Por primera vez desde el retorno de la democracia en 1990, el Ejecutivo chileno no organizó ningún acto de conmemoración al cumplirse 53 años del golpe de Estado que derrocó al presidente Salvador Allende y desató una dictadura militar de 17 años. El actual mandatario, José Antonio Kast, justificó la ausencia de homenajes y pidió a los ciudadanos “mirar al futuro”.
Kast se dirigió a la prensa desde Corral, en la región de Los Ríos, y argumentó que su responsabilidad es “velar y cuidar por aquellas políticas públicas que mejoran la calidad de vida de todos los chilenos” y “estar junto a (sus) compatriotas”. Consideró que “qué mejor que en un día que marcó la historia de Chile, encontrarnos”. El gobernante, que asumió en marzo pasado como representante de la ultraderecha de origen pinochetista, recalcó que no puede borrar el pasado.
“La historia no la podemos borrar, genera dolores, convicciones. Es muy probable que aquí mismo en Corral haya sensibilidades muy distintas de lo que ocurrió hace 53 años. Y así como no puedo borrar la historia, tampoco puedo pedirle a nuestros compatriotas que estemos condenados por nuestra historia a no poder mirar el futuro de nuestra nación”, señaló el presidente.
La agenda oficial de Kast no contempló ningún discurso a la nación ni ceremonia en memoria de las víctimas, rompiendo así con la tradición de todos los gobiernos democráticos desde 1990. Mientras tanto, su predecesor, Gabriel Boric, se acercó al Cementerio General de Santiago, donde descansan los restos de Allende y otros personajes relevantes de la política, la cultura y la historia chilenas.
Boric coincidió con Kast en que “la historia no la pueden borrar”, pero defendió que es necesario recordarla a las nuevas generaciones: “Es importante jamás olvidar”. El exmandatario evitó “entrar en polémica” sobre la decisión del actual gobierno y destacó que el homenaje era para “un presidente que sacrificó su vida defendiendo la democracia, las instituciones, al pueblo de Chile para que no ocurriera más sangre”, así como para las víctimas de 17 años de oscuridad y “los que lucharon, levantaron la alegría en medio del dolor y la desesperanza”.
Esta jornada marca un hito en la historia reciente de Chile, pues ningún Ejecutivo democrático había omitido por completo la conmemoración del 11 de septiembre de 1973, fecha que dividió al país y que aún genera profundas sensibilidades encontradas entre la población.
Fuente: Infobae