Carla estaba en su casa cuando su padre comenzó a sentirse mal. Su estado empeoró rápidamente y la familia decidió llamar para solicitar una ambulancia. Esperaban que la ayuda llegara lo antes posible, pero la respuesta fue otra: no había una unidad disponible y debían trasladarlo por sus propios medios hasta un hospital.
Su testimonio retrata una problemática que va más allá de una experiencia particular. Las propias cifras oficiales muestran las dificultades que enfrenta el Servicio de Atención de Salud Móvil del Ministerio de Salud Pública (MSP): ambulancias fuera de operación, falta de recursos para mantenimiento y una brecha de cientos de paramédicos y conductores.
Más de la mitad de las ambulancias evaluadas estaba fuera de servicio
El Plan Estratégico Institucional 2025-2029 del MSP, publicado en el Registro Oficial el 24 de agosto de 2026, expone la situación de las unidades destinadas al Transporte Sanitario Primario.
Para 2026, el Ministerio monitorea 279 ambulancias dentro de este servicio. Los resultados de los primeros cinco meses muestran que la disponibilidad de los vehículos fluctúo e incluso empeoró hacia mayo.
En enero había 142 unidades operativas y 137 fuera de servicio. En febrero, la cifra mejoró a 158 operativas frente a 121 inoperativas. Pero en marzo y abril prácticamente la mitad de la flota estaba paralizada: 140 funcionaban y 139 no.
La situación empeoró en mayo: solo 130 de las 279 ambulancias estaban operativas y 149 constaban como no operativas. En otras palabras, el 53% estaba fuera de servicio y apenas el 47% disponible.
El problema tampoco nació en 2026. Al cierre de diciembre de 2025, el reporte registraba 138 ambulancias operativas y 141 fuera de servicio, una operatividad de apenas el 49%.

Orellana llegó a tener todas sus unidades fuera de servicio
La situación cambia dependiendo del territorio y en algunos lugares alcanza niveles críticos.
Según el reporte correspondiente a mayo de 2026, Orellana tenía cuatro ambulancias dentro del universo evaluado y ninguna estaba operativa.
En Pichincha -sin contar el Distrito Metropolitano de Quito, que aparece separado en la tabla- funcionaba una de seis. En Santa Elena, una de cinco; mientras que en Guayaquil estaban operativas apenas cinco de 24, por lo que 19 permanecían fuera de servicio.
Manabí registraba ocho unidades operativas y 17 inoperativas; Guayas, ocho funcionando y 14 fuera de servicio; y Quito, siete operativas frente a ocho que no funcionaban.
En términos porcentuales, alrededor del 79% de las unidades evaluadas en Guayaquil estaban inoperativas en mayo. En Manabí era el 68% y en Guayas, aproximadamente el 64%.
Son cifras que ayudan a entender por qué una llamada de emergencia puede encontrarse con una respuesta como la que recibió la familia de Carla: que no existe una ambulancia disponible en ese momento.
188 ambulancias fueron renovadas, pero la flota no creció
El diagnóstico oficial revela otra particularidad. Entre 2011 y 2022, el sistema contó con 288 ambulancias en operación. Con el paso de los años, estas unidades acumularon una prolongada vida útil y su mantenimiento comenzó a verse comprometido.
El propio MSP reconoce que la insuficiencia de recursos económicos limitó de manera sostenida las tareas de mantenimiento preventivo y correctivo.
Para enfrentar el deterioro, entre 2023 y 2025 fueron renovadas 188 ambulancias mediante un convenio entre el Ministerio y UNOPS. Sin embargo, el documento hace una precisión relevante: la adquisición de esas unidades se realizó “sin que ello implicara un incremento neto de la flota ya existente”.
Las entregas comenzaron con 15 vehículos en octubre de 2023 y otras diez en noviembre. Durante 2024 llegaron 161 unidades y las últimas dos fueron entregadas en marzo de 2025.
Pese a esa renovación, un año después el servicio seguía mostrando niveles elevados de inoperatividad.

No solamente faltan ambulancias operativas: faltan 476 trabajadores
Una ambulancia disponible tampoco puede prestar el servicio sin personal.
El mismo diagnóstico del MSP revela una brecha de 476 trabajadores para Salud Móvil: hacen falta 277 paramédicos y 199 conductores de ambulancia.
Actualmente, el sistema registra 1.029 paramédicos y 1.123 conductores. Según la necesidad identificada en la propia tabla, se requerirían 1.306 paramédicos y 1.322 conductores para cubrir completamente la brecha.
Esto significa que falta aproximadamente uno de cada cinco paramédicos requeridos para cubrir las necesidades identificadas por el Ministerio.
El mayor déficit aparece en la zona que agrupa a Carchi, Imbabura, Esmeraldas y Sucumbíos, donde faltan 71 paramédicos y 61 conductores: 132 trabajadores en total.
En la agrupación de Galápagos, Bolívar, Los Ríos y Guayas Rural faltan otros 79 trabajadores; mientras que Guayas Urbano presenta una brecha de 74 personas: 41 paramédicos y 33 conductores. Manabí y Santo Domingo acumulan un déficit conjunto de 57 trabajadores.
Y las cifras podrían todavía cambiar. El documento reconoce que el MSP se encontraba realizando un nuevo levantamiento técnico de la brecha institucional para determinar las necesidades de talento humano por provincia y que mantenía estos datos mientras esperaba los reportes de las Direcciones Provinciales de Salud.

Salud reconoce que la falta de personal compromete la cobertura nacional
El problema no se limita al número de trabajadores faltantes. El propio Ministerio vincula la brecha de talento humano con las dificultades para garantizar el servicio.
El Plan Estratégico atribuye parte del problema a la alta rotación del personal, tanto en niveles jerárquicos como operativos, y reconoce que esta situación compromete la cobertura nacional.
También identifica problemas administrativos para realizar los mantenimientos preventivos y correctivos, así como carencia de herramientas y sistemas tecnológicos adecuados.
Las restricciones llegan incluso a la capacidad del MSP para controlar el funcionamiento del servicio. El documento admite una limitada supervisión presencial debido a restricciones presupuestarias y de personal, situación que genera un riesgo de inconsistencias en la calidad de la atención que prestan las unidades móviles en el país.
Ambulancias reparadas que siguen sin circular
El diagnóstico oficial también permite conocer qué ocurre con algunas unidades después de sufrir siniestros. Y no todos los problemas son estrictamente mecánicos.
Una ambulancia Iveco 2023 asignada a La Concordia, Santo Domingo, sufrió un siniestro en febrero de 2024 y fue declarada pérdida total. Otra unidad del mismo año permanecía en talleres en Quito esperando los últimos repuestos. En Orellana, una Toyota 2023 también constaba en un taller mecánico.
Más revelador es el caso de Atacames, Esmeraldas. Una Iveco 2023 ya había sido reparada, pero seguía retenida en el taller por falta de pago del deducible.
Otra ambulancia de Esmeraldas permanecía en patios sin póliza y a la espera de un proceso de mantenimiento, mientras una unidad de San Lorenzo estaba en los patios de tránsito de Ibarra a la espera de trámites para retirarla.
Así, una ambulancia puede quedar fuera de circulación no solo por una avería o un accidente: los propios registros muestran vehículos detenidos por repuestos, seguros, deducibles, mantenimiento y trámites administrativos.

El MSP advierte una “baja prioridad” presupuestaria
El diagnóstico termina reconociendo una vulnerabilidad todavía más profunda.
Aunque el Ministerio destaca la experiencia del equipo encargado de sostener la flota, también señala la necesidad de agilizar procesos administrativos para conseguir una ejecución presupuestaria más oportuna.
Y advierte que la dependencia de financiamiento externo y la “baja prioridad en la agenda presupuestaria nacional” vuelven vulnerable al Servicio de Atención de Salud Móvil. Incluso alerta que esta situación podría provocar, en el corto plazo, una disminución del servicio.
Detrás de los porcentajes hay emergencias en las que cada minuto cuenta. El diagnóstico oficial muestra un sistema en el que más de la mitad de las 279 ambulancias evaluadas estaba fuera de servicio en mayo, faltan 476 paramédicos y conductores y persisten obstáculos presupuestarios y administrativos para mantener la flota funcionando.
Para familias como la de Carla, esas deficiencias dejan de ser estadísticas cuando una emergencia ocurre y, al otro lado de la llamada, la respuesta es que no hay una ambulancia disponible.
Radio Pichincha
LV