En una jornada de alta tensión política dentro del Congreso de la República del Perú, el pleno extraordinario determinó la salida inmediata del mandatario José Jerí. Con una votación de 75 votos a favor y 24 en contra, el legislativo aprobó la censura contra el jefe de Estado, una decisión que no solo finaliza su gestión de forma abrupta, sino que inaugura un periodo de incertidumbre institucional para la nación vecina. Esta resolución ha levantado múltiples dudas sobre el funcionamiento del Poder Ejecutivo y la situación jurídica de quienes integran el gabinete ministerial.
Ante este panorama, el reconocido jurista constitucionalista Aníbal Quiroga analizó la excepcionalidad del momento. Según el experto, el país se encuentra en un vacío de poder atípico, dado que la censura ocurrió en un instante de acefalía en la directiva parlamentaria.
“Entramos en una situación que nunca se había producido, en la cual el presidente de la República es censurado y no hay presidente del Congreso, por lo tanto no hay sucesión hasta mañana a las seis de la tarde”
, puntualizó Quiroga durante una comparecencia ante los medios de comunicación.
La operatividad del gabinete y el rol del Premier
Respecto a la conducción del Gobierno, el especialista aclaró que la responsabilidad técnica recae temporalmente sobre el presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez. No obstante, Quiroga fue enfático al señalar que ejercer la dirección del Ejecutivo no otorga la investidura presidencial.
“El premier tiene las riendas del Ejecutivo, dirige a los ministros, pero no es presidente ni personifica la nación”
, explicó para diferenciar las facultades administrativas de las funciones representativas del Estado.
Esta transición implica limitaciones severas en la gestión pública. Aunque los ministros de Estado conservan la autoridad para firmar resoluciones dentro de sus respectivas carteras y mantener la operatividad administrativa, están impedidos de emitir normativas de mayor jerarquía. Aníbal Quiroga detalló que
“las resoluciones supremas o decretos supremos no, porque requieren el refrendo presidencial y ya no hay presidente”
, lo que restringe el margen de maniobra del gabinete actual.

Continuidad del aparato estatal y plazos legales
Pese a la salida del mandatario, el ordenamiento jurídico peruano prevé que los ministros permanezcan en sus despachos hasta que se nombre a sus sucesores de forma oficial. Esto garantiza que la estructura del Estado no sufra una parálisis total, aunque funcione bajo un régimen de restricciones normativas hasta que se resuelva la sucesión. El jurista también aclaró que el cese de José Jerí tiene efectos legales desde el momento en que se anunció el escrutinio en el Parlamento.
Para Quiroga, no hay lugar a interpretaciones sobre la notificación de la destitución.
“No estamos en un juzgado de paz para una notificación judicial; es un acto público y todos han tomado conocimiento de que el presidente ha sido censurado”
, aseveró, subrayando la validez inmediata de la decisión legislativa frente a cualquier formalidad posterior.
El camino hacia una nueva Presidencia transitoria
El siguiente paso en esta crisis política depende de la elección de la nueva Mesa Directiva del Congreso. Quien resulte electo para liderar el Parlamento tendrá la tarea de asumir la Presidencia de la República de manera interina, siguiendo los protocolos de sucesión constitucional. Este proceso conlleva una reestructuración profunda tanto en el Legislativo como en el Ejecutivo en un plazo muy breve.
De acuerdo con las estimaciones de Aníbal Quiroga, el nuevo presidente transitorio deberá conformar un equipo de Gobierno propio. El especialista proyectó que este proceso de renovación ministerial y nombramientos oficiales podría extenderse por un periodo de
“tres o cuatro días”
hasta que el nuevo gabinete esté plenamente constituido.

Debate sobre la figura jurídica aplicada
Finalmente, el constitucionalista manifestó su desacuerdo con la vía legal utilizada por los congresistas para remover a Jerí. Desde su perspectiva técnica, la figura adecuada para este caso era la vacancia y no la censura, argumentando que se ha sentado un precedente riesgoso para la estabilidad del país.
“Se ha puesto una ley por encima de la Constitución para censurar al presidente, que no es objeto de censura. Técnicamente, hay una vacancia”
, sostuvo con preocupación.
Este evento podría ser el catalizador de próximas reformas constitucionales en Perú. Quiroga advirtió que es necesario ajustar la normativa para evitar conflictos de competencias y clarificar los límites de poder cuando el jefe del Legislativo asume el mando del país, buscando proteger el equilibrio de poderes y evitar futuros vacíos legales en situaciones de crisis similares.
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