El gobierno de China calificó este viernes como una postura «injusta e irracional» el pedido de integrar mesas de diálogo trilaterales sobre desarme nuclear junto a las potencias de Estados Unidos y Rusia. De acuerdo con las autoridades de Pekín, el volumen de su capacidad bélica actual no se encuentra al mismo nivel que los arsenales de Washington y Moscú.
La vocera del Ministerio de Exteriores chino, Mao Ning, fue la encargada de transmitir esta posición oficial durante una comparecencia ante los medios. Sus declaraciones surgen tras las solicitudes planteadas por Marco Rubio, actual secretario de Estado de los Estados Unidos, quien ha insistido en que el gigante asiático debe formar parte de un nuevo esquema de control nuclear internacional. Respecto a esto, la funcionaria sentenció:
«En la etapa actual esto es injusto, irracional e inviable»
Mao Ning subrayó que China ha expresado esta postura en reiteradas ocasiones de forma pública. Sostuvo que Estados Unidos, al poseer una infraestructura nuclear masiva, carga con la «responsabilidad especial y primordial» de liderar los esfuerzos globales para la reducción de estas armas, una visión que, según indicó, es compartida por la comunidad internacional, tal como recogen informaciones del medio Global Times.
Durante la misma intervención, la portavoz insistió en que los reclamos para que China se incorpore a las negociaciones entre Washington y Moscú no tienen sustento lógico en la coyuntura presente. Asimismo, denunció que la administración estadounidense utiliza la supuesta «amenaza china» como una justificación estratégica para fortalecer e incrementar su despliegue militar en la región de Asia-Pacífico.
Antecedentes del Nuevo START
Es importante recordar que, a comienzos de febrero, funcionarios de Estados Unidos mencionaron la posibilidad de reemplazar el Nuevo START —un tratado firmado en 2010 que obligaba a rusos y estadounidenses a reducir su capacidad atómica en dos tercios— por un marco regulatorio que incluya obligatoriamente a la nación asiática.
Dicho pacto internacional entró en una fase crítica tras la intervención rusa en Ucrania, momento en el cual el mandatario de Rusia optó por suspender su participación, aunque formalmente no abandonó el acuerdo. No obstante, el pasado 5 de febrero, el documento expiró de forma oficial sin que las partes lograran alcanzar un nuevo consenso para extender su vigencia.
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