El mediocampista Stéphen Eustaquio se ha convertido en el héroe de la selección de Canadá tras marcar el tanto decisivo que le dio el pase a los octavos de final del Mundial 2026 frente a Sudáfrica.
Con un remate en los minutos finales del partido, el jugador de ascendencia portuguesa inscribió su nombre en los anales del fútbol canadiense. Hoy es considerado uno de los pilares del equipo de la hoja de maple, pero el camino hacia la gloria no fue sencillo.
Pocos aficionados recuerdan que Eustaquio tuvo un fugaz paso por el Cruz Azul de la Liga MX. Apenas disputó unos encuentros con la camiseta cementera antes de que una grave lesión de ligamentos truncara su adaptación y desarrollo en el balompié mexicano.
El duro golpe en su debut con La Máquina
El momento más difícil en la carrera profesional de Stephen Eustaquio ocurrió justo después de firmar con Cruz Azul. El 6 de enero de 2019, durante su primer partido oficial ante los Xolos de Tijuana, el volante sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior en la rodilla izquierda.
Los estudios médicos revelaron el peor escenario: además del ligamento roto, el futbolista presentaba una lesión en el menisco. La operación era inevitable y el tiempo de recuperación se estimó en ocho meses.
Esa lesión puso punto final a su etapa con el club celeste, ya que nunca volvió a jugar un partido oficial con el equipo mexicano.

El renacimiento en Portugal
La carrera de Stephen Eustaquio tomó un giro positivo tras superar aquella lesión sufrida en México. Después de dejar Cruz Azul, el mediocampista firmó con el Paços de Ferreira de la Primeira Liga portuguesa.
En este club encontró la estabilidad y continuidad que necesitaba luego de una larga rehabilitación. Rápidamente se ganó la titularidad y su capacidad para recuperar balones y ordenar el juego desde el mediocampo llamó la atención en el fútbol luso.
Durante varias temporadas, acumuló minutos y experiencia, destacando tanto en labores defensivas como ofensivas. Se convirtió en una figura relevante para su equipo.
Su rendimiento en el Paços de Ferreira le abrió las puertas del Porto, uno de los gigantes de Portugal. Con los dragones, Eustaquio sumó títulos nacionales y participó en competiciones europeas, como la Liga de Campeones de la UEFA.

Paralelamente a su ascenso en el fútbol de clubes, Eustaquio se consolidó como pieza clave en la selección de Canadá. Debutó como internacional y, gracias a sus actuaciones en Europa, fue ganando protagonismo hasta convertirse en capitán.
Su liderazgo y regularidad en el mediocampo fueron determinantes para que Canadá alcanzara hitos históricos, como la clasificación a octavos de final del Mundial 2026. Así, su nombre queda grabado en la historia reciente del fútbol canadiense.
Fuente: Infobae