China: informe revela tortura sistemática con jaulas y descargas

Una organización defensora de derechos humanos denunció este miércoles que China sigue utilizando la tortura como método para extraer confesiones de personas privadas de libertad, recurriendo a golpizas y a la negación de servicios médicos. En paralelo, la hija de una mujer detenida expresó su temor de que su madre muera en prisión, según declaraciones recogidas por la agencia AFP.

El sistema judicial de China ha recibido críticas recurrentes por su opacidad, la desaparición de acusados, la persecución a disidentes y el empleo sistemático de la tortura para obtener confesiones, según activistas.

El más reciente informe del grupo Chinese Human Rights Defenders (CHRD) examinó los casos de 209 reclusos entre 2016 y 2025 que denunciaron haber sufrido tortura y maltrato durante su detención en territorio chino, pese a que estas prácticas están prohibidas por la ley local.

El informe de Chinese Human Rights Defenders analizó 209 casos de reclusos que denunciaron torturas y malos tratos en China entre 2016 y 2025. (REUTERS/ARCHIVO)

Según los hallazgos, los presos políticos fueron blanco de un acoso particular. El 20% de los reclusos afirmó haber sido golpeado, mientras que el 15% señaló haber sido torturado para obtener confesiones. Además, el 35% de los presos entrevistados por el CHRD declaró haber sido privado de atención médica adecuada, situación que derivó en la muerte de 16 de ellos mientras estaban encarcelados.

A Yin Dengzhen, una ex vendedora de verduras que cumple una condena de cuatro años y medio por “provocar disputas y causar problemas”, se le negó la libertad por razones médicas a pesar de que no podía comer ni caminar con normalidad, según relató su hija, Xia Beibei, a la AFP.

La mujer de 58 años, quien intentó en repetidas ocasiones denunciar la corrupción local, padece linfoma y fue hospitalizada después de que su peso bajara a poco más de 35 kilos mientras se encontraba en detención preventiva a la espera de su sentencia en Hubei, en el centro de China, según Xia.

Sin embargo, las autoridades afirmaron que un examen médico realizado tras la sentencia de Yin reveló que se encontraba “en buen estado de salud”, añadió su hija, y por lo tanto apta para ser trasladada a una prisión de mujeres en Wuhan.

Los reclusos denunciaron privación de sueño, comida y agua, descargas eléctricas, temperaturas gélidas, encierro en jaulas de hierro y suspensión de las muñecas en China. (REUTERS/ARCHIVO)

“Lo que me parece más inaceptable es que, incluso cuando mi madre estaba gravemente enferma y posiblemente enfrentándose a la muerte en cualquier momento, las autoridades (…) ocultaron maliciosamente el estado de mi madre y dijeron que no padecía ninguna enfermedad grave”, afirmó Xia.

En los meses previos a su sentencia, Yin se mostraba muy pesimista, dijo Xia, quien se comunicaba con su madre a través de un abogado.

“Ella creía que la razón por la que las autoridades la habían encarcelado era para dejarla morir allí”, lamentó.

Bajo la alfombra

Los reclusos también denunciaron en el informe que se les privaba de sueño, comida y agua, que eran sometidos a temperaturas gélidas y descargas eléctricas, encerrados en jaulas de hierro y colgados de las muñecas.

El CHRD documentó casos de tortura en todas las provincias y regiones administrativas especiales de China, excepto en Macao.

China rechazó las acusaciones del CHRD, aunque en 2025 el fiscal general admitió casos de ortura y detención ilegal en el país. (REUTERS/ARCHIVO)

La ley china establece que la tortura y el uso de la violencia para obtener confesiones son punibles con hasta tres años de prisión, con penas más graves si esas acciones causan lesiones o la muerte de la víctima.

Beijing también es signatario de la Convención de Naciones Unidas contra la Tortura, pero por largo tiempo se le ha acusado de no implementar ni hacer cumplir las leyes y regulaciones para erradicar este abuso.

“La tortura persiste porque las autoridades chinas suelen negarse a investigar y enjuiciar las denuncias presentadas por los presos de conciencia. En algunos casos, las denuncias dan lugar a castigos adicionales”, señala el informe.

Los presos políticos en China fueron objeto de un acoso especial dentro del sistema de detención, según el CHRD. (REUTERS/ARCHIVO)

Titulado “Barrido bajo la alfombra: fallas sistémicas para poner fin a la tortura en la República Popular de China”, el informe no encontró pruebas que sugieran que se hayan iniciado procesos penales ni que se hayan tomado medidas disciplinarias contra los responsables.

El Ministerio de Relaciones Exteriores chino dijo a la AFP que “las autoridades judiciales chinas manejan los casos en estricto acuerdo con la ley y aseguran plenamente los derechos legales de todas las partes”.

El ministerio afirmó que el CHRD está “consistentemente lleno de prejuicios contra China” y que el grupo “fabrica varias mentiras”.

Beijing ha rechazado históricamente las acusaciones de tortura presentadas en su contra por la ONU, grupos de derechos humanos y particulares.

Sin embargo, en 2025, su fiscal general hizo una inusual admisión de que en el país sí se producen casos de tortura y detención ilegal, y se comprometió a tomar medidas enérgicas contra las prácticas irregulares de los funcionarios de seguridad.

Fuente: Infobae

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