A simple vista, la calle Piedrahíta parece una de tantas vías del centro de Guayaquil que conservan el movimiento de los vehículos y el tránsito de peatones, sobre todo durante el día. Al avanzar al cuadrante entre José Mascote y la avenida del Ejército, la escena cambia.
En esa cuadra hay edificaciones sin ventanas, fachadas deterioradas y pedazos de concreto que permanecen esparcidos dentro de los predios aparentemente abandonados.
En al menos seis inmuebles de este cuadrante se evidencia un deterioro severo. Algunos permanecen cerrados y otros se han convertido en refugio para personas sin hogar. Los letreros de desaseo colocados por el Municipio de Guayaquil datan de mayo de 2026, derivados de las quejas ciudadanas.
Las paredes que alguna vez delimitaron viviendas, locales u oficinas ahora muestran espacios abiertos hacia el interior.
En determinados puntos, la falta de puertas o ventanas permite observar a personas semidesnudas y sucias, objetos acumulados y rastros de que los inmuebles son utilizados para pernoctar. Durante la mañana se observa la entrada y salida de personas, mayormente hombres, en condición de calle.
El deterioro no se limita a una fachada y representa peligro, según moradores.
“Esos edificios vacíos son una cosa que da terror. No se sabe en qué momento alguien vaya a salir de ahí, pueda o no hacer algo porque aquí la gente se baja del bus y camina por Mascote hacia el centro”, dijo un residente.

Otra vecina, quien vive diagonal a las edificaciones abandonadas, mencionó que se ha colocado la queja de que en esos sitios se reúnen personas sin hogar, pero estas siguen en pie y abiertas.
“La gente no quiere venir hacia acá, los taxis no quieren avanzar acá y después de cierta hora la gente casi que corre porque todo es botado”, manifestó.
El abandono se extiende por el centro de Guayaquil
Para Félix Chunga de la Torre, arquitecto urbanista, lo que ocurre en este cuadrante no es un fenómeno aislado.
“Este proceso de abandono progresivo de las edificaciones es algo que se ve en todo el centro de Guayaquil, no solamente en este cuadrante”, señala.
El especialista menciona sectores próximos a un hotel ubicado en 9 de Octubre y avenida del Ejército, donde también existen edificaciones con letreros de alquiler, y el barrio del Salado, donde hay predios y viviendas vacías, algunas de ellas con valor patrimonial.
“Esto está pasando en todo el centro de Guayaquil”, sostiene Chunga, quien considera que el deterioro de los inmuebles debe analizarse junto con la pérdida de habitantes y de actividad en determinados sectores.
El centro mantiene una intensa actividad comercial durante buena parte del día, pero varias de sus calles cambian de rostro cuando cierran los negocios.
Los edificios vacíos, los locales cerrados y los espacios con poca circulación de personas contribuyen a esa sensación de abandono, señala Chunga.
Un plan de revitalización para el casco central
El propio Municipio ha reconocido dentro de su diagnóstico para el centro problemas como la pérdida de habitantes, el deterioro de edificaciones patrimoniales y la degradación de espacios públicos. El cabildo, de hecho, impulsa un plan para intervenir y revitalizar un poco más de 60 hectáreas, 90 manzanas del casco central.
Chunga considera que, además de este plan, existe la posibilidad de desarrollar proyectos específicos para determinados sectores.
“Hay la oportunidad y la opción de hacer proyectos sectoriales o parciales, un plan, un master plan para este sector del centro que tiene cerca muchos atractivos”, explica.

El cuadrante de Piedrahíta, que ahora presenta inconvenientes, tiene varios de ellos a poca distancia: el Mercado de las Flores, el Cementerio Patrimonial, la sala de velaciones y la conexión con la Aerovía.
Su planteamiento no pasa únicamente por recuperar las fachadas deterioradas. La apuesta, explica, debería incluir la creación de espacios que atraigan nuevamente a residentes, visitantes y actividades.
Citó, por ejemplo, el proyecto del High Line, en Nueva York. El área donde se construyó este parque elevado había perdido actividad y enfrentaba problemas de abandono e inseguridad. La transformación comenzó con la recuperación del espacio y la creación de un lugar que atrajera nuevamente a las personas.
La idea, explica, es que una intervención de este tipo puede generar actividad alrededor, atraer visitantes y contribuir a que las personas vuelvan a apropiarse de un espacio.
Para Guayaquil, aclara, esto tendría que complementarse con otras medidas sociales, de seguridad y de inversión. No se trataría solamente de construir un parque, sino de generar las condiciones para que el sector vuelva a ser habitado y utilizado.
Desde la visión ciudadana está que se analice, más allá del casco comercial, los alrededores del centro de Guayaquil. “El centro no es solo la 9 de Octubre, hay otras zonas que necesitan atención y el abandono que hay en Piedrahíta es lo que está sucediendo aquí en Guayaquil”, dijo una residente de la avenida del Ejército. (I)
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