Ecuador consolida acciones estratégicas para fortalecer cadenas agroforestales vinculadas positivamente con los bosques en los sectores de cacao y café. Una cadena agroforestal positiva es una cadena de valor basada en sistemas agroforestales que genera beneficios económicos, sociales y ambientales y que contribuye activamente a la conservación y restauración de los bosques. Este trabajo se desarrolla en el marco del Programa de Cooperación Técnica implementado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cuya misión internacional se llevó a cabo esta semana en el país.
El objetivo del Programa es proporcionar asistencia técnica especializada para acompañar la transición hacia sistemas productivos que integren sostenibilidad ambiental, resiliencia climática y competitividad económica, en coherencia con los compromisos nacionales e internacionales de Ecuador en materia de desarrollo sostenible y acción climática.
Las cadenas de cacao y café ocupan un lugar estratégico en este proceso. Ambos cultivos se desarrollan predominantemente bajo sistemas agroforestales que combinan árboles de sombra, cultivos comerciales y especies nativas, contribuyendo a la conservación de la cobertura arbórea, la conectividad ecológica y la estabilidad de los paisajes productivos. Miles de pequeños productores dependen de estas cadenas para su sustento, gestionando fincas diversificadas que constituyen la base para una transición efectiva hacia modelos productivos que integren agricultura y bosque, reduciendo la presión sobre las fronteras de deforestación.
El enfoque del Programa reconoce que la transición hacia cadenas libres de deforestación no parte de cero. En la Amazonía ecuatoriana, las comunidades kichwashan desarrollado durante generaciones el Sistema Chakra Amazónico, un modelo agroforestal ancestral que integra hasta 150 especies en una misma parcela, combinando árboles forestales, cultivos alimentarios y plantas medicinales. Este sistema no solo fortalece los medios de vida y la seguridad alimentaria, sino que conserva la fertilidad del suelo, protege la biodiversidad y mantiene la integridad del bosque, constituyéndose en un referente concreto de producción en armonía con la naturaleza y gestión sostenible del paisaje.
Durante la misión también se realizaron actividades territoriales orientadas a validar metodologías de levantamiento georreferenciado de parcelas de cacao y café mediante herramientas digitales desarrolladas por la FAO, como Open Foris Ground, así como análisis de riesgo de deforestación con Open Foris Whisp.
La capacitación práctica en campo fortaleció las capacidades técnicas nacionales para la captura de datos estandarizados y de alta calidad, facilitando la trazabilidad, la interoperabilidad y la integración de información en sistemas nacionales de monitoreo. La disponibilidad de datos confiables y verificables constituye un elemento central para demostrar que la producción agroforestal se realiza sin riesgo de deforestación y bajo criterios de debida diligencia ambiental.
El Programa se ejecuta bajo el liderazgo del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, con el Ministerio de Ambiente y Energía, en coordinación con el Comité Interinstitucional de Producción y Comercialización Sostenible. Esta articulación ha permitido fortalecer la alineación entre las acciones técnicas del Programa y los esfuerzos nacionales en materia de registro predial, regularización de la tenencia de la tierra, ordenamiento territorial y verificación en campo.
La FAO continuará acompañando al país en la construcción de un modelo de desarrollo rural sostenible, donde la producción de cacao, café y otros cultivos agroforestales se consolide como aliada estratégica de la conservación de los bosques, la mitigación y adaptación al cambio climático, y la resiliencia de los sistemas productivos a escala de paisaje.