La tensión diplomática entre Washington y Santiago se ha intensificado tras la decisión del Departamento de Estado de los Estados Unidos de cancelar las visas de tres altos cargos de la administración liderada por Gabriel Boric. Esta medida de presión surge como respuesta directa al avance del proyecto de infraestructura digital denominado Chile-China Express (CCE), una iniciativa que pretende establecer una conexión de fibra óptica submarina entre el puerto de Valparaíso y Hong Kong, lo cual es interpretado por el gobierno norteamericano como un riesgo para sus intereses estratégicos y geopolíticos.
La revocación de los permisos de entrada afecta directamente al ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz; al subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya; y al jefe de gabinete de la Subsecretaría de Comunicaciones (Subtel), Guillermo Petersen. El documento oficial que notifica esta sanción lleva la rúbrica del secretario de Estado, Marco Rubio. Como contrapartida, el gobierno de Chile emitió una nota de protesta formal y citó a consultas al embajador estadounidense en el país, Brandon Judd.
En la declaración oficial emitida por las autoridades estadounidenses, se enfatizó que esta acción busca respaldar “el compromiso del presidente (Donald) Trump de proteger la prosperidad económica y los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos en nuestra región”. El texto administrativo lanza una dura crítica a la gestión actual chilena al señalar lo siguiente:
“En su ocaso, el legado del gobierno de (Gabriel) Boric se verá aún más empañado por acciones que socavan la seguridad regional a expensas, en última instancia, del pueblo chileno. Esperamos impulsar las prioridades compartidas, incluyendo aquellas que fortalecen la seguridad en nuestro hemisferio, con la administración entrante de (José Antonio) Kast”.
Por su parte, el ministro Muñoz brindó declaraciones este lunes a Tele13Radio, donde ratificó que el embajador Judd ya le había manifestado sus objeciones respecto al cable submarino en una reunión previa descrita como tensa. El funcionario chileno detalló que la preocupación de Estados Unidos radica en que una conexión directa con China a través del Pacífico representa una amenaza de seguridad para ambas naciones.
Respecto a las advertencias previas, Muñoz fue enfático al declarar que el diplomático estadounidense fue transparente sobre las posibles represalias: “El vínculo fue directo, él transmitió que esto podía pasar (la revocación de las visas), si el proyecto seguía adelante”. El ministro añadió que agradeció la información recibida y aseguró que los antecedentes serían analizados para la autorización del proyecto, aunque calificó de “inaudito” que se acuse a Chile de vulnerar la seguridad de la región.

Postura del embajador Judd y transición política
El embajador de Estados Unidos en Santiago, Brandon Judd, utilizó sus canales oficiales para publicar una declaración donde desestimó la sorpresa manifestada por algunos sectores del Ejecutivo chileno. “Durante el fin de semana vi en los diarios que algunas personas en el gobierno dijeron estar sorprendidas de que tomamos esta acción. Eso es irrisorio”, sentenció el diplomático.
Judd argumentó que durante los últimos dos meses mantuvo múltiples encuentros con diversos ministros y funcionarios gubernamentales para tratar este tema. Según sus palabras, fue extremadamente claro sobre las amenazas que el proyecto Chile-China Express supone no solo para la seguridad de Chile, sino para la estabilidad de todo el continente.
El diplomático estadounidense señaló que el proyecto, que aún se encuentra en una etapa de análisis, ha generado inquietud en Washington sobre la integridad de los datos sensibles chilenos. Esta situación podría desencadenar las siguientes consecuencias:
- Una revisión integral de todos los convenios de intercambio de información vigentes con Chile.
- Posible afectación a programas de cooperación que brindan beneficios y seguridad directa a la ciudadanía chilena.
- Evaluación de los canales de comunicación estratégica entre ambas naciones.
Finalmente, el embajador Judd depositó sus expectativas en el próximo gobierno de José Antonio Kast, señalando que confía en una administración que otorgue prioridad a la seguridad de la información y a la protección de datos nacionales. Según el diplomático, el resultado electoral de diciembre reflejó un deseo de cambio orientado hacia la seguridad y la prosperidad, metas que espera trabajar en conjunto con las nuevas autoridades para mantener la región segura para todos.
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