¿Doble vara en el Mundial? La polémica Almirón-Bellingham

La polémica en el campo

Paraguay vivió un momento crítico en su participación mundialista cuando Miguel Almirón fue expulsado por taparse la boca durante un altercado, una decisión que activó el debut de la nueva reglamentación que busca sancionar esta conducta. El incidente ocurrió en el partido ante Turquía y puso en jaque la permanencia del combinado guaraní en la Copa del Mundo. Casi de inmediato, surgió el debate sobre la llamada “Ley Vinicius-Prestianni”, que generó críticas por una teórica doble vara en el duelo entre Inglaterra y Ghana.

En el encuentro inglés, las cámaras oficiales no captaron el momento, pero los fotógrafos de varias agencias registraron a Jude Bellingham cubriéndose la boca mientras hablaba con el capitán rival, Jordan Ayew, quien se mostró sorprendido ante la acción. La diferencia clave con el caso de Almirón fue que el defensor turco Mert Muldur reclamó de inmediato que su rival se había tapado para decirle algo, lo que impulsó la intervención del VAR. El qatarí Khamis Almarri, desde la cabina tecnológica, invitó al juez salvadoreño Iván Barton a revisar la jugada.

El árbitro Said Martínez mostró una tarjeta amarilla por lado: Declan Rice (Inglaterra) e Iñaki Williams (Ghana) (Foto: Reuters/Brian Snyder)
El árbitro Said Martínez mostró una tarjeta amarilla por lado: Declan Rice (Inglaterra) e Iñaki Williams (Ghana)Foto: Reuters/Brian Snyder

¿Qué dice la nueva regla?

El Mundial 2026 ha puesto bajo la lupa una práctica que durante años pasó inadvertida: los futbolistas que se cubren la boca en medio de enfrentamientos. No obstante, no todas las acciones son iguales y el análisis de los casos de Bellingham y Almirón revela por qué una misma imagen puede generar dudas sobre la uniformidad de los criterios arbitrales.

La nueva orientación reglamentaria busca proteger la transparencia y combatir conductas que puedan ocultar insultos, amenazas o expresiones discriminatorias. Según la normativa, cuando un jugador se cubre la boca en una confrontación con un rival o un oficial, el árbitro es el único habilitado para considerar la acción como una conducta contraria al espíritu del juego. La clave no está solo en el gesto, sino en el contexto completo de la acción.

El 28 de abril de 2026, IFAB y FIFA realizaron una reunión especial en Vancouver (Canadá) para incluir esta nueva reglamentación de cara al Mundial. En el comunicado oficial se anunció que se había aprobado “por unanimidad la tarjeta roja para los jugadores que se tapen la boca para ocultar un comportamiento discriminatorio”. Además, se detalló: “Jugadores que se tapan la boca en situaciones de enfrentamiento con los rivales. A discreción del organizador de la competición, cualquier jugador que se tape la boca en una situación de enfrentamiento con un rival podrá ser sancionado con una tarjeta roja”.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, celebró la decisión mediante un posteo en el que afirmó que el objetivo es “proteger la integridad de nuestro deporte y garantizar que el respeto mutuo siga rigiendo el fútbol en todos los niveles”. Y agregó: “Hemos acordado por unanimidad que, a discreción del organizador de la competición, cualquier jugador que se tape la boca en una situación de confrontación con un rival podrá ser sancionado con una tarjeta roja”.

Sin embargo, el presidente del Comité de Árbitros de la FIFA, el italiano Pierluigi Collina, añadió una capa de interpretación durante una conferencia de prensa posterior al anuncio: “Sólo se aplicará la tarjeta roja si se trata de un altercado. Si es un intercambio amistoso —por ejemplo, porque ambos jugadores suelen jugar en el mismo club, pero ahora se enfrentan representando a sus selecciones nacionales— no se tomará ninguna medida”.

Análisis de los casos

En el caso de Jude Bellingham, desde una perspectiva técnica, lo más coherente para garantizar transparencia y uniformidad hubiera sido que el VAR invitara al árbitro a revisar la acción. No necesariamente para decretar una expulsión automática, sino para que el juez pudiera observar el contexto completo, valorar el significado del gesto y asignar la sanción disciplinaria correspondiente.

La fortaleza de una regla no reside únicamente en su redacción, sino en la consistencia de su aplicación. Cuando una conducta ha sido identificada como potencialmente sancionable, resulta fundamental que todos los episodios similares reciban el mismo nivel de análisis y control.

En el caso de Almirón, la discusión es análoga. La evaluación no debe centrarse exclusivamente en si el jugador se cubrió la boca, sino en determinar por qué lo hizo, en qué contexto ocurrió y cuál fue la interacción con los demás protagonistas. La imagen aislada nunca puede reemplazar el análisis integral de la jugada. La credibilidad del arbitraje se construye sobre la uniformidad de criterios.

Si la intención de la norma es erradicar conductas que oculten expresiones incompatibles con el espíritu del juego, entonces cada situación que presente indicios similares debería ser revisada con el mismo rigor técnico. Solo así la regla dejará de ser una herramienta ocasional para transformarse en un instrumento confiable, previsible y aceptado por todos los actores del fútbol.

El verdadero desafío no es sancionar más, sino sancionar igual ante situaciones comparables. Allí reside la esencia de la justicia arbitral y la razón por la cual la intervención tecnológica debe estar al servicio de la coherencia y la credibilidad de las decisiones. Por ello, más allá de la decisión particular en cada caso, lo verdaderamente reprochable es la falta de uniformidad en la respuesta arbitral. Cuando el fútbol observa que ante conductas similares se producen consecuencias diferentes, no se cuestiona únicamente una decisión: se pone en duda la credibilidad, la transparencia y el espíritu mismo de la regla.

Consecuencias y reacciones

Más allá del debate, el tema abrió una discusión global. Paraguay, que se jugaba su eliminación ante Turquía, ganó 1-0 con un futbolista menos durante todo el segundo tiempo y perderá a una de sus figuras para el trascendental choque de este jueves ante Australia, que marcará su destino en la competencia.

Del otro lado, ni los medios ingleses escaparon a la controversia. The Sun publicó: “Jude Bellingham se arriesga a recibir una tarjeta roja por un gesto debido a una polémica norma en el partido del Mundial que enfrenta a Inglaterra con Ghana”. Daily Mail analizó: “Aunque la decisión de expulsar a un jugador por taparse la boca durante un ‘incidente conflictivo’ queda a criterio del árbitro, lo que está claro es que, inevitablemente, habrá una zona gris en cuanto a cómo se define esto, ya que es evidente que Ayew no le dio tanta importancia a la situación como lo hizo Muldur con Almirón”. BBC, por su parte, advirtió: “Sin embargo, hay dudas sobre la fiabilidad de este cambio legislativo. Existe la posibilidad de que un jugador lo utilice para provocar la expulsión de un rival en una situación como esta”.

Tras la victoria 4-2 sobre Croacia, Inglaterra empató 0-0 con Ghana en un partido que tuvo a Bellingham como MVP del juego. El combinado inglés lidera el Grupo L con 4 unidades y definirá su clasificación en la última fecha frente a Panamá, ya eliminado.

Fuente: Infobae

Fuente: Infobae

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