David Alaba encontró en el Mundial 2026 la oportunidad de reencontrarse con el fútbol. No porque haya recuperado la regularidad que le faltó en los últimos dos años, sino porque el torneo le devolvió la motivación; también a su selección, que disputará una fase eliminatoria después de 72 años de ausencia.
A sus 34 años, el defensor disputa su primera Copa del Mundo mientras busca un nuevo club tras no renovar con el Real Madrid. Su vínculo expiró el 1 de julio y ahora es agente libre.
El destino le preparó un cruce especial. Austria enfrenta hoy a España en el SoFi Stadium de Los Ángeles, en los dieciseisavos de final, y Alaba vuelve a encontrarse con el país donde vivió sus últimos cinco años. Allí conquistó dos Champions y dos Ligas, se consolidó como líder del vestuario blanco y también atravesó el período más difícil de su carrera.
Dos años de dificultades
El 17 de diciembre de 2023 marcó un antes y un después. Durante un partido de Liga contra el Villarreal en el Bernabéu, Alaba sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda tras un mal apoyo. Dos días después fue operado y comenzó una recuperación más larga y compleja de lo esperado: el desgaste del cartílago provocaba que los huesos rozaran directamente, generando inflamación constante y dolor en cada movimiento.
La lesión no terminó con el alta médica. En mayo de 2024 volvió al quirófano para una limpieza artroscópica, contratiempo que también le impidió disputar la Eurocopa de Alemania 2024. Cuando finalmente regresó a las canchas, el 19 de enero de 2025 ante Las Palmas en el Bernabéu, las lesiones musculares comenzaron a encadenarse: gemelos, sóleo, molestias de menisco. Nunca recuperó la continuidad.
La diferencia entre su peso en el Real Madrid y en Austria reflejó esa realidad. En el conjunto blanco apenas sumó algo más de 140 minutos esta temporada, mientras que con su selección superó los 300. Ni Carlo Ancelotti primero, ni Xabi Alonso o Álvaro Arbeloa después pudieron contar con el mejor Alaba, y el central fue perdiendo protagonismo hasta convertirse en una pieza residual en la rotación defensiva.
Su última lesión en Madrid ocurrió durante la concentración del equipo en el Mundial de Clubes: una rotura muscular en el sóleo de la pierna izquierda que lo apartó cuando aún se recuperaba de una operación de menisco de semanas antes.

Austria, su refugio
Si el Real Madrid fue el escenario de su calvario, la selección ha sido su oasis. Rangnick ha administrado con cuidado sus minutos durante todo el Mundial, consciente de que su capitán sigue siendo una figura indispensable dentro del grupo, aunque su físico ya no le permita asumir grandes cargas: 59 minutos ante Jordania, 67 ante Argentina y 62 ante Argelia, retirado siempre cerca de la hora de partido.
Austria no disputaba una Copa del Mundo desde 1998, y Alaba tampoco había podido cumplir ese sueño. Se perdió la Eurocopa de 2024 por la lesión de rodilla y llegó a este torneo con muchas dudas sobre su estado físico. Ahora, entre controles de minutos y un plan específico para evitar recaídas, vuelve a sentirse importante.
Consciente del rival que enfrenta hoy, no se marca límites: “España es uno de los favoritos. No creo que haya diferencias con la selección de hace dos años; quizá incluso tenga más calidad”, dijo en la rueda de prensa previa al partido. Pese a ello, mantiene la confianza: “Hemos analizado al rival y queremos aprovechar nuestras fortalezas. No nos vamos a esconder”. Sobre una posible resolución en los penaltis, el central austriaco afirmó: “Uno siempre puede prepararse para los penaltis. Claro que hemos hecho simulaciones estos dos días, pero queremos centrarnos en los 90 minutos”, concluyó.
Fuente: Infobae