Este lunes, las autoridades de Estados Unidos lanzaron una dura acusación contra China, señalando al gigante asiático por llevar a cabo una «expansión masiva» de su arsenal de armas nucleares. En este contexto, Washington ha redoblado su exigencia para que Pekín se integre en un «proceso multilateral» de control de armamento, una propuesta que ha sido rechazada sistemáticamente por el gobierno chino tras el vencimiento del tratado Nuevo START a inicios de febrero.
Durante una intervención ante la Conferencia de Desarme celebrada en la ciudad de Ginebra, Suiza, el vicesecretario de Estado sobre Control de Armamento y No Proliferación, Christopher Yeaw, fue enfático en sus críticas.
«Quizá el mayor fallo del Nuevo START es que no tuvo en cuenta el aumento sin precedentes, deliberado, rápido y opaco de sus armas nucleares por parte de China»
, sentenció el funcionario estadounidense.
Un crecimiento sin precedentes y falta de transparencia
Yeaw manifestó que, a pesar de las declaraciones oficiales de Pekín, el país ha expandido su capacidad nuclear de forma deliberada y sin restricciones, careciendo de transparencia sobre sus objetivos finales. Según las estimaciones de Washington, China podría alcanzar la «paridad» con los arsenales nucleares de Estados Unidos y Rusia en un plazo de tan solo cuatro o cinco años.
El diplomático también cuestionó la credibilidad de la política de defensa china:
«¿Cómo es posible tomarse en serio la doctrina china sobre no ser los primeros en usar (armas nucleares) cuando no es posible una verificación de este aumento masivo y opaco? ¿Cómo podemos entender los cálculos de Pekín sobre una ‘disuasión mínima necesaria’ si estas cifras siguen aumentando?»
En su análisis, el funcionario recordó que al momento de la firma del Nuevo START, China poseía cerca de 200 armas nucleares. No obstante, las proyecciones actuales indican que el país está en camino de poseer material fisible suficiente para fabricar más de 1.000 armas nucleares de cara al año 2030. Además, Yeaw subrayó que China es la única nación del P5 (los cinco Estados con armas nucleares del Tratado de No Proliferación Nuclear) que no mantiene una moratoria sobre la producción de material fisible destinado a fines bélicos.
El fin del Nuevo START y la postura ante Rusia
La comparecencia también sirvió para analizar la situación con Rusia. Yeaw insistió en que el mundo ha ingresado en una nueva etapa del control nuclear que debe adaptarse a las realidades geopolíticas actuales, especialmente tras las «violaciones» del tratado por parte de Moscú registradas desde el 2022 y la suspensión de su aplicación en el 2023.
- El tratado original no regulaba el extenso arsenal de armas nucleares no estratégicas de Rusia, el cual suma unas 2.000 cabezas nucleares.
- Dicho armamento ha representado una preocupación persistente para Estados Unidos y sus aliados.
- El acuerdo tampoco contemplaba nuevas tecnologías de defensa desarrolladas por el Kremlin, como el misil ‘Skyfall’ o el torpedo ‘Poseidon’.
Por este motivo, el funcionario destacó que la expiración del Nuevo START representa una oportunidad para avanzar hacia el objetivo del presidente Donald Trump de lograr un acuerdo superior.
«Pedir a Estados Unidos que se confine a límites bilaterales en Rusia, especialmente mientras Moscú ayuda a aumentar las capacidades de Pekín para incrementar el tamaño de su arsenal, poniendo más presión sobre los requisitos a Estados Unidos, es la definición de un mal acuerdo»
, afirmó Yeaw, defendiendo una estabilidad estratégica modernizada y multilateral.
Sospechas sobre pruebas nucleares secretas
En otra parte de su discurso, Washington reiteró las sospechas sobre una supuesta prueba nuclear secreta efectuada por China en el año 2020. Aunque Pekín y Rusia han negado tales actividades, Yeaw señaló que existen datos sísmicos que sugieren «una probable explosión nuclear» cerca del centro subterráneo de Lop Nur, donde se registró un movimiento telúrico de magnitud 2,75 en la escala de Richter.
El funcionario detalló que las señales sísmicas indican un solo impacto, algo inusual en detonaciones mineras convencionales, y estimó que se trató de una explosión de diez toneladas. Yeaw acusó a China de emplear técnicas para enmascarar la potencia de la prueba y de obstaculizar la supervisión internacional.
«China ha intentado dificultar desde el inicio las labores de supervisión de la comunidad internacionales sobre sus pruebas»
, afirmó, señalando que Pekín rechazó la instalación de estaciones sísmicas en áreas clave y ha demorado por casi 20 años la certificación de sus estaciones principales.
Finalmente, se enfatizó que estas acciones no corresponden a un país que busque transparencia. La administración de Donald Trump ha sido insistente en las últimas semanas sobre la necesidad de abordar la amenaza del programa nuclear chino mediante un diálogo multilateral que evite una nueva carrera armamentista global.
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