El sábado pasado, el Soldier Field de Chicago mostró su mejor cara futbolera: 63.636 personas abarrotaron las gradas para el amistoso de despedida de la selección masculina de Estados Unidos frente a Alemania, según informó The Athletic. El medio destacó que el ambiente reavivó la nostalgia por lo que la ciudad pudo haber sido —y no será— en el Mundial 2026.
La asistencia superó el récord que el mismo medio ubicó en 1993, cuando el mismo duelo entre estadounidenses y alemanes congregó a 53.549 espectadores en el mismo escenario.
La afluencia de público, según la crónica, ratificó una tendencia que ya lleva cuatro décadas: Chicago siempre ha respondido con grandes multitudes a los partidos internacionales, incluso desde antes del Mundial de 1994.
El marcador final fue 2-1 a favor de Alemania, de acuerdo con The Athletic. Sin embargo, el encuentro dejó señales alentadoras para el equipo de las barras y las estrellas de cara al torneo venidero.
En el primer tiempo, Antonee Robinson conectó una volea tras un tiro de esquina de Christian Pulisic y celebró con una voltereta hacia atrás, una de las jugadas que más encendió al estadio.

El respaldo del público en Chicago
Desde la presentación de los equipos, el ambiente fue claramente favorable a Estados Unidos, según The Athletic. El medio describió estacionamientos colmados, trenes repletos y largas filas bajo un sol radiante junto al lago Michigan, una postal que subrayó la conexión entre la ciudad y el fútbol.
El volante Tyler Adams no ocultó su agradecimiento en declaraciones recogidas por The Athletic:
“Sí, increíble. Quiero decir, esto es lo que uno desea, sin importar si es un partido de despedida o un partido regular. Creo que estos son los ambientes que necesitamos. Obviamente, Chicago es una gran ciudad deportiva, y aman el fútbol. Pero sí, es increíble despedirnos así con aficionados tan apasionados por este juego”.
El defensor Alex Freeman, de 21 años, también elogió la recepción del público, según The Athletic:
“El apoyo fue increíble hoy. Y siento que, para nosotros, eso es lo que queremos, ¿no? Poder jugar para nuestros aficionados”.
Chicago y el contraste con el Mundial 2026
Tras el amistoso, Estados Unidos viajará a California antes de medirse con Paraguay el viernes. Alemania, por su parte, se instalará en Wake Forest University hasta su debut el próximo domingo en Houston.
Para Chicago, la realidad es distinta, según el mismo medio: el Mundial “existirá solo en la TV”. Esa ausencia contrasta con el rol protagónico que la ciudad sí tuvo en 1994, cuando fue una de las sedes del torneo y hasta albergó el partido inaugural.

El homenaje a 1994 y el “Mundial en casa”
Antes del pitazo inicial del sábado, se rindió homenaje al plantel estadounidense de 1994, según The Athletic. Aunque ese equipo no jugó en Chicago, el exjugador Alexi Lalas declaró al medio que ser local en un Mundial transforma el alcance competitivo de una selección.
“No hay nada mejor que un Mundial, excepto una cosa: un Mundial en casa”, afirmó Lalas a The Athletic. “Hay una magia especial que, si puedes aprovechar, te permite hacer grandes cosas. Cosas que la gente cree que no puedes hacer o que no has hecho en el pasado”.
La decisión de 2018 y el antecedente de 1994
En 2018, el entonces alcalde de Chicago Rahm Emanuel rechazó las exigencias de la FIFA para ser sede del Mundial, según The Athletic.
El columnista del medio consideró que esa decisión hoy parece premonitoria ante las noticias sobre habitaciones de hotel vacías, precios abusivos y entradas sin vender.
El contraste histórico se remonta a 1991, cuando el entonces alcalde Richard M. Daley impulsó la candidatura de Chicago para el Mundial de 1994, según The Athletic. Una vez conseguida la sede, la ciudad además obtuvo el partido inaugural y la ceremonia de apertura.
Jim Froslid, exjefe de prensa del Mundial de 1994, recordó al medio que Daley sabía que Soldier Field no podía aspirar a la final —reservada al Rose Bowl— pero sí al estreno del torneo.

Esa apuesta fue aprobada y Chicago abrió la Copa con una ceremonia de alto perfil que, según The Athletic, incluyó al presidente Bill Clinton, Oprah Winfrey y Diana Ross.
En aquel partido, Alemania venció a Bolivia, y Chicago demostró que podía recibir a aficionados y periodistas de todo el mundo, según The Athletic.
Froslid sintetizó ese impacto ante el medio:
“Creo que cuando llegó el Mundial del 94, mucha gente era escéptica y mucha gente no tenía idea del poder del Mundial y de cuánto podía hacer por la ciudad”.
Fuente: Infobae