Crisis migratoria: 300.000 personas quedan varadas por fin de CBP One

A partir del 20 de enero de 2025, con el retorno de Donald Trump a la presidencia, se ejecutó una de las decisiones más drásticas en materia fronteriza: la clausura definitiva de CBP One. Esta herramienta digital era el único medio legal para que miles de personas solicitaran asilo en Estados Unidos. En un lapso mínimo de tiempo, aproximadamente 300.000 migrantes se vieron inmovilizados, gran parte de ellos dentro de las fronteras de México, enfrentando un futuro incierto.

Diversos reportes realizados tras más de un año de seguimiento en América Latina evidencian la gravedad de la situación actual, donde los migrantes se enfrentan a un muro administrativo infranqueable tras la pérdida de su vía de acceso legal.

México como el epicentro de la crisis

La situación ha transformado a México en el principal foco de concentración de personas varadas. Localidades como Tapachula, en el estado de Chiapas, y Monterrey, en el norte, han visto cómo sus espacios se colman de familias que recorrieron miles de kilómetros, atravesando la selva del Darién y cruzando nueve naciones diferentes, para encontrarse finalmente con una frontera sellada.

Uno de los testimonios más crudos es el de Mario Torres, un joven venezolano de 26 años. Tras llegar a Monterrey en enero de 2025, relató cómo durante su tránsito por Coatzacoalcos, Veracruz, fue víctima de un asalto violento. En medio de la noche, criminales dispararon contra su grupo; Torres recibió un impacto de bala en el muslo mientras intentaba ponerse a salvo.

“Las autoridades no hicieron nada. Solo llamaron una ambulancia”

Este relato subraya las denuncias sobre la supuesta inacción o colusión de ciertas fuerzas de seguridad con el crimen organizado en las rutas migratorias, aumentando la vulnerabilidad de quienes transitan por el país.

Una investigación internacional documenta cómo la falta de mecanismos de asilo generó hacinamiento de personas en ciudades mexicanas y obligó a muchos a tomar rutas alternativas de alto riesgo para su regreso hacia el sur. REUTERS/Daniel Diaz

Nuevas rutas y el peligro del retorno

Ante el bloqueo en el norte, se ha detectado un flujo de personas intentando regresar hacia Sudamérica, utilizando vías que resultan tan peligrosas como el trayecto de ida. La desesperación ha empujado a los migrantes a explorar opciones de alto riesgo que evaden los controles tradicionales:

  • Se ha identificado una ruta por la costa del Caribe panameño que ya ha provocado al menos tres muertes por naufragios debido a las precarias condiciones de navegación.
  • Existe una vía por el océano Pacífico que atraviesa zonas bajo el mando de estructuras armadas, la cual ha sido calificada como extremadamente peligrosa por los propios migrantes.
  • En el estado de Tabasco, específicamente cerca de El Ceibo, activistas señalan la existencia de una ruta de tráfico ‘premium’. Este camino permite a quienes tienen mayores recursos económicos evadir los controles de Tapachula para avanzar hacia el centro de México.

Sobre este fenómeno, el activista de derechos humanos Luis García Villagrán advirtió con contundencia sobre los nuevos peligros del entorno:

“Esta ruta es la nueva para el tráfico humano y de drogas”

Invisibilidad de los datos y crisis de asistencia

Uno de los aspectos más alarmantes que revela la crisis es la falta de seguimiento estadístico sobre las poblaciones afectadas. Agencias como el ACNUR han admitido que no cuentan con un monitoreo de las personas que formaban parte del sistema CBP One. Esta ‘ceguera’ informativa se debe, en gran medida, a los recortes presupuestarios impuestos por Estados Unidos a la asistencia exterior, lo que ha mermado la capacidad operativa de las ONG y organismos de la ONU.

Simon Tomasi, representante del Mixed Migration Centre, resaltó la gravedad de este vacío de información que impide una respuesta humanitaria eficaz:

“Hay vacíos crecientes en lo que sabemos sobre los retornados y las poblaciones varadas”

Las agencias de la ONU y organizaciones civiles reportan vacíos en la información sobre personas atrapadas, luego de los recortes de fondos y el cese de la principal herramienta digital para solicitar protección legal. REUTERS/Jose Luis Gonzalez/File Photo

El endurecimiento regional de las fronteras

La problemática trasciende las fronteras mexicanas. Gobiernos de distintas ideologías, desde Chile hasta El Salvador, han optado por endurecer sus controles migratorios para frenar los flujos. En este contexto, México se ha consolidado como el muro de contención estratégico para las políticas de seguridad de Washington, dejando a los migrantes en una trampa sin salida: sin opción de avanzar y sin seguridad suficiente para volver a sus hogares.

Elías Cornejo, director de Fe y Alegría en Panamá, ofreció una conclusión sobre el cambio de paradigma global en el tratamiento de las personas en movilidad:

“La migración ya no se ve como un tema humanitario. Se ve como un tema de seguridad nacional — de seguridad nacional de Estados Unidos”

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