Discursos rimbombantes y pocas concreciones: un balance de la visita de Santiago Peña a Quito
La declaración conjunta entre los presidentes de Paraguay y Ecuador, tras la visita de este último a Quito, dejó poco o casi nada que contar.
El mandatario Santiago Peña, luego de agradecer a los anfitriones, destacó que se trabaja en una agenda bilateral extendida al plano regional en términos de seguridad, luego destacó la importancia “de dotar a sus territorios de herramientas para combatir contra el crimen organizado”.
Fueron poco más de dos breves minutos que, en su momento, fueron contestados por Noboa con una remembranza: “Ahora no nos reunimos para hacer el mal, dominar de manera autoritaria o ideológica como ocurría tiempo atrás”.
Doble referencia: la primera a las recientes acusaciones de autoritarismo hacia su Gobierno tras la declaración de un expresidente de la República, y la segunda a las reuniones entre presidentes de izquierda de la década pasada.
Según Noboa, estas nuevas alianzas, en las que Peña y él intervienen, tienen que ver, exclusivamente, con la generación de competitividad empresarial a nivel mundial.
En la mañana, ambos presidentes mantuvieron una reunión bilateral para fortalecer la cooperación en temas de seguridad, comercio, movilidad humana y otros asuntos de interés común.
La agenda de Peña en Quito, comenzó el 29 de julio del 2026. Su agenda oficial en Ecuador con la colocación de una ofrenda floral en la Plaza de la Independencia, al pie del Palacio de Carondelet.