La epidemia de ébola que azota el noreste de la República Democrática del Congo (RDC) desde mediados de mayo ha cobrado la vida de aproximadamente 400 personas, mientras que los casos confirmados ya rebasan los 1.300, de acuerdo con el más reciente informe oficial divulgado el martes por el Ministerio de Comunicación congoleño. Hasta el 29 de junio, las autoridades registraron 1.333 contagios, 399 decesos, 189 pacientes recuperados y 609 personas bajo tratamiento.
En los últimos días se identificaron 26 nuevas infecciones y se reportaron nueve altas médicas. La tasa de letalidad del brote se ubica en 29,7%. El foco principal de la enfermedad sigue concentrado en las provincias de Ituri, Kivu Norte y Kivu Sur, donde se han intensificado las labores de atención sanitaria, vigilancia epidemiológica y movilización comunitaria, según precisó la cartera de Comunicación.
La RDC dio por terminado el brote anterior de ébola en diciembre de 2025, localizado en la región de Kasai. Este país centroafricano es considerado el más experimentado del mundo en el manejo del virus, tras enfrentar más de una docena de brotes desde que la enfermedad fue identificada en 1976, en un episodio que tuvo como uno de sus epicentros la localidad de Yambuku, junto al río Ébola, del cual la dolencia toma su nombre.
La tasa de rastreo de contactos en esta emergencia sanitaria supera el 87%, mientras que 180 personas en total han logrado superar la enfermedad, detalla el informe oficial. El Gobierno congoleño exhortó a la población a mantener las medidas de prevención, como el lavado frecuente de manos, la restricción de contactos de riesgo y la consulta exclusiva de información oficial, advirtiendo que “los rumores ponen en peligro vidas”.

La alerta sanitaria fue declarada oficialmente el 15 de mayo en la provincia de Ituri. El virus también se extendió a Uganda, donde se confirmaron 20 casos, incluidos 15 importados desde la RDC y dos fallecimientos.
Por otra parte, Francia confirmó el primer caso positivo de ébola en su territorio, correspondiente a un médico que regresaba de una misión en la RDC. El brote actual corresponde a la cepa de Bundibugyo, cuya letalidad oscila entre el 30 y el 50% y para la cual no existe vacuna autorizada ni tratamiento específico, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). El organismo multilateral estima que el riesgo de propagación en África subsahariana es “alto”, mientras que a escala global lo califica como “bajo”.
Ante este panorama, Estados Unidos elevó su nivel de alerta al máximo, conocido como respuesta de nivel uno. Aunque la evaluación oficial sostiene que el riesgo para la población estadounidense sigue siendo bajo, la agencia activó su máxima señal interna de prioridad, según declaraciones citadas por la agencia AFP.
Washington anunció el envío de dosis de MBP134, un tratamiento experimental basado en anticuerpos dirigidos contra el virus del ébola, tanto a la RDC como a Uganda. También se remitieron pruebas de diagnóstico para identificar variantes del virus en víctimas fallecidas. Parte de estos tratamientos se destinarán a la Universidad de Oxford para ensayos clínicos, según confirmaron las autoridades.

La estrategia de contención incluyó la implementación de controles sanitarios y restricciones de ingreso para viajeros provenientes de las zonas afectadas. Documentos de los CDC detallan que los vuelos de pasajeros desde la RDC, Sudán del Sur y Uganda se redirigen hacia aeropuertos estadounidenses específicos, donde se aplican protocolos de vigilancia reforzada.
Contexto histórico y propagación internacional
La OMS estimó que la cepa de Bundibugyo comenzó a circular en Ituri dos meses antes de la declaración oficial del brote y calificó la situación como “emergencia de salud pública de importancia internacional” el 17 de mayo. Se trata ya de la tercera peor epidemia de ébola de la historia, solo superada por la registrada en África Occidental entre 2014 y 2016, con 11.000 muertos y 28.000 contagios, y por el brote en el este congoleño entre 2018 y 2020, que dejó 2.299 fallecidos y 3.481 casos.
El virus del Ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y provoca fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas.
Fuente: Infobae