El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, confirmó el inicio de una ofensiva militar regional en América Latina después de la eliminación de Héctor “Niño Guerrero” Guerrero Flores, quien era el líder del Tren de Aragua. Su muerte ocurrió durante una operación conjunta llevada a cabo en Venezuela.
En el anuncio se incluyó la adopción de la Coalición Hemisférica Anticárteles de América (A3C), una iniciativa presentada por Washington como un giro estratégico en la lucha contra el crimen organizado.
Estados Unidos justificó el despliegue militar como una respuesta directa a la amenaza que, según la administración Trump, representan los cárteles y las pandillas transnacionales para la seguridad nacional del país norteamericano.
La muerte de “Niño Guerrero” se convirtió en un punto de inflexión. La Casa Blanca sostuvo que la nueva política implicó tratar a estas organizaciones criminales como equivalentes a grupos terroristas, con un alcance que se extendió a América Central y América del Sur.
La operación en Venezuela y el papel del Comando Sur
La muerte de “Niño Guerrero” ocurrió después de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y de la formación de un gobierno interino presidido por Delcy Rodríguez.

Según el diario Miami Herald, ese cambio político habilitó la cooperación entre Caracas y Washington, lo que permitió la realización de una operación militar estadounidense en territorio venezolano.
Hegseth declaró al Miami Herald que la intervención fue solicitada por las propias autoridades venezolanas debido a la presencia de una organización criminal que ya había sido catalogada como terrorista. El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM), dirigido por el general Francis L. Donovan, fue la entidad encargada de coordinar el operativo.
Medios internacionales como The New York Times y BBC News vincularon esta acción con campañas militares anteriores desplegadas contra grupos como Al-Qaeda e ISIS.
El gobierno estadounidense remarcó que la cooperación con Venezuela, tras la remoción de Maduro, abrió la puerta a una ofensiva regional y a la consolidación de nuevas alianzas hemisféricas, según informó el Miami Herald.
Cambio doctrinal: del crimen organizado a la amenaza terrorista
La administración Trump impulsó una doctrina que equiparó a los cárteles latinoamericanos con organizaciones terroristas, superando el enfoque tradicional centrado en el crimen organizado.

La estrategia, enmarcada en la Coalición Hemisférica Anticárteles de América (A3C), coordinó recursos militares estadounidenses e inteligencia local para desmantelar redes criminales en la región.
Según el Miami Herald y Al Jazeera, Hegseth argumentó que estos grupos constituyeron un peligro equivalente al de las redes yihadistas.
Enunció el lema “retomar el control de nuestro hemisferio” y lo vinculó a la nueva “Donroe Doctrine”, una doctrina inspirada en la Doctrina Monroe y asociada al presidente Donald Trump.
El general Donovan fue presentado como una pieza central en el diseño operativo de la A3C, con un esquema de cooperación multilateral orientado a desarticular estructuras criminales en América Central y América del Sur, así como a consolidar la coordinación con gobiernos aliados.
Proyecciones de la ofensiva y posibles operaciones en la región
La eliminación de “Niño Guerrero”, según declaraciones recogidas por el Miami Herald, anticipó nuevas operaciones militares estadounidenses en países como Ecuador y Guatemala.
Hegseth advirtió que la ciudadanía estadounidense “debería esperar” la repetición de estas acciones mientras persista la amenaza de los cárteles transnacionales.

Fuentes de la administración Trump confirmaron a Al Jazeera que la coalición regional permitiría desmantelar redes delictivas en América Central y América del Sur, con el apoyo de países aliados. Donovan y el Comando Sur avanzaron en la gestión de alianzas bilaterales para ampliar el radio de acción de la A3C.
Impactos para la comunidad hispana y alertas para familias en América Latina
Familias con vínculos en América Latina podrían enfrentar cambios inmediatos asociados a esta ofensiva militar, según advirtió el Miami Herald.
Entre los efectos mencionados figuraron posibles restricciones de viajes, un mayor control sobre las remesas y variaciones en los niveles de seguridad local.
BBC News señaló que la cooperación bilateral en materia de seguridad podría intensificarse en ciudades de Estados Unidos con una alta presencia hispana.
Organizaciones de migrantes y consulados emitieron alertas preventivas y pidieron a los ciudadanos evaluar los riesgos y mantenerse informados, de acuerdo con el Miami Herald.
El relanzamiento de la estrategia estadounidense en la región se basó en la cooperación con países aliados y en el objetivo de neutralizar el crimen organizado, utilizando recursos y alianzas similares a los empleados en operaciones internacionales previas.
Fuente: Infobae