La Policía Nacional del Perú (PNP) logró desarticular una organización criminal dedicada al reclutamiento de estudiantes de colegio con el objetivo de someterlas a explotación sexual, utilizando como principal herramienta las redes sociales. La información fue revelada por el programa Domingo al Día tras una exhaustiva investigación periodística.
Este caso dejó al descubierto el modus operandi de una estructura delictiva que tenía presencia en diversas zonas del país. La estrategia central de los criminales consistía en ofrecer una supuesta “ayuda económica” para atraer a menores de edad, principalmente entre los quince y diecisiete años.
Según detalló el reportaje, la cabeza de esta red delictiva se hacía llamar Aldair Álvaro Huamaní Ingna, apodado en el mundo criminal como el Monstruo de las redes. Este individuo creaba perfiles falsos en plataformas como TikTok y Telegram, donde se presentaba como una joven de nombre Gabriela o Daniela para contactar a sus víctimas y ofrecerles supuestos trabajos de modelaje o castings.
El gancho virtual y la vulnerabilidad adolescente
Los testimonios recopilados por la División contra la Trata de Personas de la PNP demuestran que la manipulación comenzaba en el mundo digital. Una de las víctimas relató al programa televisivo:
“Todo es por TikTok. Te ofrecen ayudarte con dinero y como dice colegialas, yo ya cumplí diecisiete. Nosotras pensamos que era para ser modelo o anfitriona. Te piden fotos y videos de ropa interior, pero era mentira”.
Las adolescentes, que a menudo se encontraban en situaciones de vulnerabilidad y sin la supervisión de sus familiares, recibían mensajes privados donde se les prometía una suma de dinero a cambio de asistir a un casting. El encuentro personal se pactaba a la salida del colegio. Un agente entrevistado por Domingo al Día explicó:
“Aprovecha ese estado de vulnerabilidad emocional y de padres que no están presentes para que estas caigan fácilmente”.
Una vez que lograban convencerlas, los delincuentes citaban a las menores en lugares concurridos como Plaza Norte para luego trasladarlas a hoteles. En esos sitios, bajo presión y en muchos casos tras haberlas hecho consumir alcohol, realizaban sesiones fotográficas y grabaciones de video.

La estructura delictiva: grupos privados en aplicaciones
La indagación periodística describió que la organización criminal administraba chats en aplicaciones como WhatsApp y Telegram bajo nombres sugerentes como “Caletas del Cole Universidad” o “Ayuda económica Caletas 2026”. Los administradores, que fingían ser mujeres, añadían a las nuevas víctimas a estos grupos y promocionaban sus imágenes con apodos, especificando edad, distrito de residencia y las tarifas por fotografía o encuentro personal.
Uno de los mensajes recuperados durante la investigación indicaba:
“Todas las que serán subidas apenas saldrán por primera vez. Así que se recomienda cautela, discreción y ser lo más caballeroso posible. Se adjuntará fotos de las chicas, edad y distrito por el que sale junto al precio establecido según el valor de la chica por imagen”.
Los clientes de esta red pagaban sumas que oscilaban entre cuatrocientos y seiscientos soles por pasar una hora con las menores. Las adolescentes recibían indicaciones muy detalladas sobre cómo debían vestirse y comportarse, y en varias ocasiones eran forzadas a reclutar a otras compañeras. Domingo al Día documentó el caso de una menor, a quien llamaron Valentina, que a sus dieciséis años se convirtió en una reclutadora para el Monstruo de las redes.
El trauma y el miedo en las víctimas
Los relatos de las afectadas evidencian el severo daño psicológico que sufrieron. Una de las adolescentes declaró:
“Yo no quiero salir de mi casa, no quiero ir al colegio, no quiero que me vean, que me toquen. Estoy asustada y me da vergüenza. Quiero gritar de la cólera. Pienso en mi mamá, en mis hermanitos. No sé qué sentir”.
Otra víctima narró cómo fue el proceso de captación:
“Nosotras hablamos en el recreo. Queríamos ganar nada más doscientos soles. Viendo esos videos nos habla una chica. Se llamaba Gabriela. Ella nos pregunta si queríamos hacer plata por unas fotos y un casting. Quedamos un día y lugar y saliendo del colegio nos fuimos a Plaza Norte”.
Esta red criminal no solo utilizaba el engaño, sino que también recurría a la intimidación. En el momento en que la policía intervino, los involucrados intentaron borrar las conversaciones de WhatsApp y eliminar otras pruebas, mientras las adolescentes se encontraban en un estado de shock y bajo los efectos del alcohol.
El operativo de rescate y el curso de las investigaciones
La intervención policial permitió rescatar a varias menores, quienes fueron atendidas por médicos y psicólogos. Una de ellas, conocida en los chats como Hanna, fue localizada en una vivienda del distrito de San Juan de Lurigancho, donde era obligada a trabajar jornadas de más de ocho horas para poder recibir alimento y un lugar donde dormir.
Las autoridades señalaron que la organización criminal llegó a tener más de seis mil miembros en su canal de Telegram y mantenían registradas a cientos de adolescentes. La investigación también abarca a la administradora del hotel y al recepcionista que obstaculizaron el ingreso de los agentes. A esta estructura se la conoce como Los enfermos del TikTok.
Domingo al Día informó que los principales sospechosos se encuentran bajo detención preliminar mientras las autoridades continúan con las diligencias. Las víctimas, por su parte, reciben acompañamiento de especialistas y del Estado para su protección y proceso de recuperación.
Una de las adolescentes manifestó a la policía, según recogió el programa:
“Yo no quiero tenerlo cerca. Es un hombre asqueroso. Siento que jugó con nuestros sueños. Nosotras solo queríamos comprarnos maquillaje y ahorrar para irnos de viaje, comprar comida e ir al cine. Yo no quería hacer lo que él me obligó”.
Fuente: Infobae