La mañana del jueves 9 de julio trajo consigo una caída del dólar colombiano por debajo de los $3.300, un nivel que no se alcanzaba desde enero de 2020. La moneda estadounidense tocó un mínimo intradía de $3.293,70, confirmando la apreciación del peso en medio de una fuerte presión vendedora, condiciones externas favorables para las divisas latinoamericanas y la ruptura de un soporte técnico clave que los operadores seguían de cerca.
En la apertura de la sesión, la divisa se ubicó en $3.335,20, cifra que también representó el máximo del día hasta ese momento. Durante la jornada, el precio promedio alcanzó los $3.313,93, es decir, $25,72 por debajo de la Tasa Representativa del Mercado (TRM) vigente.
La TRM para el jueves quedó fijada en $3.339,65, un incremento de $4,15 frente a la jornada del miércoles 8 de julio, cuando se situó en $3.335,50. A pesar de ese ajuste oficial, la tendencia reciente siguió siendo descendente: hace una semana la tasa era de $3.403,35 y al inicio de junio superaba los $3.588.

El quiebre del nivel de $3.300 no se observaba en las pantallas de negociación desde enero de 2020, antes del impacto de la pandemia de Covid-19. La caída se profundizó a medida que avanzaron los primeros flujos de negociación, luego de un cierre previo en $3.340.
Según JP Tactical Trading, el dólar continuó ampliando la presión vendedora y marcando nuevos mínimos intradía, “extendiendo el escenario de sobreventa que hemos venido monitoreando”, según declaraciones citadas por Valora Analitik.
En resumen, el dólar en Colombia cotizó por debajo de $3.300, abrió en $3.335,20, tocó un piso de $3.293,70 y se movió en una franja que no se observaba desde hace seis años. Ese comportamiento dejó a la moneda estadounidense por debajo del principal soporte técnico mencionado en el mercado.
De acuerdo con la información reportada para la sesión, se realizaron 1.102 transacciones por un monto de USD 678 millones. El volumen acompañó una rueda en la que la divisa se mantuvo cerca de sus mínimos.
Factores externos y política monetaria explican la caída del dólar, según analistas

La ruptura del soporte respondió a una combinación de factores internacionales y técnicos, según expertos citados por Bloomberg Línea. Andrés Sánchez, asociado de divisas de Credicorp Capital, explicó al mismo medio que las monedas de América Latina ganaron terreno frente al billete verde, que seguía moviéndose alrededor de los 100 puntos en el índice DXY tras la reanudación de los ataques militares de Estados Unidos en Oriente Medio.
Por su parte, Andrés Moreno, analista financiero, sostuvo:
“El dólar está respondiendo a una mayor confianza para invertir en Colombia. Es un muy buen momento para comprar y es una coyuntura que no solamente le pega al peso colombiano, sino a otras monedas”, dijo al medio citado.
Moreno agregó que Colombia tiene actualmente la moneda más fuerte del mundo, con una ventaja de 5% sobre la segunda del escalafón, el real brasileño. Entre los elementos que, según el analista, favorecen la tendencia bajista del dólar en Colombia figuran además las decisiones de política monetaria del Banco de la República.
En la reunión de junio, esa autoridad monetaria apuntó a una tasa de 12%, con una subida de 75 puntos básicos. Ese dato se sumó al escenario de fortalecimiento del peso que quedó expuesto en la cotización de este jueves.
Fortalecimiento del peso: beneficios para importadores, desafíos para exportadores

Willian Farid Barreto Hernández, especialista en comercio internacional, planteó que el escenario más probable no es una caída permanente del dólar, sino un período de cotización baja con episodios de volatilidad. Su lectura combina el efecto político interno con las variables externas que siguen moviendo a la moneda estadounidense.
El especialista resumió así el impacto de un peso fortalecido:
“Por un lado, ayuda a reducir el costo de las importaciones, puede aliviar presiones inflacionarias y favorece a empresas que compran maquinaria, tecnología, insumos o bienes finales en el exterior. También beneficia a quienes tienen deudas o pagos en dólares. Pero, por otro lado, afecta a los exportadores, porque reciben menos pesos por cada dólar vendido, lo que puede reducir sus márgenes de rentabilidad”, dijo a La República.
Esa es la consecuencia central para la economía colombiana: un dólar más barato mejora el costo de compras externas y puede aliviar precios internos, pero deteriora la conversión a pesos de las ventas al exterior. El efecto, por lo tanto, es mixto para empresas, consumidores y sectores productivos.
En paralelo, las expectativas sobre las tasas de interés en Estados Unidos siguen bajo revisión. Tras la publicación de las actas de junio de la Reserva Federal, que mostraron que algunos miembros del comité consideraban justificada una subida de tipos, los operadores quedaron pendientes de los datos de inflación de la próxima semana y de la comparecencia del presidente Kevin Warsh ante legisladores.
Fuente: Infobae