Condiciones de fenómeno del Niño: en una dinámica ‘rápida’ se pasó a condiciones de mayor calentamiento del mar, advierte Inocar

El calentamiento anómalo de las aguas frente a las costas ecuatorianas continúa siendo monitoreado en el país ante la posibilidad de que en este 2026 se desarrollen las condiciones de un fenómeno del Niño.

Carlos Perugachi, director de Oceanografía y Meteorología Marina del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (Inocar), explicó que los últimos monitoreos realizados por la institución confirman la presencia de temperaturas superiores a lo normal tanto en la superficie del mar como en la profundidad.

“Pudimos determinar que efectivamente tenemos un comportamiento de temperatura anómalo tanto a nivel superficial, que está abordando los 2 grados centígrados de forma general frente a las costas del Ecuador, y también que se extiende hacia la profundidad”, señaló.

El funcionario indicó que el calentamiento se extiende entre los 80 y 100 metros de profundidad y responde principalmente a procesos oceánicos que vienen actuando desde hace varios meses.

No obstante, aclaró que estas condiciones aún no permiten declarar oficialmente la presencia de un fenómeno del Niño.

“Todavía no constituye un proceso efectivamente consolidado de un evento del Niño, sino que podría marcar condiciones iniciales y que, de continuar este calentamiento alimentándose desde el Pacífico Central hacia las costas del Ecuador, podría generar las condiciones iniciales de un evento del Niño en los meses siguientes”, sostuvo.

Perugachi explicó que la comunidad científica internacional utiliza como referencia la denominada región Niño 3.4, ubicada en el Pacífico Central, donde las anomalías de temperatura deben mantenerse por encima de 0,5 grados centígrados durante varios trimestres consecutivos para confirmar oficialmente el fenómeno.

En julio de este año, tras el monitoreo en Ecuador, se cumpliría el primer trimestre con condiciones iniciales del Niño.

“Lo que podemos mencionar por ahora es que estamos pasando de un proceso de transición. Salíamos de condiciones un poco más frías en un evento de la Niña, pasamos a neutrales y, en una dinámica un poco rápida, hemos pasado ya a condiciones de mayor calentamiento”, afirmó.

Intensidad potencial del fenómeno

Según los modelos climáticos internacionales, existe una alta probabilidad de que un eventual fenómeno alcance una intensidad entre moderada y fuerte.

“Por ahora, lo que se obtiene a través de los diferentes modelos y herramientas es que el evento podría alcanzar una categorización entre moderada y fuerte, esto en función de las anomalías de temperatura”, explicó.

Sin embargo, insistió en que la intensidad del calentamiento oceánico no necesariamente determina los impactos que podrían registrarse en el territorio nacional.

El experto recordó que el fenómeno del Niño es océano-atmosférico y que el comportamiento de la atmósfera será determinante para definir sus efectos.

“La respuesta que tenga la atmósfera hacia el comportamiento anómalo del mar es clave para entender qué otros efectos van a poder seguir generándose en consecuencia de este calentamiento”, manifestó.

Perugachi también señaló que los impactos del Niño no se limitan a un incremento de las precipitaciones.

Carlos Perugachi, director de Oceanografía y Meteorología Marina del Inocar. Foto: Francisco Verni Peralta

“Existen áreas del Ecuador donde históricamente, cuando se presenta un evento del Niño, se generan condiciones de sequía”, indicó.

Explicó que sectores de la Amazonía y zonas de la cordillera pueden registrar déficits de lluvias durante estos episodios climáticos, por lo que los análisis deben considerar distintos escenarios regionales.

El funcionario precisó que el Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno El Niño (Erfen) mantiene una coordinación permanente con instituciones de gestión de riesgos y organismos de respuesta para proporcionar información técnica que permita identificar posibles afectaciones y planificar medidas preventivas.

Ecuador en fase de observación

Como resultado de los últimos análisis, el Comité Erfen decidió elevar el estado de vigilancia del fenómeno.

“Lo que hemos evidenciado es que este indicador ha pasado ya de un estado inactivo a un estado de observación”, informó Perugachi.

La decisión se sustenta en la presencia de calentamiento anómalo tanto en la región Niño 3.4 como frente a las costas ecuatorianas, además de otros indicadores oceánicos y atmosféricos evaluados por los especialistas.

Perugachi destacó que la evolución del calentamiento ha llamado la atención de los científicos debido a su persistencia y al aporte constante de energía proveniente del Pacífico Central a través de ondas oceánicas Kelvin.

“El calentamiento en la actualidad ha llamado la atención porque primero, a nivel local, se ha mantenido frente a nuestras costas”, señaló.

No obstante, advirtió que durante los próximos meses interactuarán otros factores climáticos, como la activación de la corriente de Humboldt y sistemas de alta presión del Pacífico Sur, elementos que influirán en la evolución definitiva de las condiciones oceánicas y atmosféricas en la región.

Perugachi aclaró que el paso de una fase de observación a una fase activa no responde a un plazo previamente establecido, sino a la evolución de las condiciones oceanográficas y atmosféricas.

Por ello, citó que no existe un tiempo determinado en el que se pueda decir que se pasará de ‘observación’ a Niño ‘activo’.

Añadió que el Comité Erfen evalúa de forma permanente los indicadores técnicos y, si estos muestran que las condiciones son compatibles con un evento activo, los especialistas vuelven a reunirse para analizar la información disponible y tomar una decisión basada en criterios científicos.

“Lo que se hace es evaluar las condiciones y si el indicador nos indica que debemos pasar a activo, nuevamente se reúne el comité, analiza y bajo un criterio experto propone el cambio de estado”, señaló.

El viernes anterior, el Comité Nacional Erfen advirtió que el fenómeno se encuentra en fase inicial de desarrollo en el Pacífico ecuatorial, con una señal visible cálida ya visible en el Pacífico Central y Oriental.

El comité señaló que, si las condiciones oceánicas y atmosféricas persisten, el evento podría evolucionar a entre moderado y potencialmente fuerte hacia su etapa de mayor madurez, probablemente a partir de diciembre de 2026.

Sin embargo, aclaró que este porcentaje se refiere a la formación y consolidación inicial del fenómeno y no implica efectos inmediatos en el Ecuador. (I)

Fuente: El Universo

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