrir anegamientos graves, significando la pérdida de al menos 10 millones de cajas de banano por la necesidad de efectuar resiembras.
Asimismo, alertó sobre los cuellos de botella logísticos para el traslado de contenedores y los retrasos en los puertos provocados por la sequía en el Canal de Panamá —vía por la que transita el 70 % de la fruta exportable—, lo que además genera problemas de calidad en destino por el desarrollo prematuro de fruta madura.
Junto a la variable climática, la mayor preocupación expuesta por el Observatorio Estadístico radica en la dispersión de plagas vasculares del suelo, especialmente el Fusarium raza 4 —declarado oficialmente en el país hacia finales de 2025— y la bacteria de moko, que ya reporta una elevada afectación en la provincia de Los Ríos. Vera advirtió que el foco de Fusarium R4T en la parroquia El Quemado (cantón Santa Rosa) se sitúa en una zona altamente susceptible a inundaciones.
La agenda técnica del encuentro complementa la perspectiva fitosanitaria y climática con el análisis macroeconómico global presentado por Felipe Boaretto, socio asociado de McKinsey & Company Brasil. A partir de una encuesta realizada a más de 5.500 agricultores en diez países, Boaretto reveló que el 58 % de los productores en América Latina considera a los eventos climáticos extremos como la principal amenaza para la rentabilidad de sus fincas, superando el costo de los insumos. Esta preocupación ha llevado a un escenario de inversión sumamente cauteloso, donde la intención neta de gasto en países vecinos como Argentina cayó del 71 % en 2024 al 22 % proyectado para 2026.
El informe de McKinsey señala que, ante la presión sobre los márgenes, los agricultores recortan en primera instancia el uso de fertilizantes NPK (36 %), equipos agrícolas y fungicidas, aunque son las mismas partidas que priorizan al recuperar rentabilidad. En materia de insumos, si bien para los cultivos extensivos aumenta la disposición a adoptar productos genéricos con rendimiento comparable a menor precio, un 31 % de los productores de cultivos especializados en América Latina prefiere productos de marca comercial para proteger sus certificaciones de exportación contra residuos químicos.
Finalmente, el estudio de la consultora confirmó que, pese al incremento en la evaluación de productos por canales digitales —con solo un 27 % de compras efectivas por vías electrónicas—, la decisión de compra sigue dependiendo fuertemente del factor humano. Un 88 % de los productores en América Latina exige la validación presencial de un agrónomo técnico antes de adquirir insumos, cifra que alcanza el 66 % entre los agricultores menores de 40 años, reafirmando el rol central de la asesoría técnica en la gestión del campo. (I)
Fuente: El universo