Carlos Rinzelli: el 11-S que redefinió la aviación mundial

El piloto Carlos Rinzelli se encontraba disfrutando de unos días de descanso en Miami cuando se enteró de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Tras salir a caminar, a su regreso al hotel, el gerente le comunicó que su madre había intentado contactarlo con urgencia. “Yo pensé que le había pasado algo a mi papá”, recordó.

Al conversar con ella, aún no comprendía la dimensión del suceso. “Me preguntó si estaba bien y si había ocurrido algo cerca mío. Yo le dije: ‘Mirá, hay una temperatura bárbara, acabo de caminar’”. Poco después, la magnitud de lo acontecido se hizo evidente.

Por aquellos días, Rinzelli era piloto de Austral y debía volver a la Argentina en breve. El cierre total del espacio aéreo estadounidense trastocó sus planes, obligándolo a permanecer tres jornadas adicionales en Miami. “Lo que hay que entender es que Estados Unidos cerró el país”, explicó en una entrevista.

Aquel día también alteró su visión sobre la aviación. “La sensación mía era: empieza la Tercera Guerra Mundial”, rememoró. Para el experimentado aviador, el ataque evidenció que un avión comercial podía convertirse en blanco, lo que forzó a reevaluar numerosos protocolos que hasta entonces eran rutinarios.

Uno de los cambios más notorios se dio en las cabinas de mando. Previo al 11-S, no era extraño que un viajero solicitara ingresar para conocer el lugar de trabajo de los pilotos. “¿Quién de nosotros no subió alguna vez a un avión y pidió pasar a la cabina, que me quiero sacar una foto? Era casi normal eso”, apuntó.

Tras los atentados, las puertas de las cabinas se volvieron blindadas y el acceso quedó limitado. También se modificó la preparación de las tripulaciones, que empezaron a recibir formación específica para enfrentar situaciones de interferencia ilícita y pasajeros disruptivos.

Después del 11-S, las cabinas de los aviones pasaron a tener puertas blindadas y acceso restringido como parte de los cambios en la seguridad aérea (Europa Press)

Según Rinzelli, “La aviación hizo hincapié en tres ejes. Primero en las tripulaciones, o sea, los pilotos y los tripulantes de cabina”. El segundo eje apuntó a la capacitación, y el tercero a la seguridad en los aeropuertos: controles de acceso, escáneres y procedimientos de identificación más rigurosos.

El aviador también detalló el procedimiento ante una amenaza a bordo. Si se detecta interferencia ilícita, la tripulación declara emergencia y asegura el control de la cabina. “La puerta no la abrís”, resumió. La prioridad es dirigirse al aeropuerto alternativo más cercano para finalizar la operación con máxima seguridad.

La metamorfosis también alcanzó a las terminales aéreas. Rinzelli resaltó la incorporación de nuevas tecnologías, como los sistemas biométricos en algunos aeropuertos internacionales, donde el reconocimiento facial permite pasar controles sin mostrar repetidamente la tarjeta de embarque.

Antes del 11-S, los pasajeros podían ingresar a la cabina con autorización, una práctica que desapareció tras los atentados en Estados Unidos (EFE)

No obstante, un cuarto de siglo después, el piloto considera que las amenazas también han mutado. Ya no se trata solo de prevenir un ataque como el que transformó la aviación en 2001. “Hoy es más problemático la batería de litio de tu celular o la batería de litio de una laptop a bordo”, advirtió.

Para Rinzelli, la seguridad aérea descansa tanto en la tecnología como en el acatamiento de los protocolos. Por ello criticó una práctica habitual entre los pasajeros: pararse y formar fila antes de que se apague la señal de cinturones. “Es una barbaridad”, sostuvo, señalando que esa conducta también compromete la seguridad operacional.

El 11 de septiembre cambió para siempre la experiencia de volar. Las puertas blindadas, los controles reforzados y los protocolos que hoy se consideran parte natural de cualquier vuelo son, en buena medida, la respuesta de la industria a aquella jornada. Rinzelli, que vivió los hechos desde Miami como piloto, fue testigo directo del momento en que la aviación dejó atrás una era y comenzó otra.

Fuente: Infobae

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