Las autoridades judiciales de Bolivia han dispuesto la medida de detención preventiva para cuatro individuos, integrados por tres varones y una mujer, quienes fueron capturados en el marco del despliegue policial destinado a localizar al narcotraficante de origen uruguayo Sebastián Marset.
Durante el desarrollo de una audiencia de medidas cautelares efectuada este sábado en las instalaciones del Palacio de Justicia de Santa Cruz, se resolvió que los acusados sean recluidos por un periodo de 180 días en el centro penitenciario de Palmasola.
De acuerdo con el reporte de Alberto Zeballos Flores, fiscal departamental de Santa Cruz, los procesados han sido identificados como Jaime A.R.P., Yeison J.O.A., Master S.T.S. y Tatiana V.M.A.. A todos ellos se les imputan formalmente los delitos de tráfico de armas y asociación delictuosa.
Vínculos familiares y extranjeros
Las indagaciones iniciales detallan que la única fémina bajo custodia, Tatiana V.M.A., posee nacionalidad uruguaya y mantiene un vínculo consanguíneo directo con Marset, siendo identificada como su hermana o media hermana. Por su parte, el grupo masculino está compuesto por dos ciudadanos colombianos y un venezolano.

En intervenciones paralelas vinculadas a la desarticulación de esta red criminal, se logró la aprehensión de otros cuatro extranjeros, resaltando la detención de un sujeto de nacionalidad brasileña con nexos con la organización Comando Vermelho de Brasil. Al respecto, el comandante de la Policía, Mirko Sokol, puntualizó en rueda de prensa:
“Este trabajo lo realizamos para limpiar de nuestro país todas las posiciones criminales que, en los últimos tiempos, se han introducido en Bolivia”
Cronología de la captura en Santa Cruz
La aprehensión de Sebastián Marset se concretó el pasado viernes 13 de marzo en una zona residencial de la urbe de Santa Cruz de la Sierra. El criminal ya había logrado evadir a las fuerzas del orden en dicha ciudad durante un operativo previo en el año 2023, y se sospecha que nunca abandonó la región.
La operación ejecutada el viernes tuvo lugar en horas de la madrugada bajo el mando de los cuerpos de seguridad bolivianos. Este hecho marcó el fin de una intensa persecución a nivel global, puesto que el delincuente era catalogado como uno de los fugitivos más buscados en el continente y figuraba como un blanco prioritario para la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA).
La oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL), dependiente del Departamento de Estado estadounidense, se pronunció sobre el éxito de la operación señalando:
“El reinado de terror y caos de Sebastián Marset ha terminado. Gracias al liderazgo del presidente Rodrigo Paz y al rápido fortalecimiento de la cooperación policial entre Estados Unidos y Bolivia”

Impacto financiero y extradición
Al uruguayo se lo señala como el máximo responsable de una estructura internacional de carácter criminal enfocada en el tráfico de cocaína y el blanqueo de capitales. Sus operaciones se extendían por múltiples naciones de Sudamérica y poseía alianzas con grupos delictivos transoceánicos.
Tras su detención, el Ejecutivo boliviano ratificó que el sospechoso sería remitido a los Estados Unidos para comparecer ante la justicia. Dicho traslado se efectuó pocas horas después del arresto, utilizando un vuelo coordinado por la DEA que, tras una escala técnica en Lima, tuvo como destino final territorio estadounidense.
Informes oficiales del gobierno de Bolivia indican que el arresto del capo y la confiscación de sus bienes representaron un golpe financiero crítico. Los decomisos realizados en territorio nacional incluyen:
- 16 aeronaves (avionetas)
- 10 vehículos de alta gama
- Motocicletas y diversos bienes inmuebles
- Cargamentos de estupefacientes y armamento
Este conjunto de incautaciones ha generado una afectación económica superior a los 15 millones de dólares para la estructura criminal. Finalmente, el mandatario boliviano Rodrigo Paz describió este logro como un hito fundamental en la batalla contra la delincuencia organizada, opinión compartida por diversos organismos internacionales que ven en esta captura un debilitamiento estratégico de las redes de narcotráfico en la región.
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