El análisis del periodista Carlos Antonio Vélez sobre la victoria de la Selección Colombia frente a la República del Congo en las eliminatorias al Mundial 2026 no se limitó al marcador final. Para el comentarista, el equipo dirigido por Néstor Lorenzo evidenció su versión más convincente de los últimos meses, aunque dejó al descubierto falencias recurrentes en la gestión del partido, con una pérdida de profundidad ofensiva, una mala administración de la ventaja y una dependencia casi total de su guardameta para sostener el resultado.
En su intervención en el programa Win Sports, Vélez ubicó el mejor momento del conjunto colombiano en los primeros 18 minutos de juego y señaló un quiebre claro en el desarrollo del encuentro.
“Ha sido lo mejorcito, lo más potable que ha hecho Colombia en el último tiempo. Yo diría que en el último año. Pero hay huecos”,
afirmó el analista, antes de precisar que tras ese arranque prometedor, el partido entró en una fase que calificó como “plana”.
El comentarista también puso el foco en un dato puntual del trámite: el arquero del Congo había acumulado “cinco o seis” atajadas durante el primer tiempo y otra más en el segundo, una señal inequívoca de que Colombia generó ocasiones, pero no logró sostener ni traducir ese dominio en control del balón. Para Vélez, esta dificultad volvió a aparecer incluso después de haber conseguido el gol de la victoria.
Vélez describió un partido partido en dos planos contrastantes: una mejora futbolística visible y una incapacidad para cerrar el partido sin sobresaltos. Su diagnóstico apuntó a nombres propios, al desgaste físico de varios titulares y a una decisión del entrenador Lorenzo que, a su juicio, modificó el desarrollo cuando el equipo ya había perdido el ritmo inicial.

Juanfer y Córdoba: un cambio táctico que no resolvió todo
Al reconstruir la secuencia del encuentro, Vélez sostuvo que el equipo volvió a caer en la monotonía luego de la ocasión de Luis Díaz en el arranque del segundo tiempo.
“Hasta que por fin don Lorenzo, impulsado quién sabe por qué, decidió hacer lo que tendría que haber hecho en partidos anteriores: tocar el equipo”,
señaló el periodista, marcando un punto de inflexión en la estrategia del técnico argentino.
Esa modificación tuvo dos protagonistas claros. El comentarista remarcó que James Rodríguez “ya no daba más” y vinculó su desgaste con los constantes roces físicos del partido. Luego destacó el ingreso de Juan Fernando Quintero y de Jhon Córdoba como el movimiento que finalmente destrabó la jugada del gol.
“A partir de ahí el equipo es otro, pero sin la suficiente profundidad. Llegaba, pero no profundizaba”, indicó Vélez. En esa misma línea, atribuyó a la presencia de Quintero y a la frescura de Córdoba la acción que terminó en la ventaja parcial, con un remate desviado por un defensor que descolocó por completo al arquero rival.
La crítica central del análisis apareció una vez obtenida la ventaja. Vélez sostuvo que el equipo confundió la búsqueda de un segundo gol con la necesidad de proteger un triunfo corto. “Terminamos sufriendo, que no tenía sentido. Ahí había que darle administración al juego. No se le dio administración”, sentenció.

Su argumento fue táctico y directo: cuando un equipo tarda tanto en convertir, debe cuidar el gol conseguido antes de exponerse otra vez. “Cuando el equipo necesitó tanto para hacer un gol, había que cuidar ese gol. ¿Y cómo se cuida? Seguridad y desde la seguridad, si hay posibilidad de marcar el otro, bien. Y si no, que no me vayan a empatar”, explicó el periodista.
Esa observación conectó el cierre del partido con una crítica previa a otras presentaciones de la Selección. Para Vélez, insistir en atacar sin asegurar el resultado abrió un tramo final innecesario ante un rival que, según su lectura, tenía limitaciones para hacer daño, pero que encontró espacios por la falta de manejo del equipo colombiano.
Vargas, el héroe bajo los tres palos que se reivindicó
El desenlace del encuentro reforzó esa idea. Vélez aseguró que Camilo Vargas evitó el empate con dos paradas decisivas en el tramo final, una de ellas a falta de apenas un minuto. “Dos paradas de Camilo salvaron al final”, resaltó el comentarista.
El periodista añadió un matiz personal sobre el arquero, al recordar que había quedado señalado por su responsabilidad “en gran parte del gol de Uzbekistán”. A su juicio, esta vez “quedó a paz y salvo” por una intervención final en la que, aun con la pelota sucia, logró reaccionar a tiempo y evitar que el balón entrara.

También incluyó en ese tramo una mención a Daniel Muñoz, otro jugador que había sido cuestionado en la previa, al remarcar que “le ha dado goles a Colombia”. La valoración apuntó a dos futbolistas que llegaban observados y que terminaron siendo determinantes en un partido que, según su análisis, se complicó más por errores propios que por virtudes del rival congoleño.
El cansancio de las figuras: la sombra que persigue al equipo
Más allá de la mejora que reconoció en el funcionamiento colectivo, Vélez cerró su comentario con una advertencia sobre el estado físico del plantel. “Ya hay jugadores que físicamente no dan más”, dijo, y colocó a Luis Díaz en el centro de esa observación.
“Este no es el Lucho que nosotros conocemos. Este es un Lucho de breves arreones. Ya siente la temporada encima, es muy bravo”, sostuvo el analista. La frase condensó una de sus principales preocupaciones: el equipo ofrece pasajes mejores, pero algunos nombres decisivos ya no sostienen el mismo ritmo durante la totalidad del partido.
Frente a ese cuadro, destacó la respuesta de futbolistas con mayor frescura y mencionó el “muy buen partido” de Dávinson Sánchez, sobre todo en la salida desde el fondo. Su balance final combinó ambas caras del encuentro: “Hubo una mejoría evidentemente en el juego, sobre todo en los primeros 18 minutos. Ya después el equipo empezó a caer”.
Fuente: Infobae